Carrió, esa sucia sembradora de confusión
«Carrió, por su parte, acusó a Kirchner de usar el tema del matrimonio homosexual para enfrentarse con Bergoglio. «La verdad es que a Kirchner no le importa la comunidad gay», disparó. Desestimó que las declaraciones altisonantes en contra de la homosexualidad sea una posición de la mayoría de la Iglesia. «Cuando uno lee los diccionarios de teología, la propia Iglesia dice que la homosexualidad es una condición. Es decir, que uno nace así y de eso no se es culpable», reflexionó, y resaltó: «el primer mandamiento es el amor y hay que proteger y evitar la discriminación».
«Carrió, por su parte, acusó a Kirchner de usar el tema del matrimonio homosexual para enfrentarse con Bergoglio. «La verdad es que a Kirchner no le importa la comunidad gay», disparó. Desestimó que las declaraciones altisonantes en contra de la homosexualidad sea una posición de la mayoría de la Iglesia. «Cuando uno lee los diccionarios de teología, la propia Iglesia dice que la homosexualidad es una condición. Es decir, que uno nace así y de eso no se es culpable», reflexionó, y resaltó: «el primer mandamiento es el amor y hay que proteger y evitar la discriminación». «El problema es la palabra ‘matrimonio’, si la sacan, tenemos unión familiar para todos», afirmó, y añadió que está a favor de la adopción por parte de las parejas gays». (DyN-NA)
Fuente: La Gaceta
Se equivocan los que la juzgan confusa: es deliberadamente, maliciosamente una especialista en sembrar confusión. Miente con arte, como si creyera sus propias mentiras. Usa la ignorancia y la falta de valentía de los católicos para decir cosas insostenibles. Ahora sostiene que el matrimonio «es demasiado sagrado como para estar en el código civil». Y pensar que esta afirmación la hace una abogada… Y además, mientras finge «no poder votar la palabra matrimonio» (por lo cual se ha abstenido) promueve la famosa «unión civil», jugada que desde los mismos sectores liberales de la Iglesia se planea como para salir con elegancia de esta situación embarazosa en la que lo ha puesto el buen sentido del pueblo fiel.
No nos equivoquemos: es funcional a todo lo malo, pero deliberadamente funcional. Cobra sueldo por ello.

