¿Es posible «la felicidad» en esta tierra?
En un vídeo publicado por la revista Viva del diario Clarín, Francisco propone diez consejos para alcanzar la «felicidad». El primero: “Vivir y dejar vivir”.
Lo primero que debe preguntarse un hombre de fe católica es si la felicidad resulta posible en la tierra. La doctrina y la espiritualidad católicas de todos los tiempos nos aseguran que -como consecuencia del pecado original y sus secuelas-esto que se suele llamar «la felicidad» resulta una ilusión. Que toda felicidad perdurable está en la vida eterna, y su fuente es la visión beatífica.
Naturalmente, la Biblia también asegura al hombre justo (es decir, que guarda los mandamientos de Dios) una cierta felicidad también en esta vida, no exenta de dolor, pruebas, enfermedades y finalmente, la muerte. Esa felicidad terrena tiene su fundamento en la paz espiritual con que el buen cristiano sufre y sobrelleva las tribulaciones, y también en el resultado que una buena vida suele producir: una familia piadosa y unida, un grupo de amigos leales, una vida larga en la paz de Dios. Claro que muchas veces Dios decide poner a prueba a los suyos con grandes dolores y a veces calamidades. Lo dice el Evangelio: «buscad primero el Reino de Dios y su Justicia, lo demás os será dado por añadidura». Esta es la síntesis de la «felicidad» según Nuestro Señor.
Por eso, hablar de «la felicidad» en un sentido que no considere los efectos del pecado original es cuanto menos un grave error naturalista. Es decir, un modo de ver las cosas que omite las realidades sobrenaturales. Realidades que los sacerdotes tienen como misión recordar y cooperar para que sean vividas por todos los católicos.
El modernismo es esencialmente naturalista. Para él, Dios es instrumental a la felicidad humana en la tierra. Si molesta a este ideal, se lo omite, o se lo recrea a la medida de su visión mundana. Por eso entre los modernistas se practica desde la «buena vida» hasta el misticismo revolucionario. Todo dirigido a encontrar la felicidad «en esta vida».
En un vídeo publicado por la revista Viva del diario Clarín, Francisco propone diez consejos para alcanzar la «felicidad». Todos son de caracter natural, y con buena voluntad apenas si puede verse tangencialmente una relación con las virtudes cristianas. Pero lo llamativo es que el primero no puede dejar de asociarse con un una visión de la beata alemana Ana Catalina Emmerich:
“Vivir y dejar vivir”.
“Vi en una ciudad, una reunión de eclesiásticos, de laicos y de mujeres, los cuales estaban sentados juntos, comiendo y haciendo bromas frívolas, y por encima de ellos una nube oscura que desembocaba en una planicie
sumergida en las tinieblas. En medio de esta niebla, vi a Satán sentado bajo una forma horrible y, alrededor de él, tantos acompañantes como personas había en la reunión que ocurría debajo. Todos estos malos espíritus estaban continuamente en movimiento y ocupados en empujar al mal a esta reunión de personas. Ellos les hablaban a la oreja y actuaban sobre ellos de todas las maneras posibles. Estas personas estaban en un estado de excitación sensual muy peligroso y ocupado en conversaciones ociosas y provocantes. Los eclesiásticos eran de esos que tienen como principio:
«Hay que vivir y dejar vivir.
En nuestra época no hay que estar aparte ni ser un
misántropo: hay que alegrarse con los que se alegran”.
Beata Ana Catalina Emmerich, AA. II. 488.?
Es una revelación privada. Cada uno le dará el valor que crea conveniente. Y sin embargo, «el que pueda entender, que entienda».

