Panorama Católico

Nuevo parto de los montes: Francisco furioso

Tiempo raro el que vivimos. Mientras temblaban la placas tectónicas en el Cono Sur y en el Japón, Francisco daba a luz otro documento. Como en la fábula clásica, tantas veces recordada, fue otro parto de los montes. Tembló la tierra y dio a luz… un ratoncito.

Tiempo raro el que vivimos. Mientras temblaban la placas tectónicas en el Cono Sur y en el Japón, Francisco daba a luz otro documento. (ver aquí) Como en la fábula clásica, tantas veces recordada, fue otro parto de los montes. Tembló la tierra y dio a luz… un ratoncito.
 
Convengamos que los temblores se sintieron. Sin embargo, no hubo grandes repercusiones reales. La FSSPX recibió más de lo mismo, que nunca había pedido ni, a su criterio, necesita: permiso para confesar, lo que significa reconocerle una jurisdicción. Sería un paso más del proceso extrañamente denominado “plena comunión”, o por decirlo con una analogía que viene al caso de la fábula, “pleno embarazo”. Mucha pujanza y dolores, apenas un ratón, encima repetido. Hermanito gemelo del nacido hace un año. Y para peor, “no querido”.
 
Es interesante la comunicación de la FSSPX. Se resume en algo así como: muchas gracias, pero no nos hacía falta. Sin embargo, se destaca la coincidencia de fechas, un poco forzada, por lo que resulta más interesante. El documento se firmó el 20 y se dio a la prensa el 21 de noviembre. La primera es la fecha oficial, la segunda es la de la difusión. Pero a los autores del comunicado oficial les interesó recordar la segunda, aniversario del 21 de noviembre de 1974. En ese día, el fundador de la FSSPX dio a conocer una declaración que haría temblar también las placas tectónicas del neomodernismo enquistado en el clero. No viene mal recordarla:
 
«Nos adherimos de todo corazón, con toda nuestra alma, a la Roma católica guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias para el mantenimiento de esa fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad.
 
«Por el contrario, nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y después del Concilio en todas las reformas que de éste salieron.
 
«Todas esas reformas, en efecto, contribuyeron y contribuyen todavía a la demolición de la Iglesia, a la ruina del Sacerdocio, al aniquilamiento del Sacrificio y de los Sacramentos, a la desaparición de la vida religiosa, a una enseñanza naturalista y teilhardiana en las universidades, los seminarios, la catequesis, enseñanza nacida del liberalismo y del protestantismo, condenada repetidas veces por el magisterio solemne de la Iglesia.
 
«Ninguna autoridad, ni siquiera la más elevada en la Jerarquía, puede constreñirnos a abandonar o a disminuir nuestra fe católica claramente expresada y profesada por el magisterio de la Iglesia desde hace diecinueve siglos.
 
«»Si llegara a suceder, dice san Pablo, que nosotros mismos o un ángel venido del cielo os enseñara otra cosa distinta de lo que yo os he enseñado, que sea anatema” (Gál. 1, 8).
 
«¿No es esto acaso lo que nos repite el Santo Padre hoy? Y si una cierta contradicción se manifestara en sus palabras y en sus actos así como en los actos de los dicasterios, entonces elegimos lo que siempre ha sido enseñado y hacemos oídos sordos a las novedades destructoras de la Iglesia.
 
«No es posible modificar profundamente la “lex orandi” sin modificar la “lex credendi”. A la misa nueva corresponde catecismo nuevo, sacerdocio nuevo, seminarios nuevos, universidades nuevas, Iglesia carismática, pentecostal, todas cosas opuestas a la ortodoxia y al magisterio de siempre. Habiendo esta Reforma nacido del liberalismo, del modernismo, está totalmente envenenada; sale de la herejía y desemboca en la herejía, incluso cuando no todos sus actos sean formalmente heréticos. Es pues imposible para todo católico consciente y fiel adoptar esta Reforma y someterse a ella de cualquier manera que sea. La única actitud de fidelidad a la Iglesia y a la doctrina católica para nuestra salvación es el rechazo categórico a aceptar la Reforma.
 
«Es por ello que sin ninguna rebelión, ninguna amargura, ningún resentimiento, proseguimos nuestra obra de formación sacerdotal bajo la estrella del magisterio de siempre, persuadidos de que no podemos prestar un servicio más grande a la Santa Iglesia Católica, al Soberano Pontífice y a las generaciones futuras.
 
«Es por ello que nos atenemos firmemente a todo lo que ha sido creído y practicado respecto a la fe, a las costumbres, al culto, a la enseñanza del catecismo, a la formación del sacerdote, a la institución de la Iglesia, por la Iglesia de siempre, y codificado en los libros aparecidos antes de la influencia modernista del Concilio, esperando que la verdadera luz de la Tradición disipe las tinieblas que oscurecen el cielo de la Roma eterna.
 
«Y haciendo esto, con la gracia de Dios, el auxilio de la Virgen María, de San José, de San Pío X, estamos convencidos de mantenernos fieles a la Iglesia Católica y Romana, a todos los sucesores de Pedro, y de ser los “fideles dispensatores mysteriorum Domini Nostri Jesu Christi in Spiritu Sancto”. Amén.»
Mons. Marcel Lefebvre
Ecône, 21 de noviembre de 1974
 
Los católicos perplejos por la ausencia de una comunicación oficial de la más alta jerarquía de la FSSPX sobre los dichos de Francisco en Suecia pueden sentirse compensados, por decirlo de algún modo, por este “innecesario” recuerdo, salvo que la necesidad fuera la de reafirmar el espíritu fundacional. Y en cuanto a la protestantización de la Iglesia, entre otros temas fundamentales que están en la raíz de los problemas actuales, no puede decirse que se hable con poca claridad. 
 
Ciertamente tuvieron “sabor a poco”, como dice cierto ilustre dirigente político argentino, que lo dicho oficialmente fueran las respuestas de dos superiores de distrito y sus repercusiones en otros medios oficiales de la Fraternidad. No por el tono de las declaraciones, sino porque se esperaba eso mismo, pero de más arriba. No obstante lo cual, si vamos a ser justos, en la crónica post viaje a Suecia y post regreso (que suele ser peor), desde Dici hicieron propias estas declaraciones.
 
Objetivo: conservar la cordura
 
Hay que tomar las cosas con calma, le decía a mis dos amigos: el línea ¾ y el hipersensible.  Uno dice, con alegría, que la FSSPX ya está oficializada. Otro que es un nuevo paso hacia la trampa. 
 
¡Ojalá un día, pronto, la Santa Sede reconozca -porque es de justicia- que la congregación fundada por Mons. Lefebvre no merece estar en un limbo canónico sino tener un reconocimiento pleno como parte de la Iglesia! Pero esto dicho en Misericordia et Misera no es ningún reconocimiento pleno (ojo, no digo comunión plena, sino reconocimiento de esa comunión). La comunión es tan simple como conmemorar al papa en las misas y reconocerlo en su plena autoridad como Vicario de Cristo. Al papa en cuanto cabeza de la Iglesia en la tierra, autoridad máxima.
 
Sobre la famosa trampa, yo diría: ¡extraordinaria novedad! Es obvio que la secta modernista tiende asechanzas a todos los católicos fieles, y busca destruirlos. Porque es enemiga de la Iglesia. A esa secta, y a quien colabore con ella (dejemos de lado las intenciones) hay que resistir. En el caso del papa, que es complicado en extremo, con el debido homenaje, no obedecer salvo en las cosas que dice conforme a la doctrina de Cristo, definida por la Iglesia, el Magisterio, la Tradición. En la práctica, para no enloquecer, el fiel necesita más bien atenerse a lo que la Iglesia ha dicho y hecho siempre. Porque en los últimos 50 años los papas han puesto en sus dichos y hechos una de cal y dos de arena. A veces un camión de arena. Y Francisco… nos tiró el médano encima. 
 
– «¡Es un hereje!”, dice mi amigo hipersensible. Bueno, concedámosle que se le parece mucho. Sin duda es un heretizante. El juicio definitivo queda a la Iglesia, no es nuestro.
 
“¡Nos está dando el reconocimiento!”, dice mi amigo de línea ¾”.  Puede ser, y no veo contradicción en el hecho de que un “heretizante” realice un acto de justicia. Pero, si así fuera, ¿cómo se lo podría aprovechar en la práctica? Pasando a limpio los garabatos de estas medidas parciales, ¿de qué serviría una regularización que implica entrar en conflicto con la máxima autoridad de la Iglesia todos los días. Más vale seguir como estamos, resistiendo los errores y firmes en la fe de Cristo hasta que aclare.
 
– “Lo que pasa es que nos llevan a la firma de un acuerdo para vaciar doctrinalmente a la FSSPX”, replica mi amigo hipersensible. Puede ser. El “agradecimiento” de cortesía que publicamos en otro lugar remite al texto de arriba. Esa remisión no parece manifestar un vaciamiento doctrinal. Más bien lo contrario.
 
–“Pero…” “Lo que pasa es que”. “Me parece inaceptable”…  Ahí deje a mis dos amigos discutiendo. Dudo que les haga algún bien. Sea espiritual, sea doctrinal. Dediquen ese tiempo a rezar el rosario. 
 
Francisco Furioso
 
Francisco-Bergoglio es un hombre que cada tanto la toma con las personas que lo fastidian. Y lo fastidian las personas que no le hacen caso, en particular cuando lo cuestionan en sus decisiones. Es el caso de los cuatro cardenales y sus ya célebres “dubia”. Estos cardenales, que representan a muchos otros miembros de la Iglesia jerárquica y a muchos fieles, piden un o un no sobre los puntos planteados. ¡Es lo peor que se puede pedir a un modernista! Una definición.
 
Sabemos la historia: hace un par de meses se presentaron las famosas “dubia” al Papa y al Card. Müller, de Doctrina de la Fe, para su información. Alguien debió haber dicho “sí” o “no”.  Pasado el tiempo, los cardenales hicieron público el documento, que circuló muchísimo.  Life Site News, una plataforma católica próvida de los EE.UU. publica una breve nota destacando los dichos de Edward Pentin, un conocido periodista que trabaja en el National Catholic Register, subsidiario de EWTN, bajo control de ACI Prensa desde hace varios años. En una entrevista televisiva el citado Pentin dijo al aire en vivo que “fuentes de Santa Marta” le confirmaron que el papa “no está para nada feliz” con el documento de los cardenales. Más aún, “está hirviendo de furia” (“boiling with rage”). Este estado de ánimo tan destemplado solo puede significar que ha sido “touché” por la candorosa maniobra de los mentados príncipes de la Iglesia. (ver nota)
 
–“¿Ves, ves? ¿Por qué no se enfurece con la FSSPX? Eso demuestra que…” otra vez mi amigo hipersensible me alcanza su opinión. Y yo le voy a dar una respuesta profunda y contundente: ¿¡qué se yo!? No tengo idea. ¿Alguien tiene algún dato irrefutable, más allá de las hipótesis?
 
¿Alguien está en la cabeza de Bergoglio? ¿Por qué persigue a algunos y deja en paz a otros, por ahora al menos? Ya en Buenos Aires era famoso por sus caprichos. Perseguía a un pobre curita porque usaba sotana y dejaba en paz a otro. La discreción no me permite citar ejemplos, pero los hay, y muchos, de su conducta ¿bipolar?, ¿maniática?, ¿histérica?… ¡Un psiquiatra a mi derecha! No se, pero hay que contar con la psiquis humana entre los elementos que hacen la historia.
 
Volviendo a las “dubia” que tanto hacen crujir a la jerarquía en estos días, han sido apoyadas públicamente por dos obispos, uno polaco y otro kasajo, el famoso Mons. Schneider (a quien tampoco deponen de su cargo, a pesar de las cosas que dice y de su crítica a Francisco en los puntos centrales de su prédica). Sin duda son respaldadas por muchos otros. Los adalides de Francisco han salido a criticarlos duramente. La artillería de los neocardenales norteamericanos les dispara con toda la munición. (Ver los dichos de Mons. Schneider aquí)
 
Nuevo tropiezo de Francisco en los EE.UU. 
 
No nos referimos al triunfo del Tío Donald aunque es posible que el “efecto Trump” haya contribuido. Hablamos de las elecciones de autoridades de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos por el trienio que viene. Entre los 10 más votados había solo un francisquista. Fue elegido presidente el Card. Di Nardo, arzobispo de Galveston Houston, y vicepresidente (y por lo tanto muy probable sucesor en el trienio siguiente) Mons. Gómez, Arzobispo de Los Angeles. Sandro Magister hace un detallado informe sobre este tema del cual citamos brevemente: 
 
“Pero es un hecho que cuando Francisco visitó los Estados Unidos en septiembre de 2015 ordenó a los obispos que cambiaran de ruta y se pusieran al mismo paso que él.
 
Basta con la «predicación de doctrinas complejas», con el «lenguaje duro y belicoso de la división», con «hacer de la cruz una bandera de luchas mundanas».
 
Sí, en cambio, a la «cultura del encuentro», la única  capaz de transformar la Iglesia de los Estados Unidos en «un humilde hogar que atrae a los hombres mediante la fascinación de la luz y el calor del amor».
 
Tras estas indicaciones perentorias Jorge Mario Bergoglio hizo una serie de nombramientos de obispos cercanos a su modo de sentir; el primero fue Blase J. Cupich como arzobispo de Chicago, que también será hecho cardenal el 19 de noviembre. 
 
Sin embargo, al seguir la praxis de que en los meses precedentes a la renovación de los vértices de la conferencia episcopal cada obispo debe escribir en una ficha los nombres de los cinco candidatos por él preferidos, ha resultado que entre los diez más votados -y, en consecuencia, designados como candidatos oficiales a la presidencia y vicepresidencia- sólo había uno de los queridos por Bergoglio: el arzobispo de Santa Fe, John C. Wester.
 
Los otros nueve, por orden alfabético, eran:
 
Gregory M. Aymond, arzobispo de Nueva Orleans;
Charles J. Chaput, arzobispo de Filadelfia;
Paul S. Coakley, arzobispo de Oklahoma City;
Daniel N. DiNardo, cardenal arzobispo de Galveston-Houston;
Daniel E. Flores, obispo de Brownsville;
José H. Gomez, arzobispo de Los Angeles;
William E. Lori, arzobispo de Baltimore;
Allen H. Vigneron, arzobispo de Detroit;
Thomas G. Wenski, arzobispo de Miami.
 
Di Nardo fue uno de los firmantes de la carta de los “13 cardenales” que pidió a Francisco corregir el rumbo del sínodo extraordinario en 2014. Carta que es un precedente de la que ahora nos ocupa, firmada por solo cuatro cardenales de los cuales el único en funciones es Raymond Burke. Por lo que las posibilidades de que Di Nardo fuera elegido deberían haber sido muy pobres. Pero ganó holgadamente. Y su vice, Gómez, lo acompaña en su orientación más tradicional, especialmente en materia de moral y lucha “provida” en la que los estadounidenses se destacan por su militancia.
 
Otro de los candidatos no elegido pero importante en esta elección es Mons. Chapud, arzobispo de Denver, Colorado, y amigo personal de nuestro apreciado Mons. Laise. Chapud fue quien tuvo a su cargo a Mons. Gómez como obispo auxiliar y contribuyó a su formación y orientación doctrinal. En estos días, los neocardenales bergoglianos elegidos el 15 de noviembre lo atacan con verdadera furia. Mons. Chapud es uno de los hombres más respetados por la línea católica conservadora de los EE.UU. y en cierto modo un guía espiritual de muchos obispos.
 
Más iras de Francisco, que también está furioso con este acto colegiado de rebelión contra sus indicaciones. Tanto como contra el episcopado polaco, que redondamente lo cuestionó durante las Jornadas Mundiales de la Juventud.
 
Final abierto. A mis amigos, ¾ e hipersensible: un ansiolítico y muchos rosarios.

 

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