Panorama Católico

Feliz y Santo Año del Señor 2014

En receso por las fiestas y por razones de salud. Efectivamente padecí un cierto malestar que me desactivó algunos días. Pero sobre todo, padezco un mal laboral crónico: este es un trabajo insalubre, no solo mentalmente, que no hace falta explicar las causas, sino también físicamente. 

Y Francisco ha aumentado el riesgo-salud de un modo exponencial. Nos da tema todos los días, con lo cual facilita hacer lo que menos queremos hacer, aunque muchos no lo crean, o sea, lamentarnos de las barbaridades que se dicen en Roma.

Por lo cual, cada tanto conviene alejarse de las noticias para recuperar el equilibrio espiritual y metabólico.

Es necesario que se produzca el escándalo, pero ¡hay que aguantarlo! Es una prueba durísima para la Fe, pero más para la Caridad y la Esperanza. 

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En receso por las fiestas y por razones de salud. Efectivamente padecí un cierto malestar que me desactivó algunos días. Pero sobre todo, padezco un mal laboral crónico: este es un trabajo insalubre, no solo mentalmente, que no hace falta explicar las causas, sino también físicamente. 

Y Francisco ha aumentado el riesgo-salud de un modo exponencial. Nos da tema todos los días, con lo cual facilita hacer lo que menos queremos hacer, aunque muchos no lo crean, o sea, lamentarnos de las barbaridades que se dicen en Roma.

Por lo cual, cada tanto conviene alejarse de las noticias para recuperar el equilibrio espiritual y metabólico. 

Es necesario que se produzca el escándalo, pero ¡hay que aguantarlo! Es una prueba durísima para la Fe, pero más para la Caridad y la Esperanza. 

La Fe sufre porque las cosas que suceden a diario parecen contradecir las promesas divinas. 

La Caridad, porque resulta muy difícil mantener el equilibrio, no excederse, no faltar el respeto debido a las investiduras, etc., frente a estas realidades, no solo graves, sino repetidas hasta el cansancio con renovado entusiasmo.

Y la Esperanza se ve golpeada porque cotidianamente se envilece más y más el clero en general, son poquísimos los que mantienen una fe íntegra y una vida acorde a su alta dignidad. 

Es muy difícil comparar el sufrimiento de nuestros tiempos desde la «comodidad» de un lugar donde se nos persigue solo social y económicamente, cuando hay hermanos en la Fe que son asesinados a diario. Ellos tienen la gloria del martirio que los purifica de todo error y pecado. Nosotros no. 

Frente a la sangre derramada por la Fe un católico solo puede hacer un silencio respetuoso. Aunque nos asiste también el derecho de pedir al menos una cierta conmiseración porque si bien no hemos derramado nuestra sangre, somos lacerados en nuestras almas en un tormento que parece no tener fin.

 

Pese a todo, y en virtud de la Fe, la Esperanza y la Caridad, feliz y santo Año del Señor 2014.

 

Adveniat Regnum tuum, fiat voluntas tua!

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