Comprobación por el absurdo
Podría ocurrir, inclusive, que aunque yo no disparara, alguien falsificara imágenes por algún medio de animación mostrando que sí, verdaderamente, he disparado. Ante tales imágenes, los espectadores poco avisados, es decir la mayoría, creerán a las imágenes fraguadas antes que a la realidad.
«No son pocos los riesgos que un acto de esta naturaleza importa. Es posible que de las seis balas que tiene mi revolver, solo una no se dispare cuando yo gatille. Es posible, pero altamente improbable que la que no se dispare sea la que esté en el cañón del revolver en el momento de disparar. Es posible que se trabe, aunque es bien sabido que los revólveres difícilmente se traban.
Concedo que si pongo el cañón del revolver en mi boca y gatillo normalmente debería sufrir una herida gravísima, casi seguramente mortal. Estoy plenamente consciente de ello. Es más, así titubeara a último momento, los espectadores corearán en masa: “dispara, dispara”, porque es conocida la inclinación mórbida por los espectáculos sanguinarios. Peor aún, habrá algunos que se tapen la cara para no ver como vuelan pedazos de mi masa encefálica, pero no se privarán de estar ahí, frente a la pantalla todo el tiempo y luego sacar sus conclusiones.
Podría ocurrir, inclusive, que aunque yo no disparara, alguien falsificara imágenes por algún medio de animación mostrando que sí, verdaderamente, he disparado. Ante tales imágenes, los espectadores poco avisados, es decir la mayoría, creerán en las imágenes fraguadas antes que en la realidad. Y llegarán a la conclusión gravemente errónea de que suicidarse es lícito, puesto que lo hace un eminente miembro de la jerarquía de la Iglesia, aunque en realidad todo parecerá ser lo que no es… porque haré todo lo posible para que esto no suceda.
Así pues, a pesar de todo esto, voy a colocarme el revolver en la boca… y gatillar.
(Paráfrasis de declaraciones realizadas por el Papa y por el Card. Burke asegurando que la reunión de Asís no confundirá a los fieles. Dios es testigo de que no pretendemos hacer ningún tipo de comentario sarcástico. Solamente tratamos de probar por el absurdo el sinsentido de la reunión de Asís, así como las declaraciones de los que han dicho que “confían ciegamente” que el Papa no inducirá a ningún tipo de relativismo por medio de dicho acto).

