Guerra doctrinal, dice Kasper, tiene razón
Por una vez estamos de acuerdo con el Card. Kasper. Es una guerra doctrinal. Y él se ampara, a pesar de sus antecedentes de disidencia con la Cátedra de Pedro en esta materia y otras materias, en un argumento de autoridad: «Yo estoy con el Papa». Se refiere a Francisco, porque no diría lo mismo si reinase Benedicto, Juan Pablo, Paulo VI, mucho menos Pío XII o sus predecesores.
Por una vez estamos de acuerdo con el Card. Kasper. Es una guerra doctrinal. Y él se ampara, a pesar de sus antecedentes de disidencia con la Cátedra de Pedro en esta materia y otras materias, en un argumento de autoridad: «Yo estoy con el Papa». Se refiere a Francisco, porque no diría lo mismo si reinase Benedicto, Juan Pablo, Paulo VI, mucho menos Pío XII o sus predecesores. En materia de doctrina, es una verdadera novedad esta (aparente) luz verde del Sumo Pontífice para inventar un recurso que permita a los que viven en pecado mortal recibir la comunión sin alejarse de la causa permanente de dicho pecado.
El pecado mortal recibe tal nombre porque mata la vida de la gracia. Y solo se puede salir de ese estado por medio de un sacramento de muertos, como es la Penitencia o Confesión. Pero para que sea eficaz este sacramento debe haber un propósito de enmienda, además de un sincero dolor por los pecados. NO hay absolución válida sin este arrepentimiento, aunque pueda haber algunos que quieran convertir, como hemos dicho en otro lugar, la Penitencia en un sacramento de «vivillos». Si quieren volver a la comunión sin encontrar en ese acto «su propia condenación» (San Pablo) deben alejarse de la ocasión de pecado. En cada caso la Iglesia, con su autoridad determinará el modo. Pero nunca podrá haber convivencia «matrimonial» legítima entre quienes están casados válidamente con otra persona, o hasta tanto no declare la autoridad competente tal nulidad. Ni puede haber un sistema de «nulidad express», donde baste una declaración de la parte interesada, sin intervención del defensor del vínculo, las averiguaciones de los hechos, y el proceso ante la Santa Sede.
Y esto es lo que parece pretender Kasper en nombre de una «misericordia» desgajada de la verdad, la caridad, la justicia y todas las virtudes que produce la Fe como obras propias. Por eso, la respuesta a quienes sostienen la doctrina tradicional (inmutable) de la Iglesia es «Ellos pretenden saber por sí qué es verdad y qué no lo es … quieren cristalizar la verdad en ciertas fórmulas… las fórmulas de la tradición«. Curioso argumento, hasta ahora solo aplicado a los lefebvristas, extendido por Kasper a personajes como el Card. Müller, que tiene un desprecio flagrante por la FSSPX y pretende, lo ha dicho en público, excomulgar a sus miembros.
Extraña paradoja que se presenta a quien detesta la liturgia tradicional y niega verdades de Fe (aunque dice que no las niega, sino que no se lo interpreta bien) sobre la Divina Maternidad de María.
Sea como sea, en esto apoyamos al Card. Müller, y a los demás que se yerguen valientemente en una guerra doctrinal contra la heterodoxia más flagrante, bajo capa de misericordia, una «misericordia» que jamás han practicado con los tradicionalistas, dicho sea de paso.
Como sea, esta «guerra» es una luz de esperanza. Por primera vez dos grupos de cardenales (que sin duda representan a muchos más) se declaran hostilidades sobre un tema doctrinal. Esto significa que hay algunos que no están dispuestos a dejar pasar todo… y tal vez este ejercicio los mueva a poner puntos sobre las íes en otras materias en las que tan solo murmuran quejas sin hacer una defensa abierta y valiente de la doctrina.
Reproducimos un artículo de Francis X. Rocca, publicado en Catholic News Service de EE.UU.
¿Guerra Doctrinal? Ambos lados se disparan sobre la cuestión de la comunión a los divorciados.
Ciudad del Vaticano (CNS) El Sínodo Extraordinario de Obispos sobre la familia no comenzará hasta el 5 de octubre, pero algunos de sus miembros más prominentes ya están debatiendo públicamente lo que está destinado a ser uno de los tópicos más trascendentes: la elegibilidad para recibir la comunión de los católicos divorciados y civilmente vueltos a casar.
En una entrevista publicada el 18 de septiembre, uno de los que proponen un cambio en la práctica de la Iglesia para permitir a los católicos en tal situación recibir la comunión respondió a las críticas de algunos de sus colegas cardenales, sugiriendo que ellos buscan una “guerra doctrinal” cuyo blanco final es el Papa Francisco.
“Ellos pretenden saber por sí qué es verdad y qué no lo es, pero la doctrina católica no es un sistema cerrado, es una tradición viva que se desarrolla”, dijo el cardenal alemán Walter Kasper al diario italiano Il Mattino. “Ellos quieren cristalizar la verdad en ciertas fórmulas… las fórmulas de la tradición.”
“Ninguno de mis colegas cardenales me ha hablado jamás” (sobre este tema), afirmó el cardenal. “Yo, por el contrario, he hablado dos veces con el Santo Padre. Yo acordé todo con él. El está de acuerdo. ¿Qué puede hacer un cardenal sino estar con el Papa? No soy yo el blanco al que apuntan, el blanco es otro”.
A la pregunta si el blanco es el Papa Francisco, el cardenal respondió: “Probablemente sí”.
El Card. Kasper, que participará en el Sínodo próximo por designación personal del papa, estaba refutando un nuevo libro que es un colección de artículos de cinco cardenales, incluyendo tres de ellos colegas padres sinodales, en el que se critica la propuesta de facilitar la recepción de la comunión a los divorciados vueltos a casar por la ley civil.
De acuerdo con la enseñanza de la Iglesia, los católicos vueltos a casar por la ley civil sin que no han obtenido una declaración de nulidad de su matrimonio previo, el sacramental, no pueden recibir la comunión, a menos que se abstengan de mantener relaciones sexuales, y convivan como compañeros, en una relación de “hermano y hermana”.
El Papa Francisco ha dicho que la situación por la que pasan estos católicos ejemplifica una necesidad general de misericordia en la Iglesia de hoy, y ha señalado que esta situación será el tópico más importante de la discusión del sínodo. En febrero, a invitación del papa, el Card. Kasper habló a los cardenales en el Vaticano y argumentó a favor de que algunos católicos en tal predicamento reciban la comunión.
El sínodo del 5 al 19 de octubre no tiene previsto alcanzar conclusiones definitivas sino establecer una agenda para un sínodo mayor sobre la familia en octubre de 2015, que hará recomendaciones al papa, quien tomará la decisión final sobre cambios.
“Permanecer en la Verdad de Cristo”, que Ignatius Press publicará (en los EE.UU.) el primero de octubre incluye ensayos en respuesta a lo que propone el Card. Kasper, escritos por tres padres sinodales: El Card. Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Card. Raymond L. Burke, prefecto de la Signatura Apostólica y el Card. Carlo Caffarra de Bologna, Italia.
El mismo día, Ignatius Press también publicará dos libros más en los que los padres sinodales responden a la propuesta del Card. Kasper: “La Esperanza de la Familia”, una publicación extendida del Card. Müller, “El Evangelio de la Familia”, que lleva un prefacio del Card. George Pell, prefecto de la Secretaría para la Economía. (La intervención del Card. Kasper, publicada por la Prensa Paulina también se titula “El Evangelio de la Familia”).
El Card. Pell reclama una reafirmación más clara de la prohibición que pesa tradicionalmente sobre los divorciados para recibir la comunión, a fin de evitar el tipo de protestas ampliamente difundidas que hicieron marco a la reafirmación de la enseñanza católica sobre la contracepción realilzada por el papa Paulo VI en 1968.
“Cuanto antes los heridos, los débiles o los ajenos se den cuenta de que la doctrina sustancial y pastoral no puede cambiar, tanto más podrá ser anticipada y disipada la hostilidad de la desilusión (subsecuente a la reafirmación doctrinal)”, escribe el Card. Pell, quien ocupa un cargo en el Consejo de Asesores del Papa Francisco que entiende en la reforma del Vaticano y en el gobierno de la Iglesia Universal.
El ensayo del Card. Müller, previamente publicado en el diario del Vaticano, reafirma la prohibición tradicional. Sin embargo, el cardenal señala que muchos primeros matrimonios de católicos pueden ser inválidos, y de este modo plausibles de anulación, si las partes han sido influidas por las concepciones de moda sobre el matrimonio como un acuerdo temporario.
En la extensa entrevista, Müller, a quien el Papa Francisco ha hecho cardenal en febrero, hace una aparente referencia al argumento del Card. Kasper, según el cual debe subrayarse la importancia de la misericordia.
“Observo con cierta sorpresa el uso que hacen algunos teólogos, nuevamente, del mismo razonamiento sobre la misericordia como excusa para promover la admisión de los divorciados y vueltos a casar por la ley civil a los sacramentos”, dice el Card. Müller. “La evidencia de las escrituras muestra que, además de la misericordia, la santidad y la justicia son también parte del misterio de Dios.”
El Card. Burke, cabeza de la corte suprema del Vaticano advierte que cualquier reforma del proceso de anulación matrimonial –algo que el Papa Francisco y el Card. Kasper han manifestado que es necesario- no debería simplificar excesivamente el proceso judicial a expensas de la justicia, puesto que los católicos que buscan una nulidad merecen que la decisión “respete completamente la verdad, y por lo tanto, la caridad”.
El Card. Cafarra, a quien el Papa Francisco personalmente ha designado para participar in el Sínodo, argumenta que los divorciados y recasados civilmente no pueden recibir la comunión a causa de su situación “en contradicción objetiva con ese lazo de amor que une a Cristo y a la Iglesia, que es significado y realizado por la Eucaristía”.
Levantar la prohibición, dice el Card. Cafarra, sería legitimar las relaciones sexuales extramaritales y negar efectivamente la doctrina de la indisolubilidad del matrimonio.
Fuente: CNS
Traducción: Panorama Católico.

