Panorama Católico

El “Milagro de Uganda”, todo bien, pero…

Rose Busingye es la fundadora y directora de la ONG Meeting Point International en Kampala, Uganda, donde lleva más de 20 años trabajando como enfermera en los barrios más pobres, pero de manera especial con “sus” doscientas mujeres seropositivas

Rose Busingye es la fundadora y directora de la ONG Meeting Point International en Kampala, Uganda, donde lleva más de 20 años trabajando como enfermera en los barrios más pobres, pero de manera especial con “sus” doscientas mujeres seropositivas

Más de 1.500 enfermos de sida
Hoy, lo único que se contagia en Meeting Point es la esperanza de la fe católica de Rose, para quien las siglas VIH no son algo ajeno e indeseable, sino su labor cotidiana: más de mil enfermos de sida bajo su cuidado; mil quinientos huérfanos escolarizados, medio centenar de personas cuidando a los enfermos, una casa con un centenar de niños con varias “mamás”, dos médicos, cuatro enfermeras y veinte voluntarios. 

Viven de la de la venta de artesanía, de las donaciones y del apoyo público. Pero para ella lo más importante es que detrás de cada número hay una persona con un valor infinito.

El preservativo, último recurso
“El preservativo no sirve para nada si no se cambia antes el método, la vida”, afirma Busingye en una reciente entrevista en el diario Avvenire. 

“Aplicar un instrumento sin cambiar de vida no lleva a ningún sitio, sería como decirte que eres un animal, y que por tanto actúas solo siguiendo tu instinto, que no eres un hombre que pueda controlarse. Por eso hoy, entre nosotros, en África, el uso del preservativo se contempla solo como último recurso. Antes debemos preguntarnos qué sentido tiene el sexo y comprender cuál es el valor de cada persona. Porque hoy parece que es lo más importante del mundo, es la exaltación de un ídolo. Pero lo cierto es que si realmente amo al otro, busco su bien, y si sé que el método que estoy utilizando conlleva un peligro, aunque sea mínimo, entonces intento que no corra ese riesgo. El verdadero problema es educar a la persona en comprender que tiene un valor más grande, del cual es responsable”, asegura. 

 

Comentario Druídico: El preservativo es un modo de impedir la fecundación. La Iglesia ha definido que todo acto humano  que impida la fecundación es inmoral. El preservativo no puede ser ni último ni primer recurso. Es inmoral. Puede aceptarse que se argumente “ad hominem” eso de buscar el bien del otro al que se ama. ¿Y qué argumentamos a los que no quieren buscar el bien de otro ni lo aman?  El argumento de fondo, el de la teología moral es que Dios ha hecho el sexo para transmitir la vida y luego hacerse cargo de los hijos. Que solo es lícito en el matrimonio. Y que el matrimonio es un vínculo que se contrae para siempre, más allá de la intensidad, presencia o ausencia del amor natural. Lo que dignifica al católico es el amor sobrenatural, la Caridad.

“Yo no impongo nada, simplemente lo vivo”
Rose es muy consciente de que un cambio de vida como este no se puede imponer, sino que solo se puede acoger voluntariamente a través del ejemplo: “Yo no propongo este modo de pensar. Simplemente lo vivo, y ellos lo ven en mí. Educar significa llevar a la persona al conocimiento de sí mismo. Lo mío no es un sermón, es algo que se ve viviéndolo. Cuando se hace este camino, uno se da cuenta de que responder únicamente a una necesidad (como puede ser el sexo), olvidándose de la totalidad de la propia persona, te deja insatisfecho. Porque el corazón es deseo de infinito. Por ejemplo: es increíble lo que ocurre en Kampala. Nosotros jugamos con los niños, les damos clase, le enseñamos a cantar, bailamos juntos… Y cuando sus padres lo ven, les dicen: «¡Enseñadnos! ¡Nosotros también queremos aprender!». Es una felicidad contagiosa. Todas las organizaciones de lucha contra el sida que ven el Meeting Point creen que nuestra alegría se debe a que recibimos medicamentos especiales, cosa que no es verdad. A veces la gente duda de que estén realmente enfermos. Pero lo cierto es que cuando uno vive así, se siente mejor, y entonces empieza a cuidar de los otros. De ahí nace algo muy hermoso. Todos se empeñan en prevenir más infecciones, y luchan por proteger la vida porque saben que la vida tiene un valor. A eso me refiero con lo de vivir y dar ejemplo. Este es un efecto que no puede obtener el preservativo”, sostiene. 

 

Comentario Druídico: Nuevamente, “yo no propongo un modo de pensar”, podría ser aceptable como estrategia apostólica. Si esto fuese más eficaz para transmitir la doctrina evangélica. Porque el apostolado es predicar a Cristo, y a Cristo crucificado. Ese es el fin. Lo otro son medios. No me convence del todo eso de la alegría, el sentirse mejor, etc. está muy bien, pero no pasa del nivel natural. Y la Fe católica no es natural, es sobrenatural. Y la predicación no es una forma de hacer que la gente se sienta bien, o se cure de una enfermedad, es una misión cuyo objetivo consiste en salvar las almas llevándolas a la Verdad que Cristo nos reveló y a vivir como El nos enseñó.

No he leído las palabras pecado, arrepentimiento, sacramentos, vida virtuosa, mandamientos, hacer la voluntad de Dios, ni otras similares. Todo queda en combatir una enfermedad por medio de una cierta terapia de ayuda grupal y la exaltación de la dignidad humana, la cual solo tiene una raíz posible: la imagen y semejanza de Dios, y el cumplimiento de la ley de Dios.

El ejemplo de un Presidente no católico
“En Uganda tenemos la suerte de tener un presidente, Yoweri Museveni, que lo ha comprendido desde el principio, y estoy muy orgullosa. Él no es católico, y sin embargo, se encuentra entre las personas que hace tres años, en la tormenta que se levantó tras aquellas declaraciones del Papa con ocasión de su visita a África, se puso enseguida de su parte. Porque nuestra salvación no está dentro de un trozo de plástico. No nos vamos a salvar gracias a un preservativo. Debemos volver a ser verdaderamente hombres, con una gran dignidad y un gran valor. Y este no es un discurso católico, porque este valor no nos lo da la religión, ni siquiera el Papa. El Papa solo nos lo da a conocer, nos educa para comprender que somos hombres que tienen un valor infinito. Responder solo a nuestros instintos, a nuestras necesidades inmediatas, es demasiado poco para la grandeza de nuestro corazón”, afirma Rose, que de grandezas sabe bastante: “Aquí, en Kampala, un grupo de mujeres pobres y enfermas de sida van a diario a partir piedras para después venderlas a los constructores, y comen una sola vez al día. Cuando supieron del tsunami y del huracán Katrina en Estados Unidos, les pedimos que vinieran a rezar por las víctimas y nos dijeron: “Sabemos lo que quiere decir vivir sin una casa, sin comer. Si pertenecen a Dios, también nos pertenecen a nosotros”. 

 

Comentario Druídico: Nuevamente, la forma de plantear las cosas nos hace sospechar que esta buena mujer no tiene una concepción completamente clara de la doctrina. “Debemos volver a ser verdaderamente hombres, con una gran dignidad y un gran valor. Y este no es un discurso católico, porque este valor no nos lo da la religión, ni siquiera el Papa. El Papa solo nos lo da a conocer, nos educa para comprender que somos hombres que tienen un valor infinito.” Pues claro que el valor y la dignidad nos la da la religión católica, que nos levanta de la abyección del pecado por la gracia, con las disposiciones del arrepentimiento y el propósito de enmendarnos. Esta señora vive en el plano de lo natural, se dice católica pero niega que sea la religión la que nos salva. Nos salvamos nosotros mismos. Naturalismo puro. ¡Qué pena!

Se organizaron formando grupos para partir piedras y al final recogieron dos mil dólares que fueron enviados a la embajada de Estados Unidos. Y después del terremoto de L’Aquila en Italia dijeron “Son italianos, el país del Papa; son nuestros amigos, es más, son nuestra tribu” y recogieron y enviaron dos mil euros. Los periodistas se escandalizaron: vinieron a ver si esta gente era verdaderamente pobre. En su opinión no era justo: cuando uno hace un acto de caridad da lo que le sobra, no lo que necesita. Pero una mujer enferma les dijo: “El corazón del hombre es internacional, no conoce razas, ni colores, y se conmueve siempre”. 

Comentario Druídico: “cuando uno hace un acto de caridad da lo que le sobra, no lo que necesita”.  Error. Hay grados de caridad. Y también modos de ejercerla. No todo es dar bienes materiales.  Pero sea lo que sea se haga por caridad, en el orden material o espiritual, puede ser heroico, y en los católicos que aspiran a la santidad debe ser heroico.

“El corazón del hombre es internacional”. Una frase poco feliz. Tal vez, podría decirse mejor, que es universal porque tiene un código moral que Dios le ha infundido y según el cual la calamidad ajena conmueve y mueva a ayudar. Pero si esta ayuda no está animada por el amor a Dios, es filantropía y queda por debajo de lo que Dios nos pide: amar al prójimo por amor de Dios.

En 2009, Rose participó como ponente en el Sínodo para África en Roma, y cada año es invitada para dar a conocer por todo el mundo lo que ya se conoce como “el milagro de Uganda. Si el número de enfermos de sida ha disminuido drásticamente ha sido gracias a la intensa labor de personas como Rose, que saben que el secreto no está en poner un parche, sino en enseñar la alta costura de la dignidad.

 

Comentario Druídico: Lástima que en el Sínodo ningún obispo le  haya dicho públicamente, con las formas caritativas que el caso requiere, que Rose no ha entendido la caridad católica, la única posible. Que vive en un sentimiento de exaltación de color muy humano. Claro que no se puede juzgar el corazón, pero de la plenitud del corazón hablan los labios…

 

Conclusión indispensable: la buena Rose hace lo que puede, según lo que le han enseñado ser la doctrina católica. Los misioneros en todo el mundo rescataron a los paganos de los vicios, la inmoralidad, a veces horrenda, y los indujeron a la vida virtuosa, ayudando, a la vez y naturalmente como añadidura del Reino de Dios y su Justicia (santidad) con la prosperidad y el buen orden social y político. Siempre ha sido así. Basta leer la historia de las misiones. Esto que hace Rose es una versión pasada por el filtro de la Dignitatis Humanae. O sea, grandemente devaluada, del mensaje evangélico. Dios podrá sacar bienes de ello, no lo dudo, pero no es lo que Dios manda.

 

Fuente: Religión en Libertad

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