La Inmaculada y el milagro de Flandes
Frío, hielo, hambre, miedo. Unos pocos cientos de soldados españoles en Flandes, sitiados por un enemigo muy superior.
Frío, hielo, hambre, miedo. Unos pocos cientos de soldados españoles en Flandes, sitiados por un enemigo muy superior. Un pedazo de tierra entre canales y el enemigo –proverbialmente protervo– que maquina abrir los diques para inundar los canales y ahogar a los nuestros. Murmullo de rezos y fragor de órdenes, estrépito de bagajes y llanto de palas abriendo trincheras; las últimas zanjas donde prepararse a bien morir. Y en eso una pala choca con un objeto, y el objeto es una imagen de la Virgen Inmaculada, y los soldados imploran un milagro, y el milagro sucede, y las aguas se hielan, y los españoles ya no van a morir ahogados, y los barcos enemigos quedan varados, y los nuestros se abalanzan sobre el enemigo –protervo– y España gana. Empel, Flandes, entre el 7 y el 8 de diciembre de 1585. Y la Inmaculada fue desde entonces patrona de los Tercios, la Infantería española.
Fuente: El Blog de Esparza

