Panorama Católico

Respuesta al Card. Amato sobre lo que se beatifica con Juan Pablo II

En el anexo DECLARACION SOBRE LAS RESERVAS EN LO CONCERNIENTE A LOS IMPEDIMENTOS PARA LA BEATIFICACIÓN DEL PAPA JUAN PABLO II, los signatarios de todo el orbe católico –incluyendo un número de académicos, científicos e intelectuales de Polonia misma –respetuosamente presentan la cuestión de si las virtudes de la fe, esperanza y caridad pueden ser separadas del modo en que él ha ejercitado tan encumbrado oficio como el de Supremo Pontífice.

Su Eminencia Angelo Cardenal Amato, Prefecto
congregazione delle Cause dei Santi

I-00120 Città
del Vaticano



Via
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Eminencia

Hemos leído con atención el
informe periodístico de la intervención de su Eminencia en la Conferencia
realizada en Roma ayer sobre el tema de los impedimentos relativos a la
beatificación de Juan Pablo II. Catholic News Service cita a S.E. en el sentido
que “El Papa Juan Pablo II no está siendo beatificado a causa de importancia en
la historia o en la Iglesia Católica
(subrayado nuestro), sino a causa del modo que él vivió las virtudes cristianas
de la fe, la esperanza y la caridad…” (Cindy Wooten,  “Juan Pablo II
está siendo beatificado por su santidad, no por su papado, afirman los voceros”
,
Catholic News Service, 1 de abril de 2011).

En el anexo DECLARACION
SOBRE LAS RESERVAS EN LO CONCERNIENTE A LOS IMPEDIMENTOS PARA LA BEATIFICACIÓN
DEL PAPA JUAN PABLO II
, los signatarios de todo el orbe católico
–incluyendo un número de académicos, científicos e intelectuales de Polonia
misma –respetuosamente presentan la cuestión de si las virtudes de la fe,
esperanza y caridad pueden ser separadas del modo en que él ha ejercitado tan
encumbrado oficio como el de Supremo Pontífice. Dicho de otro modo, los
signatarios preguntan si las virtudes heroicas del candidato papal a la
beatificación pueden ser consideradas aisladamente de sus deberes de estado
como papa.

Este enfoque compartimentado
parece ser único en los anales de los bienaventurados y de los santos pontífices
que la Iglesia ha reconocido. Porque, después de todo, las almas son un
“organismo espiritual” en el cual las virtudes teológicas y las virtudes
morales de prudencia, fortaleza, justicia y templanza, elevadas por la gracia,
trabajan juntas en una ordenada unidad. Aquí el porqué la prudencia, la fortaleza y la justicia en el gobierno de la Iglesia y
defensa de la Fe contra el error adquieren una espléndida evidencia en las
vidas de los bienaventurados y santos pontífices romanos. Así pues, Su
Eminencia, y con todo candor debemos preguntar: ¿Cómo es posible
distinguir  la “fe” persona, la esperanza
y la caridad del Papa sin distinguir “su impacto… en la Iglesia Católica”, cuyo
bien común ha sido confiado, al papa por sobre todos los demás, por Cristo
mismo?

Notamos con preocupación el
informe en el arriba citado artículo del ex vocero de Juan Pablo II, Joaquín
Navarro-Valls, recordado en lo sustancial en la conferencia de prensa de ayer, afirmando
que “aquellos que cuestionan la beatificación del Papa Juan Pablo solo seis
años después de su muerte y aquellos que dicen que la explosión de escándalos
de abusos sexuales durante su pontificado, arroja una sombra negra sobre su
reinado… deben recordar que la beatificación no es un juicio sobre un pontificado (subrayado nuestro), sino de la
santidad personal del candidato.” ¿Debemos inferir de esta afirmación que el
pontificado mismo del candidato a la beatificación ha de ser ahora considerado
irrelevante, a la hora de discernir sus virtudes heroicas? ¿Cómo es esto posible?
¿Qué significa esta asombrosa separación entre el papa y su propio pontificado
para los futuros procesos de beatificación, e inclusive de canonización?

Hemos leído también atentamente
una entrevista de Su Eminencia en el sitio web del Vaticano en la cual el
entrevistador preguntó si “hay voces disidentes” en lo concerniente a las virtudes
heroicas del fallecido Papa. Sin contestar con una respuesta directa a esa
pregunta, Su Eminencia afirmó: “La postulación ha hecho un buen trabajo apartando
todas las sombras.” (Conf. L’Osservatore Romano, 16 de enero de 2011, Edición
Italiana). Sobre este punto respetuosamente le preguntamos si las “sombras” que
fueron apartadas incluían algunas de las objeciones formuladas en la DECLARACIÓN
adjunta, referida a actos papales así como omisiones sin precedentes en toda la
historia de la Iglesia, y de los que no es posible encontrar similares en el
admirable legado de los bienaventurados y santos Papas de la Iglesia hasta
ahora reconocidos como tales.

Para concluir, Su Eminencia también
es citado observando durante la conferencia de ayer que “la presión del público y de los medios no ha perturbado el proceso,

sino que lo ayudó…” (subrayado nuestro). Confesamos que no podemos entender
como la presión de los medios y del
público puede haber ayudado al proceso de beatificación de Juan Pablo II, al
menos de un modo saludable,  al tiempo
que cuando el mundo occidental entero está sucumbiendo a una “apostasía
silenciosa”, que el mismo difunto Papa lamentó, cerca del final de su
pontificado, y vastos números de católicos nominales que aman y admiran a Juan
Pablo II como a una personalidad, no obstante rechazan cualquier enseñanza del
Magisterio que consideran inaceptable. Bajo estas circunstancias históricas,
que llegan al rango de crisis de la civilización en el límite con lo
apocalíptico, como ha sugerido el Papa Benedicto repetidamente, nos parece que
consultar la vox populi es, en el
mejor de los casos, problemático. 


Agradeceríamos de Su Eminencia la
consideración de las preocupaciones presentadas en esta carta y la DECLARACIÓN
adjunta, y tenemos la esperanza de recibir el favor de una respuesta.

Respetuosamente suyo en Cristo

Michael Matt

Fuente: The Remnant


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