Contra la Ley Sodoma
Según hemos visto, la batalla que debemos dar es amplia y en todos los frentes. Sin embargo, la intención de este
mínimo plan de acción
se centrará en la resistencia a la reciente leysancionada por el Congreso, a modo de inicio de la reconquista más vasta que propongo.
Esta propuesta no es superadora de ninguna otra. Cualquiera puede ser mejor. Pretende simplemente ser una opción a la
nada
que como resultado final suele obtenerse cuando algunos idealistas hipercríticos sólo se dedican a impugnar la acción de los demás en razón de su “imperfección”.
MÍNIMO PLAN CONCRETO DE ACCIÓN PARA OPONERSE A LA MAL LLAMADA “LEY DE MATRIMONIO GAY”
(y en general a la disolución de la nación argentina por parte de minorías perversas y legisladores venales a su servicio, que apuntan a destruir las bases mismas de la Patria, como la familia).
I) B REVE CUADRO DE SITUACIÓN :
1) Hemos dejado avanzar el accionar y la incidencia social de estos grupos a un nivel donde nuestra imprudencia se transforma en estupidez. Todo ello lo han logrado en nombre de la “tolerancia”, el “respeto”, la “pluralidad”, la “libertad” y muchos caballitos de batalla más, entre los cuales, por supuesto, no puede faltar la “democracia”.
2) Hemos dejado que en nombre de la “democracia” se nos imponga a la inmensa mayoría del pueblo argentino, cómodo, fofo y sin cohesión ni conducción, la férrea voluntad de cualquier
minoría con capacidad de propaganda (“lobby” que le llaman) y de movilización.
3) Nos han impuesto todas las reglas de juego que han querido, pero la más importante de todas, a nivel semántico y del discurso, con lo cual, desde el vamos hemos aceptado que nos eligieran el terreno de nuestra propia reacción, en el caso de existir.
4) Cuando esta reacción se ha producido, más allá de su debilidad digna de otro análisis, se ha planteado en los términos por ellos elegidos, o sea fuera de los verdaderos fundamentos culturales de nuestra nación, que son los valores tradicionales de nuestra sociedad, de profunda raigambre cristiana.
5) En este punto en particular, ante el abandono por parte del clero y de una inmensa proporción de la feligresía de la Iglesia Católica, tanto de la fe como de esos valores tradicionales —y de la defensa de los mismos en caso de conservarlos—, se ha llegado a tergiversar (ex profeso y aviesamente) el origen del mal, poniendo en la Fe y la Moral católicas lo que es responsabilidad de sus depositarios y actores, tengan la jerarquía que tengan (desde obispos a simples laicos).
6) Con ello han logrado como primera medida sacar del medio a Dios (en razón de sus malos representantes) y dejarnos librados, como nación, a nuestra antojadiza elección de valores y costumbres, “libres” de toda tradición y basada sólo en la volutad momento. Como hemos visto en el punto 2, un buen manejo de los medios y de la propaganda puede transformar en mayoritaria cualquier cosa, aunque en la realidad no lo sea.
7) En el caso concreto que nos ocupa, del avance hasta llegar a la imposición, de la homosexualidad y todos sus aledaños y derivados, con el solo argumento inicial de la “tolerancia” al individuo con tal anormalidad se nos ha hecho retroceder paso a paso, inhibiéndonos primero de llamar a las cosas por su nombre (anormalidad, perversión, etc.); luego traspolando esa “tolerancia” individual (legítima y comprensiva para con una persona enferma) a la aceptación detal trastorno como una opción más, tan válida como las únicas dos (la heterosexualidad) que naturalmente existen en la humanidad desde todos los tiempos; de allí hemos pasado a la aceptación de la conformación de agrupaciones de individuos con tal perversión (mucha prensa mediante) para reivindicar “derechos”, y luego han transformado el primitivo pedido de tolerancia en agresiva expresión de “orgullo”. Con este guante rosa nos han cacheteado cuantas veces han querido, y no hemos reaccionado…
8) Tales avances sobre nuestros valores, nuestras costumbres, nuestras voluntades, han ido más lejos: lograr la adaptación del sistema legal no sólo para proteger sino para imponer el nuevo esquema deantivaloresy anticultura, trastocando el orden natural de las cosas como si éste estuviese subordinado a la ley positiva y no a la inversa.
9) En esta instancia, han creado sus propios mecanismos de defensa (INADI), para doblegar por la fuerza (pública si fuere necesario), transformándolo en ilegítimo, cualquier intento de natural rechazo que la parte sana y debidamente “educada” del Pueblo pudiese operar desde el automático e instintivo ejercicio de sus principios y valores ancestrales.
10) De allí a la “ley” que se ha sancionado en el Congreso, y a otras futuras, con consecuencias y efectos impredecibles (“matrimonios” de tres o más personas; “casamientos” con mascotas, entre hermanos, etc., todo bajo la suprema ley y principio último de todas las cosas: el “amor”… en su versión más etérea, “light”, abstracta y falsa), no hay más que un despejado camino en bajada muy fácil de transitar.
11) Iguales consideraciones podemos hacer con respecto al tema del aborto, que comienza con la semillita de un primitivo “feminismo” supuestamente defensivo, que se presenta como atendible, para transformarse poco a poco en el movimiento virulento y agresivo de las que hoy exigen que la ley no condene sino que apañe y legitime el asesinato de personas indefensas.
Sepamos que esta legalización es uno de los próximos ataques que hemos de recibir en forma inmediata.
12) Para llegar a tal situación, no sólo hemos sido débiles y pusilánimes en la resistencia, sino que hemos permitido sin chistar que se eliminara del tablero algo muy importante: el sentido común.
13) Gracias a la pérdida de esta valiosa arma con que los pueblos cuentan para regir sus actos sin entrar en teorizaciones que no les son exigibles, pudieron hacernos caer en un nominalismo perverso, en el legalismo absurdo, en una dialéctica donde todas las condiciones están puestas por nuestros enemigos. Por lo tanto, todas las discusiones y los debates que se han dado en estos temas, como en otros de naturaleza semejante, se han llevado a cabo en planos donde desde el vamos se habían quitado los elementos básicos para llegar a una conclusión verdadera.
En buena lógica, partiendo de premisas falsas, sólo se puede arribar a conclusiones con
apariencia de verdad pero que no son más que falacias; y esto es lo que ha ocurrido.
14) Si observamos atentamente todo lo que hemos retrocedido en nuestro país, podemos ver que hemos llegado a la situación de aquella España conquistada casi en su totalidad por los musulmanes.
Debemos pues iniciar una inmediata tarea de reconquista de todo lo que hemos
perdido.
15) Por último, es indispensable tomar conciencia de que esta destrucción de nuestros valores, de nuestra tradición, de nuestros principios sobre los que siempre se ha fundado nuestra sociedad, empezando por nuestra fe, no es algo casual y que depende solamente de organizaciones y grupos asislados (gays, lesbianas, feministas, abortistas, etc.) que se dan en nuestro país, sino que se trata de un movimiento a nivel mundial, bien orquestado y coordinado, tendiente a destruir nuestra cultura occidental en su conjunto, al menos por dos vías:
vaciamiento y tergiversación de lo verdadero
(religión vacía y falsificada; destrucción del arte, etc.) e
imposición de lo falso .
II) P LAN DE ACCIÓN CONCRETA :
Según hemos visto, la batalla que debemos dar es amplia y en todos los frentes. Sin embargo, la intención de este
mínimo plan de acción
se centrará en la resistencia a la reciente leysancionada por el Congreso, a modo de inicio de la reconquista más vasta que propongo.
Esta propuesta no es superadora de ninguna otra. Cualquiera puede ser mejor. Pretende simplemente ser una opción a la
nada
que como resultado final suele obtenerse cuando algunos idealistas hipercríticos sólo se dedican a impugnar la acción de los demás en razón de su “imperfección”.
1) Como primera medida, retomar el sentido común. Aunque esto parezca obvio, con este criterio no caeremos en la trampa de que se nos obligue a demostrar la validez de lo natural frente a postulaciones y argumentaciones sofísticas, a veces difíciles de desenredar sin un bagaje de conocimientos científicos que no todos poseemos.
Dejaremos de matarnos por explicarle a un ciego “relativista” que el marrón es más oscuro que el amarillo, y le diremos simplemente que es “ciego” y no discutiremos con él sobre los colores.
2) No tenemos por qué justificar ni lo que es natural ni lo que la humanidad ha aceptado en toda su historia en todas sus manifestaciones culturales, como es la heterosexualidad, ni tampoco lo que se inscribe en la tradición occidental que nos identifica como nación (como la monogamia, por ejemplo, o el respeto a la vida de la persona humana desde su concepción). Esto no nos exime, obviamente, del debido conocimiento de los fundamentos de nuestros principios, que darán solidez a nuestra postura. Es lo que le ha faltado a nuestra sociedad en los pasados debates.
3) Es indispensable unificar un nombre para la nueva ley, que la califique según su naturaleza y no partiendo de la base sentada por quienes la han propiciado. No usemos nombres donde intervenga la palabra “matrimonio” en sentido positivo: “matrimonio gay”, “matrimonio homosexual”, ni aun como componente parcial de un neologismo, como “homomonio” o “putimonio”. Estos últimos son buenos intentos, pero sinceramente no creo que lleguen a imponerse en el uso común. Propongo concretamente: “LEY CONTRA EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA” o “ LEY SODOMA ”; la primera denominación como más “técnica”, dado que menta el verdadero objetivo de la ley, y la segunda como de fuerte impacto semántico, por la ineludible connotación que tiene. Si unificamos este criterio, la sola mención de la ley por quien sea, en el ámbito que fuere (radio, televisión, periódicos, paneles, conferencias, manifestaciones, etc.) ya constituye un golpe certero.
4) En consonancia con este concepto, acusar públicamente a sus promotores de intentar “sodomizar” a la sociedad argentina a través de la legitimación de costumbres y prácticas antinaturales y perversas.
5) Poner en relieve la peligrosidad de quienes, afectados por cualquiera de las perversiones en cuestión, no se mantienen en el ámbito de lo personal y privado sino que intentan legitimar sus propias conductas como normales y exigen de la sociedad un reconocimiento de validez que no les corresponde. Con mayor razón cuando se constituyen en movimientos y organizaciones que tratan de reivindicar derechos y de imponer sus antivalores a la sociedad entera. Para esta calificación de personas “peligrosas” no hace falta ninguna prueba, ya que la han brindado ellos mismos: una minoría ha logrado imponer a todo un pueblo una ley perversa a través de comunicadores perversos, legisladores y miembros del gobierno de igual laya, sin necesidad incluso de que todos estos actores nombrados padezcan del mal que se intenta propagar.
6) Puede ser útil, en este sentido, la imagen de la célula cancerígena, la cual, siendo totalmente “natural” en su origen —porque no es extraña al organismo mismo—, es sin embargo una célula que se sale del orden natural inscripto en el organismo al cual pertenece y no se ordena al fin último de éste, sino que crece “desordenadamente” y además propaga su “desorden” a otras células (hace metástasis), hasta llegar a la destrucción del organismo entero a través de sus puntos vitales. En eso consiste elcáncer, y por eso es una enfermedad tan grave y requiere tratamientos tan severos. ¿No es exactamente lo que ocurre con la homosexualidad, el travestismo, etc., cuando saliendo del ámbito privado de los que los padecen, tienden a expandirse y contaminar el resto del cuerpo social? Hemos dejado avanzar imprudentemente el cáncer; debemos revertir inmediatamente la situación.
7) Debemos difundir la lista de legisladores (diputados y senadores) y de otras personas que han propiciado la ley, con el propósito y la consigna de que NUNCA MÁS, en cualquier futura elección, NADIE vote a NINGUNO de estos personajes para ningún cargo público, y que tampoco se vote ninguna lista sábana donde esté presente uno solo de ellos. Éste es el castigo más elemental que merecen.
8) En esta lista que debemos difundir, incluir también a quienes mediante la abstención, la “retirada a tiempo” o cualquier otro ardid han hecho posible la sanción de la ley. Son quizás peores que los que lisa y llanamente la han votado, porque han querido quedar bien con Dios y con el diablo.
9) Todo tipo de “escrache” (tan de moda y método de ellos) por Internet o mediante afiches, será una forma más de crear conciencia en la gente, y sobre todo a hacerles saber a quienes han atentado y atenten en el futuro contra la salud (en este caso moral) del Pueblo Argentino, no quedarán impunes. Dios se lo demandará en el más allá; a nosotros nos toca demandárselo aquí y ahora, ya mismo, en nombre de la Patria.
10) En la medida de lo posible, iniciar una campaña, por provincia, para declarar “persona no grata” a cada uno de los legisladores votantes y “posibilitantes” de la ley.
11) Comenzar inmediatamente a exigir la derogación de la ley sancionada. Esto debe transformarse en un clamor popular, ya que se la ha sancionado CONTRA el sentir mayoritario, traicionando y desvirtuando la función del legislador.
12) Declarar públicamente la no obligatoriedad de la ley en razón de tratarse de una ley perversae inicua que atenta contra los principios básicos de la sociedad, como son el matrimonio y la familia.
13) Paralelamente, hacer una insistente campaña ante los jueces para que ellos, con fuerza legal, la declaren inconstitucional cuando se dé la oportunidad.
14) De la misma forma en que “ellos”, siendo minoría, hacen pie en cada espacio ganado para nuevas “conquistas”, nosotros también debemos “ir por más” en esta reacción: debemos exigir hasta lograrlo, la derogación de la ley de educación sexual en las escuelas, ya que ella, ante la perspectiva que se ofrece hoy, cobra una peligrosidad mayúscula, ya que el Estado acaba de oficializar la perversión sexual como legítima; de allí a su imposición en la enseñanza no hay más que un paso.
15) Sabiendo que la próxima ofensiva será la legalización del aborto, tenemos que aprovechar la lucha contra esta “ley Sodoma” para crear la debida conciencia y defensa contra ese nuevo peldaño en la escalada destructiva. La claridad en el planteo, en este aspecto, será de fundamental importancia. No debemos admitir en ningún debate eufemismos tales como “interrupción del embarazo” y otros similares, y llamar en todo momento a las cosas por su nombre: a -se-si-na-to.
16) Por último, y como condición previa a toda esta campaña, será conveniente “desconfesionalizar” y “despolitizar” (en el sentido partidario) nuestra lucha contra la “ley”, pues estando afectado el orden natural como tal, están involucrados TODOS los seres humanos, independientemente de su religión y de su filiación política.
Esto no significa inhibir la acción de cualquier institución religiosa; al contrario: si cada una toma la posta de la defensa del orden natural violado, redobla la efectividad de la acción. Pero si los creadores y propiciadores de esta “ley” han querido en todo momento “pegar” la resistencia a la Iglesia Católica (sobre todo en la persona de sus obispos), es porque de alguna forma les conviene, dados los flancos débiles que desde allí se ofrecen. Salgamos de su esquema.
17) Los creyentes, en todo caso, tendrán doble motivo y doble fuerza para este combate. Los católicos en particular, busquemos nuestra fortaleza en la Ssma. Virgen María, inmaculada y protectora poderosa de nuestra querida Patria, para que la luz de la Verdad triunfe en estos tiempos tenebrosos.
Oscar Roqué Garzón
Córdoba, 16 de julio de 2010, fiesta de Nuestra Señora del Carmen.

