Panorama Católico

Hablar de lo que no se sabe…

Tras la reunión de Albano, no ha habido más que un escueto comunicado publicado por DICI, que debe tenerse por oficial de la FSSPX. En él se afirma que una vez que los superiores conocieron el preámbulo doctrinal y la propuesta de la Santa Sede, delegaron en Mons. Fellay y sus asistentes la respuesta a la Santa Sede.

Tras la reunión de Albano, no ha habido más que un escueto comunicado publicado por DICI, que debe tenerse por oficial de la FSSPX. En él se afirma que una vez que los superiores conocieron el preámbulo doctrinal y la propuesta de la Santa Sede, delegaron en Mons. Fellay y sus asistentes la respuesta a la Santa Sede.

No es posible hacer más que conjeturas y usar un poco de «institnto» periodístico. No tenemos ninguna «fuente», como afirman los amigos de Religión Digital ni «personas bien informadas» que invocan otros. Nuestras conjeturas son:

1) La deliberación duró un día, es decir que hubo un pronto acuerdo.

.2) Este acuerdo por lógica ha de haber sido por la negativa o al menos por una contrapropuesta. Una respuesta afirmativa habría tomado mucho más tiempo.

3) Se dice en varios medios que la condición del preámbulo doctrinal era la aceptación del Catecismo de la Iglesia Católica. Puede ser, pero no parece. Salvo por razones de buena crianza, a los efectos de no desairar al Papa, parece difícil que Mons. Fellay haya convocado una reunión cumbre para discutir la aceptación del «catecismo de la Iglesia Católica», porque sería como que la Santa Sede nuevamente hubierse puesto como condición la aceptación acrítica del Vaticano II. Es decir, una movida perfectamente inútil.

4) Los rumores que recogen los sectores delirantes del antiacuerdismo (con datos ciertos de los votos de cada uno de los obispos presentes) tienen tanto valor como su discusión sobre el término «entregué» (tradidi) en la que se han enredado de un modo tan hilarante como antifilológico.

Nadie sabe como opinó cada uno, como máximo podrían suponerlo. Lo gracioso es que hace unos días habían denunciado que se dejaría fuera a Mons. Tissier…y luego que se dejaba fuera a Mons. Williamson… todo esto para dar luego una respuesta negativa «derrotando a Fellay»… en un frente formado por Mons. de Galarreta y Mons. Tissier, el uno al cual han acusado de «entreguista de la primera hora» y el otro que se suponía no estaría presente… con la excusa de ir a dar unas conferencias…

La realidad supera la ficción…

5) Lo cierto es que si bien no podemos presumir una respuesta afirmativa, lo razonable parece ser que la FSSPX responda a Roma primero con alguna contraoferta, en el supuesto que el obstáculo haya sido el preámbulo doctrinal, el cual Roma había ya dicho que era un instrumento de trabajo sujero a modificación.

6) En el supuesto de que lo no se haya aceptado sea la prelatura u ordinariato, seguramente se habrá trabajado en la hipótesis de una imposibilidad de «convivencia pacífica» en las actuales condiciones de la Iglesia. Esto no significa que no pueda avanzarse en el restablecimiento de algunos mecanismos para solucionar problemas canónicos (nulidades, reducciones, dispensa de votos, inscripción de matrimonios y bautismos).

7) Opino que la relación con el Santo Padre continuará siendo cordial y que se seguiraá buscando plasmar las objeciones doctrinales en documentos que permitan desandar el camino conciliar. El Papa ha concedido, por razones que no sería justo considerar más que bienintencionadas, un campo a la discusión doctrinal del C.V. II. Esto en los hechos, allí donde las cosas son más fuertes que las palabras.

Comentario anexo: Resulta sorprendente que se haya conferido el premio Acqui Storia a Roberto de Mattei por su obra Il Concilio Vaticano II. Una storia mai scritta  (El Concilio Vaticano II. Una historia nunca escrita). De Mattei es discípulo de Romano Amerio y ha revolucionado el mundo teológico junto con Mons. Brunero Gherardini con sus críticas al Concilio Vaticano II. ¿Signo de los tiempos?

Reproduzco a continuación una nota de Religión Digital. En ella se verán repetidos los clisés informativos (o desinformativos) típicos de la «prensa católica» sobre el tema tradicionalismo. Es curioso, las mismas opiniones son recogidas en parte por los «ultra-anti-acuerdistas).

* * *

Los lefebvrianos creen que la oferta de Roma es “peor” que la que les hizo Juan Pablo II

Seguirán negociando, a la espera de que Roma flexibilice sus exigencias


José Manuel Vidal, 11 de octubre de 2011 a las 19:15

(José Manuel Vidal).- Profunda desilusión de los lefebvrianos, reunidos en cónclave en Albano, donde la plana mayor de los tradicionalistas conocieron en detalle el contenido del sobre lacrado y del Preámbulo doctrinal que les entregó el cardenal Levada, para su eventual regreso a Roma. La conclusión generalizada entre ellos es que la oferta que les hace la Santa Sede «es peor» que la que ya les habían hecho Juan Pablo II y el entonces cardenal Ratzinger en 1988, para evitar que monseñor Lefebvre consagrase obispos y se produjese el cisma. Tan mala es la propuesta que ni siquiera les iguala con los anglicanos de vuelta a Roma, dicen, dolidos, los tradicionalistas.

Según confirman en fuentes cercanas a laFraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), ya entonces monseñor Lefebvre, a pesar de haber firmado la propuesta vaticana, decidió romperla y consagrar obispos, consciente de que sólo así se podría perpetuar su Fraternidad. Y sabedor, asimismo, de que la consagración de obispos no pertenece al núcleo dogmático de la fe.


Los actuales dirigentes tradicionalistas aseguran que, si su líder no aceptó aquella propuesta que era más ventajosa, ¿como van a aceptar sus sucesores ésta que es peor y, en un momento, en que la Fraternidad está más fuerte? Y ponen un ejemplo: Entonces tenían 40 seminaristas, hoy disponen de 550.

Situados ante una propuesta «menor, menos clara y más intragable», no por eso los tradicionalistas van a romper la baraja. Harán saber su decepción a Roma y esperarán una contrapropuesta vaticana. De lo contrario, prefieren «seguir así».

Estamos, pues, en pleno proceso de negociación y de tira y afloja. En contra de lo que piensan numerosos comentaristas y la mayoría de la Curia romana, los tradicionalistas no creen que sea Roma la que les hace «un regalo», invitándoles a regresar. Consideran, por el contrario, que son ellos los que le hacen un regalo (incluso numérico) a la exhausta Santa Sede.

Convencidos de que tienen el viento a favor, los lefebvrianos están dispuestos a volver, pero con la cabeza alta. Creen que la coyuntura les favorece. Tanto que hasta están pensando (algunos de ellos lo aseguran en privado) en una intervención directa del Papa. «Es de sentido común que el Papa coja las riendas y decida por sí mismo, para que podamos entrar sin condiciones», dicen las fuentes tradicionalistas consultadas por RD.

En cualquier caso, la comunicación de la FSSPX con el Papa sigue siendo excelente y no parece que ninguna de las partes quiera romper la negociación. Por ahora, las espadas siguen en todo lo alto. Roma quiere que los tradicionalistas vuelvan. Con condiciones y sin alfombra roja. Los tradicionalistas quieren volver con una fiesta, como el hijo pródigo, y con el Padre-Papa que vaya personalmente en su busca.

Fuente: Religión Digital

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