Lamentable confirmación de la Santa Sede
La llamada existió, admitida por la sala de prensa de la Santa Sede. Pero dice que lo difundido no es fiable.
Declaracion del Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi: «Ha habido numerosas llamadas telefónicas, en el marco de las relaciones personales pastorales del Papa Francisco. Dado que no se trata en absoluto de actividades públicas del Papa, no se deben esperar informaciones o comentarios por parte de la Oficina de Prensa. Lo que se ha difundido en este sentido, saliendo del ámbito propio de las relaciones personales y su consiguiente amplificación por parte de los medios de comunicación, no está confirmado como fiable y es fuente de malentendidos y confusión.
Por lo tanto hay que evitar deducir de todo ello consecuencias relativas a la enseñanza de la Iglesia».
Fuente: News.Va
Comentario Druídico: Esta declaración es de la Sala de Prensa de la Santa Sede. Admite la existencia de la llamada. Hace una reserva sobre el contenido de la llamada en cuestión, que hemos tratado aquí y aquí.
La declaración del vocero pontificio agrega pesar a todos los católicos que amamos y sostenemos la enseñanza de la Iglesia. «Hay que evitar deducir…» etc. resulta insuficiente. Es parte del viejo método de tirar la piedra y esconder la mano que practica el papa Bergoglio.
Ya hemos tenido prueba suficiente con las diversas entrevistas personales otorgadas periodistas a los que no se les puso ningún control de veracidad sobre lo declarado por el papa. Y a las perdidas se terminó diciendo que muchas opiniones heterodoxas eran atribuciones personales del entrevistador.
Aquí lo mismo. «Hay que evitar deducir…» significa que los medios dicen lo que la persona que recibió la llamada dice (y que probablemente sea verdad). El papa calla sobre lo que dijo y su vocero da una vaga advertencia sobre las enseñanzas de la Iglesia. Ya no es una llamada privada, ya es pública en su contenido y si es falso, debe ser desmentido con toda claridad.
¿No sería más prudente, acaso:
1) No hacer llamadas personales de esta índole,
2) Responder a las preguntas por las vías correspondientes,
3) Si se desliza una mala interpretación, desmentir lo malinterpretado de un modo claro y expreso,
4) Repetir cual es la enseñanza de la Iglesia en la materia en cuestión?
¿Qué puede inferir otro católico que no sea esta señora, falsamente ilusionada sobre su situación matrimonial y la gravedad del pecado que objetivamente conlleva el vivir en concubinato adulterino? Otro católico sencillo va a presumir que el papa dice «por izquierda» lo que la malvada burocracia vaticana le impide decir por derecha. Y como impera la ley del menor esfuerzo, nadie irá a corroborar la doctrina evangélica, que no puede modificar nadie, ni el papa.
Y el católico que conoce y cumple la doctrina inferirá que el papa predica en privado contra la doctrina evangélica en materia matrimonial, tan clara, explícita y salida de la boca de Nuestro Señor Jesucristo mismo.
Ambas inferencias son trágicas. Una para la salvación de muchas almas. Otra para la confianza y el respeto debido al Sumo Pontífice, que aparece como un falsario o persona de doble faz.
Todo este asunto es penoso, pero no sorprendente para los que hemos conocido de antemano el horror de la gestión Bergoglio como arzobispo de Buenos Aires.

