Panorama Católico

Una peligrosa encrucijada

Ortodoxia    La convocatoria a una movilización frente al Congreso contra el intento de establecer el “matrimonio” homosexual, aparece acompañada de la “Declaración Ciudadana por la Vida y la Familia”, reafirmando “principios y valores fundamentales para la convivencia social”. Abierta al diálogo -subraya-  y según se aprecia de estricta ortodoxia laica, ajena a cualquier enunciado religioso o de orden natural,                    

Ortodoxia    La convocatoria a una movilización frente al Congreso contra el intento de establecer el “matrimonio” homosexual, aparece acompañada de la “Declaración Ciudadana por la Vida y la Familia”, reafirmando “principios y valores fundamentales para la convivencia social”. Abierta al diálogo -subraya-  y según se aprecia de estricta ortodoxia laica, ajena a cualquier enunciado religioso o de orden natural,                    

                             Con toda razón el documento califica a las uniones entre personas del mismo sexo, como esencialmente distintas e incompatibles con la institución matrimonial fundada en la unión de varón y mujer. Pero añade que “tales uniones no prestan la misma función social ni pueden ser equiparadas al matrimonio”. Lo cual, así limitado, permite inferir que sólo carecen de estatura y misión relevantes, sin entrañar de suyo una vulneración del orden natural y quebrantamiento de la Ley de Dios. Por lo que entonces la inviabilidad genuina del pseudo matrimonio sólo provendría de obstáculos legales o sociopolíticos.

Extraconfesional   Tales pertrechos en vísperas del combate -junto a otras manifestaciones similares- tornan predecible su resultado Traen a la memoria una olvidable concentración en Plaza de Mayo, hace años realizada frente a la inminente implantación del divorcio vincular. Cuando la consigna –que se impuso-  era omitir el repudio frontal al divorcio, evitando reclamar ¡No al divorcio! … para decir ¡Sí a la familia!  En fin, fue muy impresionante y agorero observar cómo hacían bajar un cartel abiertamente alusivo a la perversidad proyectada. Y así nos fue…

Hoy en día se está advirtiendo que con parecida modalidad estratégica –supremacía del diálogo no confesional- la argumentación contra lo antinatural y perverso quiere apoyarse exclusivamente en impedimentos de la ley positiva, local o universal. Por más que la experiencia demuestre que fatalmente cualquier patán o poderoso lobby puede modificarla e interpretarla a su antojo. Como ocurrió en la época antes aludida, del ex Presidente recientemente demo-canonizado, cuando la Corte Suprema de Justicia se ingenió para establecer la inconstitucionalidad de la ley de Matrimonio Civil (¡después de un siglo de vigencia!)  abriendo paso a la sanción del Divorcio Vincular.

Riesgo y alegría    No deja de preocupar adicionalmente, que se invite a concurrir al acto opositor con cintas, remeras, gorros y globos de color naranja (¿?), e “ir gritando frases pro familia y vida, con cantos y alegría” (sic): para que oigan los legisladores que nos representan democráticamente… Semejante ingenuidad abre un interrogante: si esto no ayudará en los hechos a solidificar el engaño archicomprobado de la presente “democracia”. Incluso abriendo camino para la limosna regañadientes de un consulta popular… ¡Peligrosísima caja de Pandora!*. Además, como si la ley natural o la ley de Dios pudiesen quedar en manos de los legisladores; y la masa definiera con su número lo moral o inmoral. (Nadie ignora el Plebiscito de hace 20 siglos, con el resultado del castigo feroz al Mesías Rey y la libertad del convicto)…

                   Así las cosas, va corriendo el riesgo de que la concentración frente al Congreso, en lugar de una prestante manifestación de convicciones superiores, resulte un confuso conglomerado anodino… en el mejor de los casos.

Conclusión    La idea del “matrimonio” homosexual es tan estrafalaria que junto a su rechazo enérgico sugiere repasar las causas del exabrupto. Pero por más vueltas que se dé en lucubraciones antropológicas y sociopolíticas, nada satisface y todo desemboca en la única inspiración posible, sobrehumana e inhumana. A nadie podía ocurrírsele –arrostrando semejante disparate- la doble audacia de herir mortalmente al hombre para agredir la imagen del Creador en la creatura. Salvo al calco del Homicida desde el Principio cuya presencia acaso nos cueste reconocer, pensando siempre que las profecías son de cumplimiento ultra remoto… Si bien en estos últimos tiempos se estén viendo sus rastros  -también aquí en la Argentina- entre blasfemias y sacrilegios, destierro de la Cruz (en la bandera tucumana y próximamente en la Ciudad Autónoma –cfr. “La Nación” 29.6.10), prohibición de la enseñanza cristiana en Catamarca; pornografía; persecución abierta o solapada y demás ataques a la Iglesia de Cristo. Campo abierto a las andanzas del Enemigo servido por su aliada la tiranía y sus secuaces, ajenos o contrarios al cristianismo. Suplicar entonces al adversario una rectificación de sus designios en nombre de la voluntad del pueblo pasaría de lo ingenuo.

                   ¿No será mejor concentrar todos los esfuerzos en la oración; pidiendo al Señor misericordioso se digne librarnos de los males, como lo ha hecho en gravísimas situaciones de la Historia?  En nuestro caso, nos salve de la tiranía pervertidora, que siempre ha conseguido “democráticamente” lo que se le antoja. Educación sexual, promoción de la homosexualidad, aborto, anticonceptivos; despenalización de narcóticos, enaltecimiento de asesinos y castigo de sus represores; etc. etc….

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*  Cuando menos resonaría el sarcasmo,  refregando la “pedofilia” puesta en boga.

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