Hoy por ser día de tu santo…San Benigno de Todi
En Todi, ciudad de la Umbría, san Benigno, presbítero y mártir. Benigno pertenece a la innumerable multitud de víctimas de la última cruenta persecución anticristiana de Diocleciano y Maximiano, al comienzo del siglo IV. Los datos de este Santo son muy escasos. Se sabe que nació y vivió en Todi (Italia), en donde fue ordenado sacerdote por su bondad y rectitud. Soportó valientemente la tortura y la muerte, y fue enterrado por manos piadosas a la orilla de un camino, en donde después se construyó un monasterio benedictino.
En Todi, ciudad de la Umbría, san Benigno, presbítero y mártir. Benigno pertenece a la innumerable multitud de víctimas de la última cruenta persecución anticristiana de Diocleciano y Maximiano, al comienzo del siglo IV. Los datos de este Santo son muy escasos. Se sabe que nació y vivió en Todi (Italia), en donde fue ordenado sacerdote por su bondad y rectitud. Soportó valientemente la tortura y la muerte, y fue enterrado por manos piadosas a la orilla de un camino, en donde después se construyó un monasterio benedictino.
Benigno pertenece a la innumerable multitud de víctimas de la última cruenta persecución anticristiana de Diocleciano y Maximiano, al comienzo del siglo IV. Los datos de este Santo son muy escasos. Se sabe que nació y vivió en Todi (Italia), en donde fue ordenado sacerdote por su bondad y rectitud. Soportó valientemente la tortura y la muerte, y fue enterrado por manos piadosas a la orilla de un camino, en donde después se construyó un monasterio benedictino.
En 1904 se colocaron sus reliquias en el altar mayor de la iglesia de San Silvestre. El culto de este Santo no se ha difundido mucho; casi se lo recuerda sólo en Todi, su pueblo natal.
Exhortación a los mártires de Tertuliano
Sea así ¡Oh amados de Dios! que la cárcel resulte también molesta
para los cristianos. Pero, ¿no hemos sido llamados al ejército del Dios
vivo y en el bautismo no hemos jurado fidelidad? El soldado no va a
la guerra para deleitarse; ni sale de confortable aposento, sino de
ligeras y estrechas tiendas de campaña, donde toda dureza,
incomodidad y malestar tiene asiento. Y aun durante la paz debe
aprender a sufrir la guerra marchando con todas sus armas,
corriendo por el campamento, cavando trincheras y soportante la
carga de la tortuga. Todo lo prueban con esfuerzo para que
después no desfallezcan los cuerpos ni los ánimos: de la sombra al
sol, del calor al frío, de la túnica a la armadura, del silencio al
griterío, del descanso al estrépito. Así pues, vosotros ¡Oh amados de
Dios! todo cuanto aquí os resulta dañoso tomadlo como
entrenamiento, tanto del alma como del cuerpo. Pues recia lucha
tendréis que aguantar.

