Panorama Católico

Diálogo sobre el saliente y el entrante

Lugar, una panchería de la Estación Once del Ferrocarril Sarmiento.   De “dorapa”, dos sujetos de sospechosa catadura mantienen, entre masticación y masticación, el siguiente o parecido diálogo.

Sujeto 1 : (consume un superpancho). ¿Qué me dice de lo que se dice sobre el que viene después del que se va?

Sujeto 2 : (hamburguesa completa, y con la boca llena). No sabría decirle. ¡Se dice tanto!

S. 1:   Le voy a ser más específico, para que quede claro. Se dice que el entrante está agarrado de las pestañas por el saliente con un asunto de feo color.

Lugar, una panchería de la Estación Once del Ferrocarril
Sarmiento.   De “dorapa”, dos
sujetos de sospechosa catadura mantienen, entre masticación y masticación, el
siguiente o parecido diálogo.

Sujeto 1 : (consume un superpancho). ¿Qué me dice de lo que se dice
sobre el que viene después del que se va?

Sujeto 2 : (hamburguesa completa, y con la boca llena). No sabría
decirle. ¡Se dice tanto!

S. 1:   Le voy a ser
más específico, para que quede claro. Se dice que el entrante está agarrado de
las pestañas por el saliente con un asunto de feo color.

S. 2: ¿De qué color?

S. 1: Tirando a rosa.

S. 2: Humm. No sé, podría ser. Siempre se ha revestido
llamativamente de comeputos, pero, a la hora de actuar, no cierra el teatro,
ni siquiera suspende a las principales vedettes.

S. 1: Y, convendrá conmigo, que no es buen síntoma sobreactuar
las aversiones dramáticas. Si no te gusta Oscar Wilde, no dejás que te monten
una obra de Tennessee Williams. No se si me entiende la metáfora…

S. 2: (Medio atragantado) humm, sí, sí, claro. Recuerdo el
asunto de las pilchas, ¿cómo era…? el cortinado alemán… Francamente… Pero
tampoco hay que dejarse llevar por las apariencias. Tal vez le falte
intrepidez, o mida cada centímetro de sus aspiraciones, y a la larga, tanto
cálculo, tanto cálculo termine confundiendo a la tribuna y al referí. Y cuando
den la pitada final el tipo siga acomodando la pelota.

S. 1: No sé. Yo diría que es un «afrancesado», en el
sentido que dio al adjetivo Telerman alguna vez a los periodistas cuando
le preguntaban sobre su orientación sexual. Un doble mensaje. Canchereo porque
soy brillante, no rompo, sino que asesto golpes sutiles de gran altura. Para la
gilada naranja, viste. Y después, cuando llegue y me destape…

S. 2: ¿Se va a destapar? Buena pregunta, ¿no?

S.1: ¿Se va a destapar?

S.2: No creo.

S.1: Pero, algo le tiene que dar al Gran Jefe para que le
permitan ser el entrante.  Para
diferenciarse del saliente.

S.2: Lo mismo que viene dando en los últimos años: buena
estampa, conceptos prolijos, no se traga las eses, escucha a Beethhoven…

S.1: No me va a decir que la oposición que tiene con el saliente
es un paso de comedia…

S.2: No. La oposición entre los que en sus inicios fueron ambos auxiliares del
gordo epónimo es antigua y profunda, aunque nunca frontal. ¿No colindaban
ya en su tiempos mozos si no geográfica, al menos ideológicamente en la
desdichada San Miguel? El entrante sabe que la primogenitura porteña le
fue robada por un plato de lentejas, pero la receta del exquisito platillo que
valió aquella Coadjutoría ¿saldrá a la luz alguna vez?

S.1: El que las hace las paga…

S.2: Pero el que las hace bien, guarda bien las pruebas, o
convierte la revelación de dichas pruebas en algo muy peligroso también para el
perjudicado.

S.1: ¿Tendrá algo que ver con esto el traspapelamiento de lo que no debía
ir en la carpeta que mandaron al Gran Jefe?

S.2: Si esa carpeta existió es muy probable. Una señal masónica, diríamos
metafóricamente, de que “sin mí nada podés hacer”. Y si te querés cortar solo,
yo te puedo cortar cuando quiera, inclusive cuando esté “retirado”, porque
retirado no voy a estar nunca.

S.1: Bueno, pongamos que ha cedido para llegar. Pero cuando llegue…

S.2: Vamos, hace 10 años que está llegando al lugar de donde se quiere
ir… y el teatro sigue abierto, y las obras que no son de Oscar Wilde son de
Tenesee Williams… ¿Por qué va a cambiar de repertorio ahora?

S. 1: Tal vez porque ya llegó a su techo…

S.2: ¡Ja! ¿Ha visto a alguno de estos llegar a su techo? La altura del
techo es lo único infinito en lo que parecen creer…

S.1: Póngale mostaza si quiere…

S. 2: No gracias, prefiero así.

S.1: No me entiende, es una metáfora. Digo, condimente lo que quiera, pero
en el fondo el entrante viene de otra parte. Es otra clase de sujeto. Va a
dejar que pongan otras obras de teatro también, algunas más tradicionales.

S.2: Soñar no cuesta nada.

S.1: ¡Déme una esperanza!

S.2: Que el gran jefe no ponga a nadie vinculado con el saliente,
ni con el pretendiente. Que lo saque de abajo de alguna piedra o lo importe de
Kazakistán. Y que lo banque a muerte.

S.1: Se me va el tren… le agradezco el pancho y la esperanza.

S.2: Que Dios lo acompañe, y rece por un milagro.

El sujeto 1 corre por un andén que parece conducir al
infinito…

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