Panorama Católico

La buena fe y poca comprensión de Paco Pepe

Se ha vuelto hábito de mucha buena gente decir que la obra de la FSSPX es excelente, pero que debe dejar de ser cismáticos, volver a la obediencia, dejar de criticar el Concilio Vaticano II y aportar «mano de obra» a la reconstrucción de la Iglesia. Encuentro esta postura incoherente y contradictoria.

Se ha vuelto hábito de mucha buena gente decir que la obra de la FSSPX es excelente, pero que debe dejar de ser cismáticos, volver a la obediencia, dejar de criticar el Concilio Vaticano II y aportar «mano de obra» a la reconstrucción de la Iglesia.
Quiero plantear objeciones que me parecen insalvables: 
1) ¿Cómo puede una secta cismática hacer obras inobjetables?
2) El árbol, ¿se sigue reconociendo por sus frutos?
3) ¿Para qué quieren «dentro de la Iglesia» una sarta de criticones del Concilio Vaticano II que hizo tanto bien a la Iglesia?
4) ¿Para qué quieren «mano de obra» si la Iglesia vive una primavera y los nuevos movimientos aportan fieles y clérigos a carradas? 
5) ¿Para qué quieren dentro de la Iglesia una institución que critica no solo la Misa nueva sino todos los sacramentos de la Reforma Litúrgica a la que los buenos amigos que sostienen esta posición que comentamos no encuentran nada malo, más allá de algunos «abusos»?
6) ¿Se trata solo de «cubrir vacantes»? 
Bien, yo creo que acá hay una profunda incomprensión de las cosas o una chicana política. O sea, que no dicen lo que realmente piensan, porque en tal caso quedarían sin trabajo… o sin medios para expresar lo mal que está todo… en España y fuera de España.  O sea, que no hablamos de doctrina sino de política o de diplomacia. Bueno, algo que debería aclararse. 
A continuación, lo publicado por Paco Pepe en su blog La Cigüeña bajo el poco preciso título de «¿Volverán a la Iglesia?», como si se pudiera hacer todo el bien que describe estando fuera de la Iglesia…
¿Voy a decir que son mala gente? Pues claro que no… solo gente que pretende lo imposible, argumentando con fundamentos más que precarios y escamoteando su verdadero pensamiento. Tal vez sea un mal necesario. Lo bueno sería no creerse las propias chicanas.

En el impasse que vivimos estos días sobre si la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X se reintegra a la Iglesia o sigue su camino de no se sabe bien si dentro, si fuera o mediopensionista, señalo un dato que recojo de su página oficial La Porte Latine. Y es el de que, éste año, han entrado en sus cinco seminarios: Flavigny (Francia), Winona (USA), Zaitzkofen (Alemania), La Reja (Argentina) y el de Australia, 58 nuevos seminaristas. Diez en el hemisferio Sur y los restantes en el septentrional.

http://www.laportelatine.org/communication/presse/2011/entree2012seminaires/seminaires2012.php

Ante la carencia de vocaciones serían un refuerzo importante para la Iglesia si se reintegraran plenamente en ella. Más los numerosos sacerdotes, más de quinientos, que ejercen ya su ministerio en la Fraternidad. No se les puede poner un pero en cuanto a su doctrina, su moral y su celo sacerdotal. Sólo sus reservas ante la Iglesia, llamémosla oficial, pues ellos se dicen y se quieren Iglesia Católica, y sobre los últimos Papas, quiebran la comunión. Lo que es cosa grave. Y en algunos las reservas casi parecen odio.
Ese es el paso que tienen que dar y que ojalá la mayor parte de ellos lo den. En estos días se dilucida eso. Que el Señor les ilumine. Se les han abierto las puertas de par en par. Tienen absolutamente libre la misa tradicional. Se ha roto, por fin, el mito del Concilio maravilloso que había que seguir con puntos y comas. Hay que seguir el Vaticano II en la Iglesia y en la tradición de la Iglesia. No fue el Vaticano un Concilio fundante sino continuador de todo lo fundamental. Y no tiene nada que ver con todos los excesos que, invocándolo, se cometieron. Su adaptación a los tiempos es sólo eso. Una regla pastoral. Y los tiempos no los ha cerrado el Concilio para siempre. Hoy ya son otros. Y mañana unos distintos. Que requerirán otros modos pastorales. Sin que ninguno de ellos sea dogma de fe. Hasta incluso cabe que la Iglesia se equivoque en ellos. Y los corrija posteriormente. Ya algo estamos viendo.

Por lo poco que se ha traslucido de las conversaciones mantenidas y ante la aceptación o el rechazo de lo que el Papa les propone, quiero ser optimista y creer que buena parte de los lefebvristas, y además la mejor, acepte el abrazo que les ofrece Benedicto XVI. En la seguridad de que no van a encontrar jamás un Pontífice más favorable. Y que esta triste fractura de la Iglesia se resuelva definitivamente. Habrá ciertamente una minoría que se quedaría fuera pero eso entraría ya en la tipología de las sectas y se morirá solo.
Circula por los medios una carta del obispo Fellay al también obispo Williamson. No sé si será cierta o un elemento de intoxicación. Si verdaderamente la escribió Fellay me parece que es un argumento más para pensar que el abrazo está próximo. Y si Williamson no lo acepta entiendo también que sería lo mejor. Porque personas como él mejor están fuera que dentro. En casa serían una permanente fuente de problemas.
Es de esperar que no se demore mucho la respuesta de monseñor Fellay y que, además, sea la de la reconciliación final. La del hijo que vuelve al abrazo del Padre. Que todos los días se asoma, mirando la lontananza, por ver si llega.

No hagamos, los que siempre hemos permanecido en la casa, lo del hijo mayor de la parábola. Festejémoslo con el becerro cebado porque nuestros hermanos estaban enfermos y se han sanado, se habían perdido y han sido hallados. Y vuelven para echarnos una mano en la inmensa tarea de la nueva evangelización.

Dios haga que así sea.

*  *  *




Frases Célebres: «El
hombre es espectador de la verdad, y todo lo que por exceso o defecto impida la
contemplación de la divinidad, será malo. Por eso, la mejor norma para el alma
será percibir lo menos posible su parte irracional». Arist. Etica a Nicómaco, 163.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *