Panorama Católico

Francisco

A veces es necesario seguir dichos y hechos tan trascendentes como los que propala y realiza Francisco con cierta prescindencia de la velocidad de las noticias cotidianas. Si vamos tras cada cosa que se publica perdemos la capacidad de reflexionar sobre ellas. Por eso, entre otras causas, tratamos de hacer paradas en esta que amenaza ser una larga jornada.

A veces es necesario seguir dichos y hechos tan trascendentes como los que propala y realiza Francisco con cierta prescindencia de la velocidad de las noticias cotidianas. Si vamos tras cada cosa que se publica perdemos la capacidad de reflexionar sobre ellas. Por eso, entre otras causas, tratamos de hacer paradas en esta que amenaza ser una larga jornada.

Pero han ocurrido cosas sobre las que no se puede pasar en silencio:

– Nuevos cardenales: los designados, más allá de quienes por rango en la estructura vaticana eran candidatos firmes, parecen allegar una nueva prueba de la voluntad papal contra los más conservadores. Malinas-Bruselas y Filipinas, por caso. El birrete no cayó, o cayó donde no se lo esperaba ni hubiese correspondido… ni se entiende sin este presupuesto idelógico como explicación.

– Unánime celebración de la prensa: llama la atención el elogio del New York Times, diario que además de su tradición anticatólica pertenece ahora a una multinacional cuyo fundador es declarado enemigo de la Iglesia. Si ésto celebran los enemigos, o se confunden sobre lo que pasa, que es posible… o las cosas verdaderamente van por un camino que a ellos les complace. 

Otro signo de apoyo a promotores de la homosexualidad. Léase bien: signo de apoyo a personas que son o promueven la homosexualidad, no digo a la homosexualidad, lo cual puede seguirse en la intención de Francisco o no, no lo sabemos. Puede ser una maniobra política que pretenda neutralizar (así podría razonar él) la enemistad de un lobby poderoso. Lo que está en su cabeza es un misterio por ahora. Las consecuencias de su modo de obrar son evidentes: así como Juan Pablo II desautorizó todo el enorme esfuerzo de restauración de la verdad histórica sobre la Iglesia en la Edad Media, en los tiempos de la Contrarreforma, durante los hechos revolucionarios del siglo XIX y XX con el breve expediente de «pedir perdón» por los pecados de los católicos… así Francisco desautoriza y en gran medida destruye con sus ambigüedades la pelea de millones de católicos que se han mantenido firmes en los así llamados «principios morales no negociables».  

-Quizás alguien podrá decir que apenas en estas horas el papa condenó el aborto. No es cierto, o en todo caso, es una apreciación muy optimista. ¿Quién podría celebrar la muerte de millones de niños no nacidos desde el seno de la Iglesia? Pero la expresión «niños que no verán la luz» es parte de un catálogo de males a los que termina analogando. Y no es lo mismo -NO es lo mismo, moralmente- iniciar una guerra donde hay muertos (las guerras podrían ser justas), ni siquiera es lo mismo usar a niños como soldados (estos niños tienen la posibilidad de la visión beatífica) que matar con satánica perversión a millones de nonatos. Para eso se necesita una mirada sobrenatural, y Francisco no le dio a su discurso esa mirada. Lo mismo puede decirse de la homosexualidad. Puede ser un vicio o hasta una debilidad humana digna de conmiseración. Pero no es lo mismo esa terrible flaqueza personal que una campaña sistemática contra el orden natural. Para ver la cualidad demoníaca de esta segunda se necesita también una mirada sobrenatural no meramente política, y no la encontramos en Francisco al hablar de estos temas. Parece hacerlo con cierta ligereza imperdonable para un obispo, más aún para el Vicario de Cristo. O con deliberado maquiavelismo. Dije parece, antes de que comiencen los señores acusadores a decir que juzgamos al Papa.

– Finalmente  -no pretendo ser exhautivo para no dejar a nadie exhausto, empezando por mí mismo- el ahora nuevo cardenal Müller hace una notable distinción teológica: la FSSPX, es decir, la nave insignia del tradicionalismo, parece que sigue «excomulgada». Como es obvio, no puede ignorar el levantamiento de la pena disciplinaria sobre los obispos, que no es más que eso, dice el Card. Müller, una mera medida disciplinaria». Sacramentalmente», los tradicionalistas siguen excomulgados…

En un sentido da razón a la poca monta de tal medida en su dimensión espiritual. Una excomunión injusta, o meramente «reglamentaria» no tiene valor ante Dios. Eso ha sostenido siempre la FSSPX. Más ahora, que se ha levantado la medida, el máximo exponente oficial de la Fe, después del papa, dice que los tradicionalistas están «excomulgados» en su alma, por su intención cismática

Oficiosamente, por medio de DICI, la congregación tradicionalista ha respondido recopilando antecedentes que vienen desde el Ratzinger cardenal de los primeros años hasta el Ratzinger papa que levantó la medida. Por ahora el texto está en francés y en inglés. Resulta interesante ver como se acumulan declaraciones de autoridades de la Iglesia en el sentido contrario a lo que dice Müller, cuya enemistad contra el tradicionalismo es notoria. ¿Por qué ahora las palabras del neo-cardenal? ¿Para consolidar la idea del «neo-pelagianismo» (?) y llevar a una eventual nueva medida canónica? Tal vez, habrá que ver. En toda la línea Francisco confirma ser lo que pareció ser desde un comienzo. Y es impensable que estas declaraciones hayan salido a la luz sin que él las haya autorizado.

Así, pues, con serenidad en el corazón y sin apresuramientos, sobre este tema no podemos decir que haya novedades, sino más bien una marcha constante hacia los objetivos que la prensa anticristiana declara el papa tiene, y él no desmiente.

 

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