Terremoto en la Curia Romana
Y no he elegido una palabra impactante al calificar de terremoto lo que en muy poco tiempo está ocurriendo en la Curia de Roma. Benedicto XVI está eligiendo a sus inmediatos colaboradores y parece que con sumo cuidado. Tal vez recordando alguna equivocación anterior. Porque los Papas también pueden equivocarse ya que la infalibilidad pontificia sólo afecta a poquísimos de sus actos.
Como todo nuevo Pontífice se encontró con una Curia heredada y con ella vivió prácticamente sus primeros cinco años de pontificado. Los primeros cambios que introdujo, uno de ellos obligado al dejar él de ser prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, no fueron muy afortunados. Él conocía la Curia como nadie pues era desde 1981 prefecto de un dicasterio de primera magnitud. Y persona de absoluta confianza de Juan Pablo II desde el comienzo mismo de su pontificado. Sin duda sus saberes máximos, sobre los cargos, no alcanzaban ese nivel en cuanto a las personas que iban a desempeñarlos.
Y no he elegido una palabra impactante al calificar de terremoto lo que en muy poco tiempo está ocurriendo en la Curia de Roma. Benedicto XVI está eligiendo a sus inmediatos colaboradores y parece que con sumo cuidado. Tal vez recordando alguna equivocación anterior. Porque los Papas también pueden equivocarse ya que la infalibilidad pontificia sólo afecta a poquísimos de sus actos.
Como todo nuevo Pontífice se encontró con una Curia heredada y con ella vivió prácticamente sus primeros cinco años de pontificado. Los primeros cambios que introdujo, uno de ellos obligado al dejar él de ser prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, no fueron muy afortunados. Él conocía la Curia como nadie pues era desde 1981 prefecto de un dicasterio de primera magnitud. Y persona de absoluta confianza de Juan Pablo II desde el comienzo mismo de su pontificado. Sin duda sus saberes máximos, sobre los cargos, no alcanzaban ese nivel en cuanto a las personas que iban a desempeñarlos.
Su primer nombramiento fue el del norteamericano Levada para sustituirle en Doctrina para la Fe. Y ni Levada era ratzingeriano ni le gustaba el puesto. No creo que dure mucho en él teniendo en cuenta que el 15 de junio de 2011 cumple 75 años. Y pronto se encargó el Papa de ponerle un secretario de la Congregación de su confianza: el jesuita español Ladaria. Nombre a tener en cuenta para la sustitución del norteamericano.
Más extraña fue el traslado del cardenal Sepe que pasó en 2006 de estar al frente de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos al arzobispado de Nápoles. Nunca supe el por qué de ese traslado. Salvo que se quisiera poner al frente de la importante diócesis italiana a alguien capaz de enderezar los entuertos de su predecesor napolitano, Giordano. Calamidad cardenalicia donde las haya. Y hay unas cuantas. El nuevo prefecto, el indio Días, enseguida presentó problemas de salud por lo que su sustitución parece próxima.Y además cumple los 75 años el próximo 14 de abril.
Y llegó el nombramiento clave: la Secretaría de Estado. Sodano, al frente de ella desde 1990, era una figura cardenalicia de notabilísimo peso. Y no me refiero al físico, que también lo tenía. Anunciado su relevo pero pospuesto a meses después, cosa no habitual, a fines de 2006 fue sustituido por Bertone, el de la Porta Pia, persona de absoluta confianza de Benedicto XVI que le había tenido de Secretario en la Congregación para la Doctrina de la Fe. Bertone cumple 76 años el próximo 1 de diciembre pero no se espera una inmediata sustitución. Que en mi pobre opinión sería muy conveniente.
Por esos mismos días se nombró al franciscano brasileño Hummes prefecto de la Congregación para el Clero. Que el mismo día de su nombramiento se manifestó cual era poniendo en cuestión el celibato. Lo que se vio obligado, amistosa o menos amistosamente, a rectificar sobre la marcha. No es que desde entonces llevara `plomo en el ala, es que lo tenía de nacimiento.
A partir de esa equivocación los nombramientos curiales han sido “ostentóreos” salvo alguna excepción aislada. Al Papa le duraron un año sus vacilaciones.
En Iglesia Orientales cuando a Daoud le llegó la edad nombró al sodaniano Sandri, un argentino conservador. Y para Culto Divino, Causas de los Santos y Penitenciaría Apostólica difícilmente hubiera encontrado personas más tradicionales que Cañizares, Amato y Burke. Por si eso fuera poco en el presente 2010 siguió nombrando curiales de indubitable adscripción. En Obispos sustituyó a Re por el canadiense Ouellet, ratzingeriano total, El siempre ambiguo y en ocasiones más que ambiguo Kasper dejó su Pontificio Consejo para la Unión de los Cristianos al suizo Koch, que se está manifestando en posiciones mucho más rígidas que su antecesor. Y ya los últimos nombramientos del pasado día 7, Piacenza en Clero y Sarah en Cor Unum, han desatado el entusiasmo del catolicismo tradicional.
Estas últimas designaciones condicionan todavía más el próximo consistorio de creación cardenalicia pues si eran seguros Amato, Burke y Koch a ellos hay que añadirle sin duda Piacenza y muy probablemente Sarah. Con lo que posiblemente disminuyan las posibilidades de otros curiales como Ravasi, Baldelli, Coccopalmerio, Zimowski, Celli…
También nos parece señalable que se anuncien estos dos últimos nombramientos pocos días antes del inminente consistorio. ¿Para que puedan ser incluidos en él? Eso también puede explicar que no se haya sustituido todavía al prefecto de la Congregación para los Religiosos, el esloveno Rodé, cuya marcha todos dan por segura, para no amortizar otra plaza de cardenal a crear. Congregación ésta de enorme importancia en estos tiempos de crisis y contestación de los consagrados y más cuando se acaba de nombrar para la misma un secretario, el redentorista Tobin, que parece discordar notablemente con todos los demás nombramientos.
Es particularmente significativo el cese de Hummes, que había sido nombrado por el mismo Benedicto XVI y al que se le aceptó la renuncia con apenas 76 años cumplidos y sin llenar el plazo de cinco años que suele ser el mínimo en estos encargos.
La renovación de la Curia la ha rejuvenecido notablemente pues en estos momentos exceden los setenta y cinco años solamente Farina, Rodé, Bertone y Lajolo. Y los dos primeros ya con los días contados.
Creo firmemente que con todos estos nombramientos el Papa dispone de un gobierno mucho mejor del que tenía. Y mucho más en su línea.
Comentario Druídico:
Guarde el lector argentino en su memoria el nombre del cardenal esloveno Fran Rodé. Pronto, si Dios no lo remedia antes, se verá envuelto en otro asunto muy maloliente vinculado con la corrupción episcopal en la Argentina.

