Panorama Católico

Por ahora es Jaque

Como en un juego de ajedrez, el papa Francisco está colocando las piezas.

Como en un juego de ajedrez, el papa Francisco está colocando las piezas.

Primero, liquidó de un plumazo a todos los asesores litúrgicos que había colocado el papa Benedicto XVI. Además de Nicola Bux, los consultores de la oficina de las celebraciones litúrgicas pontificias despedidos por el papa Francisco son Mauro Gagliardi, Juan José Silvestre Valor, Michael Uwe Lang y Paul Gunter. Entre los cinco nuevos reemplazos, Francisco ha incluido un monje de rito oriental, Manuel Nin, rector del Pontificio Colegio Griego de Roma. A su lado, consultores con otra visión como el servita Silvano Maggiani y el montfortiano Corrado Maggioni, ambos del equipo de Piero Marini. Y se corre la bolilla que el próximo titular de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos es este nefasto Marini, responsable de todas las payasadas de las ceremonias papales durante el pontificado de Juan Pablo II. Por ahora, Marini (el malo) se mantiene al frente del Comité para los Congresos Eucarísticos Internacionales. Llamó al servicio también a una de las víctimas del recambio de cinco años antes, el padre Silvano M. Maggiani, jefe de la oficina de la Congregación para el Culto Divino, también histórico aliado de Marini. En cambio Guido Marini (el bueno) ha sido mantenido (casi sorprendentemente) a cargo de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas

Después se la agarró con el dicasterio para la Educación católica quizás como una especie de venganza por la demora en nombrar a su protegido “Tucho” como rector de la UCA.

En la práctica, entonces, la nueva Congregación para la Educación Católica diseñada por Bergoglio es menos italiana. Lo dejó al cardenal Grocholewski (polaco) y salen Tettamanzi, Betori, Farina y Piacenza, mientras que sólo ingresa Stella, menos europea (además de los italianos también salen Danneels, Dziwisz y Woelki, mientras que además de Stella sólo ingresan Koch y Jedraszewski), pero más latinoamericana (sale Sandoval, pero ingresan Scherer, Patrón y Ezzati) y más asiática (ninguna pérdida y tres nuevos ingresos: Rai, Tong y Tagle).

El papa Jorge Mario Bergoglio ya confirmó, con algún desplazamiento e integración, los vértices de cuatro Congregaciones sobre nueve: Doctrina de la Fe, Propaganda Fide y el Clero el 21 de setiembre, Educación Católica el 30 de noviembre. También los de dos Pontificios Consejos sobre once: el de Laicos y el de Paz y Justicia el 24 de setiembre. 

Ahora lo saca al cardenal Raimond Burke de la Congregación de Obispos, (del que hemos leído recién un reportaje muy bueno), aunque conserva por ahora el puesto de Prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica. Lo reemplaza el cardenal William Wuerl, arzobispo de Washington. También sacó al cardenal Piacenza de la Congregación para el Clero y el papa lo nombró Penitenciario Mayor. Lo reemplazó por Beniamino Stella. También nombró a Koch, Braz de Aviz, Nichols, y lo conserva a Tauran

El cardenal Kasper, presidente emérito del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (hay que leer Jesús, el Cristo para darse cuenta que es un completo hereje), “un teólogo muy capaz, un buen teólogo” como dijo el papa públicamente en su primer Angelus, (17 de marzo de 2013), acaba de hacer su última declaración heterodoxa afirmando que hay que darle la comunión a los divorciados vueltos a casar. Y otro que está de acuerdo con esto último es Lorenzo Baldisseri que acaba de ser nombrado secretario del sínodo de los obispos. Ni hablemos de lo que opinan la mayoría de los obispos de las conferencias episcopales alemana, austríaca, suiza…

¡Ah! y el cardenal Maradiaga, uno de los miembros del G8, acaba de decir que “el concilio Vaticano II significó el fin de las hostilidades entre la Iglesia y el modernismo, todo lo que fue condenado en el Conciio Vaticano I” (adviértase, ni siquiera tuvo el pudor de decir “el mundo moderno” y cómo desprecia las definiciones doctrinales de un concilio inequívocamente dogmático como el del siglo XIX).

RECEMOS PARA QUE NO SEA…MATE

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