El «exorcismo» del Papa
Recuerdo que el P. Claude Barthe habló alguna vez, con gran perspicacia, de Francisco y del «espíritu de Francisco», analogando la situación ocurrida durante y después del Concilio Vaticano II. Una cosa es lo que el Concilio decía, otra lo que de él se interpretaba o se esperaba.
Recuerdo que el P. Claude Barthe habló alguna vez, con gran perspicacia, de Francisco y del «espíritu de Francisco», analogando la situación ocurrida durante y después del Concilio Vaticano II. Una cosa es lo que el Concilio decía, otra lo que de él se interpretaba o se esperaba. El ímpetu, o las expectativas de muchos sobre-interpretan cada gesto, inclusive llevando por delante el sentido común. Llamar a esto «exorcismo» carece de todo fundamento. Algunos dicen que se trató de una oración «sanadora» o «de liberación», dos categorías teológicas que nunca aprendí leyendo el catecismo, ni siquiera el de perseverencia. Francisco actúa de tal modo que cada sector de la Iglesia vea en él cosas que desea ver. De donde podría decirse que en cierto sentido es un papa peronista.

