Otro error doctrinal de Francisco, y van…
Α nadie ya sorprende que el papa Francisco se equivoque tan frecuentemente. Pero que cometa el error dos veces y que nadie en todo Roma tenga la sensatez de corregirlo sí puede asombrarnos y obligarnos a decir algo.
No iba a decir nada. ? nadie ya sorprende que el papa Francisco se equivoque tan frecuentemente. Pero que cometa el error dos veces y que nadie en todo Roma tenga la sensatez de corregirlo sí puede asombrarnos y obligarnos a decir algo.
La liturgia del día presenta la historia de la pecadora que lava los pies de Jesús con sus lágrimas y los baña con perfume para secarlos con sus cabellos. En el resumen de la agencia ZENIT se lee que el papa ha dicho durante la misa en Santa Marta:
“El lugar privilegiado del encuentro con Jesucristo son los propios pecadores. Parece una herejía pero lo decía también san Pablo» que presumía solo de dos cosas: de sus pecados y de Cristo Resucitado que lo había salvado.
El papa ya había cometido esta injuria al gran apóstol de los gentiles el pasado 4 de septiembre. Hoy 18 de septiembre reitera el error. ¿Tomamos conciencia de que es el papa equivocándose de nuevo y confundiendo a todo el mundo?
¿Es que no hay nadie que le diga al papa que decir que san Pablo se jacta de sus pecados es una burrada? Esto lo sabe un estudiante de primer año de cualquier seminario si tiene a mano un Nuevo Testamento en griego.
San Pablo en la II a los Corintios, en el cap. 12, versículos 5-10, afirma: “De ese hombre me gloriaré; pero en cuanto a mí, solo me gloriaré de mis flaquezas. Si quisiera gloriarme, no haría el necio, pues diría la verdad; pero me abstengo para que nadie se forme de mí una idea superior a lo que en mí ve u oye. Y para que con la excelencia de estas revelaciones no me enorgullezca, se me ha dado un aguijón en la carne, ángel de Satánás, para que me abofetee, para que no me engría. Con motivo de esto, rogué tres veces a Señor para que fuese alejado de mí. El me dijo: Te basta mi gracia, porque la fuerza se muestra perfecta en la flaqueza. Muy gustosamente, pues, me gloriaré, ante todo, en mis flaquezas, para que venga sobre mí el poder de Cristo. Por esto me complazco en las flaquezas, en las afrentas, en los aprietos, en las persecuciones, en las angustias por Cristo; porque cuando desfallezco, entonces soy fuerte”.
Es claro por el texto y por el contexto, que san Pablo de ningún modo se refiere a sus pecados. Las tres interpretaciones más comunes de los exégetas han sido: interpretación ascética, es decir, las flaquezas a las que se refiere san Pablo serían la concupiscencia con sus asaltos y tentaciones, especialmente carnales; la segunda sería interpretar esa flaqueza como enfermedad corporal, frecuente en autores modernos. Unos habla de fiebres, otros de ataques nerviosos; la tercera interpretación se inclina por creer que son las persecuciones, que expone san Juan Crisóstomo, interpretación revalorizada en el siglo XX (La Sagrada Escritura, profesores de la Cía. de Jesús).
El diccionario en griego (Diccionario manual VOX, J.M. Pabón, Bibliograf, 1979) es clarísimo: as?eneí?? es “flaquezas”.
Y san Pablo menciona nada menos que cuatro veces esta palabra (versículos 5, 8, 9, 10).
El diccionario dice: “Asteneia”, falta de vigor, debilidad, enfermedad. Y el adjetivo astenés significa débil, enfermizo; ineficaz, sin poder, sin crédito; pobre, sin valor, insignificante, poco abundante.
Como se puede ver, nada que ver con pecado.
En general, cada vez que Pablo ha hablado de hombres débiles (Rom 5, 6) se refiere a la debilidad que nos hace impotentes para liberarnos del pecado, impotencia de la que nos libera la redención de Cristo. Pero afirmar que Pablo está pensando en pecados y que se jacta de ellos es un disparate.
Para que se pudiera afirmar que san Pablo se refería a sus pecados tendrían que haber aparecido los términos parábasis o amartía. Parábasis (par?basi?) significa transgresión, violación, falta, prevaricación. También puede significar avance, marcha o cuando se habla de parábasis teatral (en la comedia griega, momento de la obra en que todos los actores abandonan el escenario y solo queda el coro, el que se dirige al público).
Amartía significa error, falta, pecado.
Hay una cantidad enorme de distinciones que hay que hacer respecto al uso de ambos términos y su significado en la cultura griega y cómo se fue transformando a la luz de la teología paulina del Nuevo Testamento. Pero no hay que aburrir.
En fin, otro error del Papa que confunde a millones. Y van…

