Nuevamente, Francisco equipara todas las religiones
Nuevamente, Francisco ha admitido de hecho que todas las religiones son vías de salvación, y que morir por una fe falsa puede ser considerado un acto de «martirio» en el sentido católico del término.
Nuevamente, Francisco ha admitido de hecho que todas las religiones son vías de salvación, y que morir por una fe falsa puede ser considerado un acto de «martirio» en sentido católico del término. Este discurso, en donde alude en forma particular a los católicos, expresa, sin embargo un concepto falso, el del «martirologio ecuménido». Es decir, que es mártir, en sentido propio, cualquier persona que muere en defensa de una creencia religiosa que no sea la Fe Católica.
Aquí lo dicho por Francisco en su viaje a Albania, según refiere el Vatican Information Service del 21 de septiembre 2014:
Francisco recordando los »decenios de atroces sufrimientos y de durísimas persecuciones contra católicos, ortodoxos y musulmanes» ha afirmado:,»Podemos decir que Albania ha sido una tierra de mártires: muchos obispos, sacerdotes, religiosos, fieles laicos, ministros de culto de otras religiones pagaron con la vida su fidelidad. No faltaron pruebas de gran valor y coherencia en la confesión de la fe. ¡Fueron muchos los cristianos que no se doblegaron ante la amenaza, sino que se mantuvieron sin vacilación en el camino emprendido! Me acerco espiritualmente a aquel muro del cementerio de Escútari, lugar-símbolo del martirio de los católicos, donde fueron fusilados, y con emoción ofrezco las flores de la oración y del recuerdo agradecido e imperecedero. El Señor ha estado a vuestro lado, queridos hermanos y hermanas, para sosteneros; Él os ha guiado y consolado, y os ha llevado sobre alas de águila, como hizo con el antiguo pueblo de Israel. El águila, representada en la bandera de vuestro País, os invita a tener esperanza, a poner siempre vuestra confianza en Dios, que nunca defrauda, sino que está siempre a nuestro lado, especialmente en los momentos difíciles».
Hemos publicado oportunamente un texto de Santo Tomás de Aquino, de la Summa Theologica, donde trata la cuestión del martirio, concluyendo del siguiente modo:
«Como hemos visto (obj.2 a.4), «mártires» es lo mismo que «testigos», es decir, en cuanto con sus padecimientos corporales dan testimonio de la verdad hasta la muerte; no de cualquier verdad, sino de la verdad que se ajusta a la piedad (Tit 1,1), que se nos manifiesta por Cristo. De ahí que los mártires de Cristo son como testigos de su verdad. Pero se trata de la verdad de la fe, que es, por tanto, la causa de todo martirio. Pero a la verdad de la fe pertenece no sólo la creencia del corazón, sino también la confesión externa, la cual se manifiesta no sólo con palabras por las que se confiesa la fe, sino también con obras por las que se demuestra la posesión de esa fe, conforme al texto de Sant 2,18: Yo, por mis obras, te mostraré la fe. En este sentido dice San Pablo (Tit 1,16) a propósito de algunos: Alardean de conocer a Dios, pero con sus obras lo niegan. Por tanto, las obras de todas las virtudes, en cuanto referidas a Dios, son manifestaciones de la fe, por medio de la cual nos es manifiesto que Dios nos exige esas obras y nos recompensa por ellas. Y bajo este aspecto pueden ser causa del martirio. Por eso se celebra en la Iglesia el martirio de San Juan Bautista, que sufrió la muerte no por defender la fe, sino por reprender un adulterio».
Puede leerse toda la cuestión, muy breve por otra parte, en ¿Qué es el Martirio?
Al pasar digamos que Santo Tomás refiere como un caso de martirio el de San Juan Bautista que ejemplifica la muerte a causa de la defensa de la moral, como obra de la Fe. San Juan muere mártir al reprender a un adúltero poderoso que puede hacerlo matar… Un caso que debería considerarse en el próximo Sínodo de la Familia.

