Panorama Católico

El Vaticano podría retrasar la beatificación de Juan Pablo II

La causa de  beatificación de Juan Pablo II podría sufrir un retraso ya que la comisión médica del Vaticano habría rechazado el milagro que estaba analizado sobre la curación de una monja francesa que estaba enferma de Parkinson.

La noticia fue publicada por la prensa polaca y posteriormente retomada por algunos diarios italianos. No obstante, el proceso de beatificación «está cubierto por el secreto», por lo que el Vaticano todavía no confirma oficialmente esta información, explicó el subdirector de la sala de prensa de la Santa Sede, Ciro Benedettini.

La causa de  beatificación de Juan Pablo II podría sufrir un retraso ya que la comisión médica del Vaticano habría rechazado el milagro que estaba analizado sobre la curación de una monja francesa que estaba enferma de Parkinson.

La noticia fue publicada por la prensa polaca y posteriormente retomada por algunos diarios italianos. No obstante, el proceso de beatificación «está cubierto por el secreto», por lo que el Vaticano todavía no confirma oficialmente esta información, explicó el subdirector de la sala de prensa de la Santa Sede, Ciro Benedettini.

Según los medios de comunicación, la comisión médica ya habría comunicado al postulador, Slawomir Oder, que pel milagro de la monja francesa sor Marie Simon Pierre no es válido, por lo que éste tendría que elegir otro entre los 271 supuestos milagros documentados.

La razón del rechazo estaría en la falta de certeza sobre el diagnóstico de Parkinson realizado acerca de la enfermedad que padecía la monja, así como el hecho de que algunas variantes de esta dolencia son curables.

Después de la elección del nuevo milagro, éste deberá superar el examen de un tribunal diocesano antes de ser evaluado por la comisión médica del Vaticano. Con toda probabilidad, esto retrasaría la causa de beatificación, que podría celebrarse en primavera de 2011, según indicó el vaticanista del diario italiano «La Stampa», Marco Tosatti.

Comentario Druídico. Se dejó de lado el procedimiento «subito» de canonización por aclamación popular de los primeros siglos cristianos por los riesgos que conllevaba al correr los tiempos. Se estableció un proceso lento, con 50 años de carencia para abrir el proceso canónico que estuvo en vigencia durante unos 500 años. Lento pero seguro. Luego se estableció, el propio Juan Pablo II lo hizo, una especie de «tracto abreviado» que, sin embargo, no permitía iniciarlo antes de 5 años de fallecido el candidato. Se dispensó a Juan Pablo II de este período. Ahora «el primer milagro» no era milagro.

¿No sería mejor tomarse más tiempo para verificar los hechos? El tiempo no opaca, sino más bien destaca con trazos más nítidos la santidad del candidato, sin riesgo de sentimentalismo o intereses humanos, por nobles que sean. 

Comentarios

Anónimo
06/03/2010 a las 3:40 am

Retraso en proceso de canonizar a Juan Pablo II
Yo sigo sin entender cómo se quiere canonizar a un papa bajo cuyo gobierno la Iglesia entró en tan pronunciada decadencia. Ninguna estadística sobre el catolicismo en el mundo fue positiva salvo, quizás, la del número de santos canonizados, gracias al proceso rápido adoptado por él. Por mucho que pudiera haber llevado una vida de santidad, si hizo tan mal su trabajo debían quitarse de la cabeza el querer canonizarlo. Jesús dijo «por sus frutos los conoceréis.»



    Anónimo
    06/03/2010 a las 5:48 pm

    Ud no puede ser tan ciego
    Ud no puede ser tan ciego para decir que el pontificado de JPII no tuvo buenos frutos, ¿que canal estaba mirando?



      Anónimo
      09/03/2010 a las 10:33 pm

      El fruto es un cuerpo
      El fruto es un cuerpo esparcido en el piso como si lo hubieran atropellado hay que juntarlo con cucharita….



        Anónimo
        10/03/2010 a las 5:23 pm

        No creo que su juicio sea
        No creo que su juicio sea exacto. En todo caso culpe a quien atropelló y ayude a juntar lo que los detractores de Juan Pablo ll atropellaron. ¿Se encontraban los tradicionalistas entre ellos? Porque no se pregunto.



          Anónimo
          20/03/2010 a las 10:59 pm

          Hable un poco con la gente y
          Hable un poco con la gente y va a ver como han perdido la fe y se han llenado de prejuicios para con la Iglesia. Han migrado a las sectas y sus almas están purulentas. No fueron los tradicionalistas sino los tercermundistas, los que atropellaron y fue Juan Pablo quien no los detuvo. Juan Pablo no necesita detractores.



          Anónimo
          21/03/2010 a las 7:18 pm

          ¿Usted, dónde estaba? ¿a
          ¿Usted, dónde estaba? ¿a cuántos evangelizó? ¿A cuántos logró conservar dentro de la verdadera Iglesia? Responda y no juzge tan friamente, nosotros los católicos cargamos con una enorme responsabilidad. Eso de dejar todo para los sacerdotes y el Santo Padre es un gran error en el que caen la mayoría de los comodones de la Iglesia. Y no digo que usted lo sea.
          Llegó la hora de gritar la Fe desde los tejados y dejar de escondernos cobardemente. Hoy cualquiera puede decir lo que quiera contra lo más sagrado y muchos, por no decir todos, se callan la boca. Nuestra mediocridad deberemos pagarla, recuerde las Escrituras.
          Mariana



          Anónimo
          23/03/2010 a las 11:23 pm

          Por eso se lo digo por que
          Por eso se lo digo por que no soy de las personas que se quedan en la comodidad , y una de las tareas que realizo implica el conversar con la gente,
          y la gente está muy mal en su espíritu, mal con la Iglesia o con lo que quedó de ella. No tienen sana doctrina se la taparon con el velo del modernismo, que Juan Pablo no supo frenar. Lo siento por usted y por todos los que como usted se quedan en una lamentable papolatría.



          Anónimo
          24/03/2010 a las 7:42 pm

          La última palabra se la
          La última palabra se la regalo. Usted conversa, ante un té, un café o simplemente en la calle?
          Muy bueno lo suyo y también entretenido, espero que muchos que escucharon de su boca la «sana doctrina» que usted intercambia en charlas no le haga mucho caso ya que no creo que así se transmita nada positivo porque una charla es eso, un intercambio de opiniones. Cuide que no se convierta en cháchara como lo está haciendo aquí. Insultando gratuitamente sin conocer.
          Mariana



          Moderador
          24/03/2010 a las 8:42 pm

          A Mariana o Católica Fiel
          Ya le he dado demasiado espacio para que por un lado agreda y por otro se victimice.

          Cambie su actitud porque no le voy a publicar más posts de este tenor…

          El Moderador.



          Anónimo
          24/03/2010 a las 11:33 am

          Si tiene ganas de gritar
          Si tiene ganas de gritar sáquese las ganas, vaya al congreso y grítele unas cuantas a quienes quieran legalizar el aborto y el matrimonio homosexual.



      Anónimo
      11/03/2010 a las 1:56 pm

      La verdad que me asusta
      El pensar que en los funerales de Juan Pablo II hubo una mas que nutrida asistencia de nefastos personajes de este mundo (si mal no recuerdo habia como 5 presidentes norteamericanos al menos) rindiendo homenaje entre muchas otras tantas deleznables personalidades.

      Estoy perplejo frente a Juan Pablo II, por un lado no puedo dejar de ver en el ayuda de la Virgen Maria y en un anticomunismo de primera linea, pero por el otro, y cada vez mas se ve a las claras la caida en desgracia de la Iglesia en este mundo como resultado de su gestion en el papado.

      En fin.

      Benigno



        Anónimo
        12/03/2010 a las 6:29 pm

        No se porqué pero al leer
        No se porqué pero al leer este comentario recordé a aquellos fariseos que acusaban a Jesús por comer con ladrones y prostitutas. También recordé que no vino por los justos sino por los pecadores.
        Usted, señor justo, piense que tal vez estos que fueron al funeral del Santo Padre, fue la única oportunidad que tuvieron en su vida de un contacto con la Verdadera Fe y no ponga esa cara, sí, VerdaderaFe!!
        Si los seminarios se vaciaron, que no es tan así, mire para el lado de lo que hoy es el mundo, la promiscuidad, falta de valores. No cargue sus tintas contra quien fue Vicario de Cristo y que,aunque usted no lo sepa, hizo lo que debía en el momento que debía, iluminado y guiado por el Espíritu Santo.



          Anónimo
          13/03/2010 a las 2:18 am

          Yo tampoco se si el Magno
          Yo tampoco se si el Magno comía con ladrones y prostitutas, pero sí se que en cuanto papa, permitió a una mujer semidesnuda cantar la epístola durante su Misa, besó el Corán que contiene las más aberrantes blasfemias contra Jesucristo y su Purísima Madre, se hizo ungir en la frente con excrementos por la sacerdotisa pagana, se quitó la cruz en la Sinagoga enfrente de quienes crucificaron a mi Dios, y paro aquí para no escandalizar a nadie… por no hablar de las humillaciones causadas a la Iglesia y a todos esos santos papas que promulgaron, defendieron, bendijeron y promovieron las santas cruzadas, la santa inquisición, la extirpación de la herejía, en pocas palabras, la salvación de las almas. Si yo soy o no soy justo eso lo sabe Dios, pero las mil calamidades que acarreó a la Iglesia de Cristo el pontificado del Magno, eso lo sabe todo el mundo, excepto Ud!

          Torquemada



          Moderador
          13/03/2010 a las 1:52 pm

          Se quitó la cruz en la sinagoga…

          Sobre las otras cosas no discuto, pero lo de haberse quitado la cruz pectoral para visitar la sinagoga de Roma no es verdad. Yo lo creí mucho tiempo sin tomarme la molestia de comprobarlo. Hasta que alguien me lo demostró.

          En este vínculo puede ver en gran tamaño una de las múltiples fotografías que demuestran el error .

          http://lukecoppen.files.wordpress.com/2009/10/pa-2345283.jpg

          Naturalmente, la gravedad y veracidad de los otros hechos es incontestable.



          Anónimo
          13/03/2010 a las 3:23 pm

          ¡Cuantas mentiras más se
          ¡Cuantas mentiras más se habrán dicho! Los que atacan a la Iglesia y la quieren a su gusto y medida, ignorando lo que verdaderamente Dios quiere, no se quedan cortos ni en mentiras, ni en injurias ni en calumnias de gravedad insospechada.



          Moderador
          13/03/2010 a las 10:10 pm

          El problema no es las mentiras
          El problema es las verdades…



          Anónimo
          14/03/2010 a las 6:23 pm

          ¡EXACTO…!
          ANTE TODO LAS VERDADES QUE OCULTAN DESDE SECTAS COMO CIERTAS «OBRAS»…
          QUE DENIGRARON…,INSULTARON…,REBAJARON… Y HASTA ACONSEJABAN IR AL SIQUIATRA… A QUIENES PERSISTIAN EN EL AMOR DEBIDO A LA SANTA MISA DE SIEMPRE…
          ¿PRETEXTO…?
          «obedecer al Papa…»
          ASI LO AFIRMABAN CON TONO DE «DEVOTOS»…MAS QUE «OBEDIENTES»…SERVILES…

          POR LO TANTO NO SE PREOCUPEN POR ESTOS QUE HOY DAN «MARCHA ATRAS»…Y PRETENDEN VOLVER A SER LO QUE NUNCA FUERON NI SERAN.
          ESCLAVOS DEL EXCREMENTO DEL DEMONIO LO SIRVEN Y LO SERVIRAN…COMO PERFECTOS CABALLOS DE TROYA…¡ASI ES EL HUMO DE SATANAS!
          DE NAVARRA A HARVARD…DISTANCIAS CORTAS…

          QUIEN QUIERA OIR Y VER…QUE LO HAGA…
          QUIENES NO…SU «CAMINO»…

          Atanasio aun en el exilio



          Anónimo
          14/03/2010 a las 6:29 pm

          No creo que sean las
          No creo que sean las verdades, más bien las mentiras, difamaciones, calumnias. La verdad se puede revertir, lo demás es como decía el Santo Cura de Ars plumas que tiradas al viento que jamás podrán juntarse.



          Anónimo
          14/03/2010 a las 2:09 am

          Marcelo, te agradezco la corrección.
          Eso me pasa por citar de memoria… Aclaro que este error se me pasó sin ninguna intención de mentir o engañar a nadie. Pero buen, se me escapó, y aprovecho yo también para hacer un “mea culpa”.

          Torquemada



          Anónimo
          14/03/2010 a las 3:52 pm

          ESTIMADO MARCELO
          Perdón por colocar este pedido acá.
          Indíqueme, por favor, cómo hago para poder habilitar negritas, cursivas, colores, remarcadores, etc. en el texto que uno escribe. He visto algunos post con negritas y cursivas, pero yo no puedo utilizarlas, pues no veo opciones gráficas y de textos habilitadas cuando se desea responder a un comentario.

          Muchas gracias,

          en Xto. y María,

          Alberto Verz



          Moderador
          14/03/2010 a las 9:58 pm

          Debe registrarse como usuario
          Y si no me falla la técnica, cuando se loguee tendrá la posibilidad de habilitar el formato HTML, que tiene la posibilidades técnicas que Ud. requiere.

          Cordialmente.



          Anónimo
          15/03/2010 a las 4:15 am

          GRACIAS

          Estimados Marcelo, A.B.L. y Católico Pro-Medjugorje:

                                                                                       les agradezco sus respuestas. Ya me logeé y veo habilitadas las opciones de formato HTLM. A ver si ahora mis envíos son más comprensibles, en su lectura, con estas opciones de escrituras.

           

          Muchas gracias,

          en Xto. y María,

          Alberto Verz  



          Anónimo
          14/03/2010 a las 10:09 pm

          Cómo colocar cursivas y negritas al comentar en PANORAMA
          Estimado Alberto, empiece las cursivas escribiendo < i > y termínelas escribiendo < /i >, pero retire los espacios en blanco entre los corchetes angulares y la parte central del símbolo (yo introduje aquí esos espacios en blanco, porque si no, usted no iba a poder ver lo que le describo). Por ejemplo, < i > se escribe con sólo tres digitaciones (corchete de apertura, letra i, corchete de cierre). Igualmente, lo que quiera poner en negrita insértelo entre < b > y < /b >, siempre sacando los espacios en blanco que aquí agregué sólo para que usted pueda ver el código. Colores y remarcadores requieren otros simples códigos htm, pero me permito sugerir que no perdamos hasta ese punto la sobriedad del texto… por si opinara distinto, cuéntole que remarcar requiere escribir «underline» y que los colores llevan el código htm convencional para cada uno.
          Un saludo,
          Á. B. L.



          Anónimo
          14/03/2010 a las 10:59 pm

          «TIPS»
          Amigo Aberto:

          Para hacerlo sin logearse, para negritas, se hace <"strong"> y <"/strong"> poniendo entre medio lo que quiere destacar en negrita.
          «strong» va sin comillas, lo que pasa es que si lo pongo con comillas, no aparecería, sino que saldría ésto: y , es decir la «y», en negrita.

          Para itálica, anteponiendo y «post»-poniendo <"em"> y <"/em"> a lo que se quiere formatear.

          Ojo que si no pone la barra / al final de lo que quiere destacar, se destaca todo el párrafo y no lo encerrado entre los < y >.

          Da un poco más de trabajo porque no es como el Word, pero suele permitir una mejor expresión.

          Saludos, Sea para Gloria de Dios, bien de las almas y nuestra santificación

          Católico (perplejo) más bien «pro»-Medjugorje



          Anónimo
          13/03/2010 a las 6:19 pm

          Por la foto que se ha
          Por la foto que se ha mostrado es mentira que se haya quitado la cruz en la sinagoga. Si eso que usted afirma es falso, todo también puede serlo. Señor Torquemada, veo que su espíritu inquisidor sigue igual que hace años. Los inquisidores no se privaban de las peores torturas y no eran mujeres semidesnudas las que torturaban sino desnudas, eran sádicos y actuaban para el demonio, no para Dios.
          Nombre despreciable el suyo pero acorde a sus mentiras. Espero que no guste regodearse con semejantes espectáculos.
          Dios lo perdone



          Moderador
          13/03/2010 a las 11:03 pm

          Como yo corregí a Torquemada…
          En su error sobre el la cruz pectoral de Juan Pablo II en la Sinagoga de Roma, así me veo en el deber de darle la razón en los otros temas.

          Por ese motivo todos los que lo deseen podrán ver las fotografías de Juan Pablo II

          1) Siendo «bendecido» por una sacerdotiza hindú.

          2) En una misa donde lee la epístola una jovencita en topless… (una cuestión cultural del Pacífico…)

          He de reconocer también que si bien se lo ve muy sonriente en la primera, no manifiesta ningún contento en la segunda circunstancia, aunque evidentemente es más grave la primera que la segunda.

          http://sspx.agenda.tripod.com/id70.html (cito el vínculo como testimonio, no lo alabo ni critico por sus contenidos)

          Es verdad que estas cosas las preparaba el nefasto Piero Marini, antiguo ceremoniero pontificio. Y es verdad que el Papa de entonces no lo echó a patadas.

          La otra foto, besando el Corán, está en la web también

          http://brianakira.files.wordpress.com/2009/02/john-paul-ii-kisses-the-filthy-koran.jpg

          Idéntica reserva respecto a la fuente. La foto está en todas partes… solo hay que querer verla…



          Anónimo
          14/03/2010 a las 2:46 am

          Bueno Sr., si me muestra esas
          Bueno Sr., si me muestra esas fotos de las mujeres (…) pediré disculpas; yo pensé que estaban vestidas. Por el resto de mis faltas, espero que Dios me perdone como lo hizo también con los grandes inquisidores S. Pedro mártir y S. Juan Capistrano que me precedieron, y con el que me siguió después en Roma, el grandioso S. Pio V. ¿Es Ud. uno de esos que se la agarran con los Santos canonizados también? Mire que le abro ya el proceso…, no para canonizarlo sino para quemarlo!

          Torquemada



          Anónimo
          14/03/2010 a las 6:24 pm

          http://www.simon-
          http://www.simon-bolivar.org/Principal/bolivar/images/sb_ig_113.jpg

          Veo que sigue con su sadismo. La inquisición fue un mal que los que decían ser iglesia ocasionaban. Murieron muchos inocentes y si algún Santo fué víctima de esos abusos como inquisidor, Dios lo habrá perdonado y habrá pagado por ello.
          Torquemada no murió arrepentido ni de quemar herejes ni de expulsar judíos, como se ha dicho, pero sí viejo, paranoico, avariento y miserable Tras lograr la expulsión de los judíos, perdió la salud y volvió a Avila. Negó su hacienda al convento de San Pablo y tuvo que desenterrar a sus padres para llevárselos a Santo Tomás. Consiguió del Papa Alejandro VI una bula para que allí rigieran estatutos de limpieza de sangre y pasó sus últimos años rapaceando fondos para la que fue su tumba. Durante la guerra de la Independencia ésta fue profanada y aventadas sus cenizas. No se averiguó la identidad de los autores del hecho. Demasiados sospechosos.
          Dios lo perdone



          Anónimo
          16/03/2010 a las 2:52 pm

          EXCOMILGO A LEFEBRE
          Y POR ESO NO LO PERDONAMOS



          Anónimo
          18/03/2010 a las 1:55 pm

          Solicitar aclaración
          This comment has been moved here.



          Anónimo
          19/03/2010 a las 9:31 pm

          Respuesta infantil y aniñada
          Respuesta infantil y aniñada que nada se parece a los hombres o mujeres fuertes que necesita la Iglesia.
          Excomilgo, parece de 5 años. «No te perdono porque…» Creo que Cristo enseñó a perdonar, no le de vuelta la cara.



      Anónimo
      12/03/2010 a las 3:53 am

      Buenos frutos? Quien es el ciego?
      Se vaciaron los seminarios, o bien se llenaron de esos hombres de voz finita; se vaciaron los conventos; cuantos curas y monjas se casaron? Por no hablar de los millares de divorcios aprobados por Roma! Reinado social de Cristo? A cuántos países convirtió a la Iglesia el Magno? y pensar que influenciaba las masas con los ‘medias’… Cuántos países casi enteramente dejaron la Iglesia Católica? Baste pensar en Sudamérica, lea los porcentajes y el crecimiento de las sectas protestantes en los últimos 25 años! De que frutos me habla? de santidad???

      Torquemada



        Anónimo
        16/03/2010 a las 2:39 pm

        La Culpa la Tiene Jesucristo
        Entonces si vamos a echarle la culpa a cualquiera, de la crisis general de la Iglesia se la echamos a Jesucristo porque pudiendo hacer no hace nada. no cabe duda de que JPII de haber podido hubiese arreglado todo en en un santiamen de haber podido, lo contrario seria decir que JPII tuvo muy mala intencion y quizo agudizar la crisis que recibio luego del CVII lo cual no me parece. ¿A Ud Si?



          Anónimo
          17/03/2010 a las 12:52 pm

          La CULPA
          ¿Porqué Dios no nos ayuda?

          Respondióle Jesús a Santa Teresa:

          – «Teresa, YO QUISE, los hombres NO QUISIERON».



    Anónimo
    06/03/2010 a las 7:25 pm

    Respuesta al brindis «a la salud de una prensa independiente»
    Lo que transcribo a continuación ocurrió a principios del siglo XX, en la fiesta de despedida ofrecida por sus compañeros al periodista norteamericano John Swinton. Este fue, durante años, redactor-gerente del diario The New York Times, que por entonces ya era uno de los oráculos de la prensa yanki y de la mundial. He aquí parte del discurso, después del brindis pronunciado delante de este viejo cascarrabias «a la salud de una prensa independiente»:

    “No existe lo que se llama prensa independiente, a menos que se trate de un periódico de una pequeña villa rural. Vosotros lo sabéis y yo lo sé. No hay ni uno solo entre vosotros que ose expresar por escrito su honrada opinión, pero, si lo hiciera, sabéis perfectamente que vuestro escrito no sería nunca publicado…

    El trabajo de periodista consiste en destruir la verdad, claramente mentir, pervertir, envilecer, arrojarse a los pies de Mammón, vender su propia raza y su patria para asegurarse el pan cotidiano.

    Vosotros lo sabéis, y yo lo sé; así pues ¿a qué viene esa locura de brindar a la salud de una prensa independiente?

    Somos las herramientas y los lacayos de unos hombres extraordinariamente ricos que permanecen entre bastidores. Somos unos polichinelas; ellos tiran de los hilos y nosotros bailamos al son que ellos quieren. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas, son propiedad de otros hombres. Nosotros somos unos prostitutos intelectuales”.



Anónimo
10/03/2010 a las 6:11 pm

SE CUMPLEN 10 AÑOS DE UN ACTO INFAME
Se cumplen el 12 de marzo diez años de uno de los actos más nefastos del pontificado de Juan Pablo II. Este pedido de perdón por los pecados de «los hijos de la Iglesia» fue el más famoso de todos, porque fue en el marco del Jubileo del año 2000. Y ya lo había anticipado en otro documento lamentable: la carta apostólica Tertio Millennio Adveniente del 10 de noviembre del año 1994 (documento que, por cierto, “destrozó” intelectualmente ese inteligente laico de profunda fe que fue Romano Amerio en su libro “Stat Veritas”). Aunque hay que recordar que las oportunidades en que Juan Pablo II pidió perdón por reales o supuestos pecados de la Iglesia supera el centenar (y no sé si no me quedo corto).

Diez años después, este «mea culpa» amplio de un Papa sigue retumbando negativamente. Primero y principal en los católicos de fe sencilla, que ante la denuncia de esos actos realizados durante los últimos 1.000 años en la historia (cruzadas, la inquisición, persecuciones a los judíos, la “culpa mutua” en la rebelión protestante, la conquista de América, el maltrato a personas de raza negra y a las mujeres) se preguntaron con razón cómo podía la Iglesia decir que está permanentemente asistida por el Espíritu Santo si los Papas, santos y teólogos se habían “equivocado” tanto y durante tanto tiempo. (Atenti que no entro ni quiero entrar en el tema de la infalibilidad)

Segundo, para todos los enemigos de la Iglesia que se solazaron en ver cómo un sucesor de Pedro reiteraba hasta el hartazgo todos los lugares comunes de la leyenda negra de la Iglesia y confirmaba por primera vez de manera pública universal todos los tópicos que sostuvieron siempre los masones y judíos sobre la Iglesia.

Hasta un periodista como Vitorio Messori (siempre gran entusiasta defensor del papado de Juan Pablo II) se hallaba perplejo por este acto infame y lo dijo públicamente (para corona de su honestidad intelectual) en un artículo de La Nación (“Preguntas a un Papa penitente”) que todos recordamos.

Dicen que el actual papa trató de morigerar los efectos altamente disolventes del acto de arrepentimiento. El documento «La Iglesia y la culpa del pasado: Recordar para reconciliar» se titula el documento lleno de medias verdades y retorcidos argumentos, en cuya elaboración participó también Joseph Ratzinger, quien entonces era el entonces prefecto para la Doctrina de la Fe. Dicen que trató de evitar el acto. Dicen, pero yo lo que vi en concreto es cómo el cardenal Ratzinger prendía una de las velas durante la ceremonia del perdón.

En realidad (lejos de mí juzgar intenciones) se le podría haber perdonado al Papa su “ingenuidad”, no haber previsto todos los efectos disolventes de su acto, su “imprudencia” (aunque es difícil creer que no haya previsto que “el Mundo” iba a celebrar feliz y socarronamente su acto). No podemos saber qué pasaba en su interior. Pero lo que realmente inquieta, lo que nos deja perplejos propiamente es la actitud misma de Juan Pablo II 24 horas después de su acto. Cuando ya estaba hecho el daño, cuando todo EL MUNDO MASONICO, JUDIO, ATEO, ZURDO se complacía en todos los diarios del planeta por su acto. Cuando todos los periodistas NO HABLABAN DE LOS PECADOS DE LOS HIJOS DE LA IGLESIA SINO DE LOS PECADOS DE LA IGLESIA (¿se ve la diferencia?). Cuando todo el mundo interpretó (e interpretó bien) que se estaba condenando a LA INQUISICION IN TOTO, a las CRUZADAS IN TOTO, a la Iglesia que condenaba a LUTERO, a la Iglesia que llamaba como corresponde DEICIDAS a los judíos, cuando pasaba todo esto… ¿cuál fue la reacción del Papa? Pues…ninguna. Para escarnio de la Iglesia y para estupefacción de todos los católicos el Papa no dijo nada, no aclaró nada. No dijo: “Esperen, yo no mencioné a la Inquisición en el acto del perdón, yo no mencioné las Cruzadas, yo no dije que la Iglesia persiguió a los judíos, yo no dije que la Iglesia fue co-responsable de la rebelión protestante del siglo XVI, yo no dije que la mujer fue denigrada en la Iglesia, yo no dije que la Conquista de América fue un genocidio, yo no dije que la Iglesia fue cómplice de la trata de esclavos, etc. Yo no dije nada de eso, yo lo que dije es que pido perdón por los pecados de los hijos de la Iglesia”. Increíblemente el Papa calló y aceptó que se difundiera LA INTERPRETACION DEL MUNDO, DE ESE MUNDO POR EL CUAL CRISTO NO HA REZADO, de ese mundo enemigo de Cristo y de su Iglesia. Ninguna aclaración del locuaz Navarro Vals, nada de nada. Solo silencio ante el grito de victoria del Mundo.

Cuento una anécdota: tratando de defender la historia de la Iglesia frente a una persona hostil, me acuerdo cómo tuve que gastarme en circunloquios para aclararle a esa persona que los perdones que pedía el Papa no se referían a la Institución en sí sino “a los hijos de la Iglesia”. Pero ella insistía imperturbable: “¡Pero si el mismo Papa está pidiendo perdón por todas esas barbaridades!”

Y como me dijo una persona muy inteligente ya fallecida: “Lo que acaba de hacer el Papa destroza todo lo que lograron los Chesterton, los Belloc, las Pernoud, y tantos otros, es decir, historiadores y apologetas que refutaron durante toda la primera mitad del siglo XX todos los tópicos iluministas de la Era Oscura. Justo cuando todo eso estaba dando sus frutos y ya no era serio hablar de la Edad Media como pura oscuridad, desde el lado menos pensado viene el mazazo”.

Solo este acto de tremenda injusticia e imprudencia debería bastar (por supuesto en un proceso canónico de los de antes) para retrasar sine die cualquier definición sobre la beatificación del Siervo de Dios y no por cierto Magno Juan Pablo II.

Augusto del Río



    Anónimo
    11/03/2010 a las 12:06 am

    Tua culpa
    Augusto,
    Impecable lo suyo ante el Tua culpa de JP II. Como decía el padre Barthe, un mea culpa golpeando el pecho de los cruzados.
    Don Pelayo



    Anónimo
    11/03/2010 a las 7:34 pm

    ¿Cuán hereje o apóstata puede ser un Papa sin dejar de serlo?
    La cuestión ante ciertas evidencias es: ¿Cuán hereje o apóstata puede ser un Papa? O , en este estado de cosas, ¿una serie consecutivas de Papas?

    Tal vez, entonces, podemos o hemos de preguntarnos, ¿la Iglesia puede equivocarse, después de todo?

    ¿Será acaso que la declaración de Infalibilidad (a su vez, ex-cathedra) es una Auto-declaración, de carácter netamente farisaico, que surge de la mala interpretación de una breve cita Evangélica?

    Sabemos que la Iglesia militante peca, y mucho. Por eso hacemos penitencia, siempre menos que la que debiéramos, siempre sabiendo que aun ese mínimo es imprescindible. Sabemos también que no todas las penitencias son simultáneas, que algunos se arrepienten después y pecan ahora o no se arrepienten, pero el que balance es atemporal. Sin embargo, aun con esa ventaja aplicativa, ¿cómo podemos hablar de «balance»? ¡Tan poco es lo que expiamos!

    Maravilla cuán grande es la la Divina Misericordia, el Sagrado Corazón de Jesús y el amoroso Corazón de la siempre intercediente Corredentedora. Pero asimismo asombra cuánto podemos llegar a pecar.

    Antipapas los hubo siempre: precisamente fueron sus errores doctrinales – voluntarios o no- los que los juzgaron a ellos mismos; Papas grandes pecadores en lo «privado», también. Entonces, ¿cuál es la diferencia con la situación actual?

    Bueno, aunque parezcan, no debieran ser preguntas retóricas, ya que la Verdad es 100% diáfana. Incluso están los Milagros y los Santos, como para darnos evidencia física, ¿no?

    En fin, continuemos rezando los unos x los otros, que mi duda reapareció ante ciertas tragedias y cierto mail que llegó a mí, sobre las Predicciones de Nuestra Madre en Fátima y la innegable similitud con las profecías re-enunciadas muchas veces a lo largo de la Biblia.

    Respecto a otros contenidos de la importante nota de Augusto del Río, por ahora sólo un punto más: la Inquisición es totalmente contraria al Evangelio, aunque si no hubiera venido Ntro. Señor Jesucristo, estaría en concordancia perfecta con los preceptos de la Antigua Alianza…

    Stat Veritas

    Abrazos para todos,
    HV y MCG



      Anónimo
      11/03/2010 a las 10:29 pm

      ¿Puede un papa ser hereje o apóstata?
      Un papa no puede ser ni hereje ni apóstata. NSJC prometió a Pedro y en él a todos sus sucesores la asistencia del Espíritu Santo y le encomendó confirmar en la fe a sus hermanos. ¿Podría haber hecho esto para luego dejarlo abandonado a los vaivenes de la debilidad humana? ´
      Él dijo: rogaré por ti para que tu fe no desfallezca. Y nunca habló por cortesía o compromiso. Entonces, si la fe de un papa puede desfallecer, tenemos que concluir en que la oración de Dios Hijo es débil, falible, ineficaz.

      ¿Entonces? los supuestos papas, no son papas. Por eso cometen herejías, niegan dogmas, enseñan mal. Jamás recayó en ellos el papado. No existe la posibilidad de que un papa lo sea hasta determinada fecha en que firmó tal documento o dijo tal cosa herética. El Espíritu Santo jamás lo permitió.

      Federico



        Anónimo
        12/03/2010 a las 1:46 am

        Bueno, no somos sedevacantosos
        Y cuando, por ejemplo, una interesante y larga serie de videos sedevacantistas sobre los sucesores de Pio XII, hacia su videoentrega número doce se transforma y empieza a tomar los argumentos contra el NWO, pasa a explicar el origen de la Reserva Federal y la explotación por el dinero, PERO en vez de atribuirla como es usual a la sinarquíia intl. la atribuye al Vaticano, ya advertimos que el sedevacantismo está siendo propuesto e implementado por judíos religiosos en pelea interna con los judíos sionistas.

        Lo esencial NO es invisible a los ojos.



        Anónimo
        12/03/2010 a las 3:40 am

        Federico, te felicito!
        En efecto, la historia tuvo muchos papas pecadores, pero ninguno hereje.
        La frase “he rogado por ti para que tu fe no desfallezca” se refiere exactamente a esa especial asistencia del Espíritu Santo a San Pedro y a sus sucesores, para que su fe no sólo permanezca santa e integra, sino que además el Señor le dice: “y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos” (Lc. 22-32). ¿No es este el rol del Papa? Y si para eso no está asistido, entonces ¿para que está asistido?
        Leyendo las encuestas acerca de la elección del nuevo papa, en el año 2005, entre las opiniones más disparatadas (papa mujer, casado, que autorice el divorcio…) había una que me llamó la atención; decía así: “yo quisiera que se elija un papa católico; que predique la fe y condene la herejía, y que se deje de tanto ecumenismo y visitas a las sinagogas, iglesias protestantes y mezquitas.” Yo me pregunto: ¿es mucho pedir?

        Torquemada



          Moderador
          12/03/2010 a las 1:57 pm

          Amigo Torquemada
          La tesis teológica sobre la posiblidad de que un papa incurra en herejía es quaestio disputata, y no estoy tan seguro de que ningún papa lo haya hecho, pero en todo caso han sido en cuestiones muy puntuales y sostenidas por poco tiempo.

          La novedad de esta época es la universalidad de las herejías aceptadas (en diverso grado y principalmente aunque no siempre, por omisión, pero también por acción, como bien testimonia Amerio en sus libros Iota Unum y Stat Veritas).

          Esta resistencia a una situación completamente inédita en la Iglesia se va multiplicando. Le ruego preste atención a la obra que pronto se editará en castellano, cuyo autor es Mons. Brunero Gherardini, un destacado teólogo, profesor de universidades romanas, «El Vaticano II, una discusión abierta». Desde una óptica novedosa (Mons. Gherardini ha sido profesor de teología durante décadas en Roma sin que nadie lo cuestionara) pone en entredicho el valor magisterial del C.V.II y de las enseñanzas de él derivadas.

          Esto ya no es meramente una cuestión de los «lefebvristas». Hay un verdadero movimiento de revisión del Concilio en el seno de la Iglesia, claro que subterráneo (no tanto ya) y le puedo testimoniar que a esta web me llegan repercusiones numerosas del clero sobre estas preocupaciones.



          Anónimo
          13/03/2010 a las 3:06 am

          El libro que Gherardini le
          El libro que Gherardini le dirigió al papa, acompañado por la introducción de dos obispos, pidiéndole que de una vez clarifique con autoridad si el CVII es una continuidad o ruptura doctrinal con los otros 20 concilios precedentes, y que causa un verdadero problema a la conciencia católica, no agrega mucho a lo ya escrito durante 45 años. El papa respondió mil veces que no hay contradicción, y que se debe interpretar con la «hermenéutica de la continuidad», es decir, donde dice negro hay que leer blanco, y donde parece blanco hay tenerlo por negro! Aunque Ud. no lo crea, en la filosofía alemana ¡esto es posible! Yo me pregunto, ¿podrá un Gherardini decirle al papa cómo están realmente las cosas? Si él es el Papa, amigos lectores, ¡no hay gherardinos ni lefebvrinos que valgan! Para Benedicto XVI, ¡el Vaticano II NO ES una discusión abierta! Amén.

          Torquemada



          Moderador
          13/03/2010 a las 2:15 pm

          ¿Y qué están discutiendo en Roma
          las comisiones teológicas de la FSSPX y del Vaticano?



          Anónimo
          13/03/2010 a las 5:27 pm

          Sólo Dios sabe lo que esos señores discuten…
          De acuerdo con Mons. Williamson, se trata de ¡un diálogo entre sordos! De acuerdo Con Mons. Fellay, se trata de cuestiones muy importantes que se mantienen en secreto, pero el es optimista… De acuerdo con el P. Schmidberger, quien tachó de “lamentable” la opinión de Williamson, termina diciendo que para Fellay “sería un milagro” si eso concluye con éxito, lo que muestra que Williamson no estaba tan errado…
          El punto aquí es: ¿pueden esos “teólogos” contradecir y cambiar la voluntad del papa, quien en esto ya se expresó repetidamente desde el principio de su pontificado? Como Ud. recuerda, para Benedicto XVI el CVII está fuera de discusión, y si todavía quedaran dudas, el rabino Di Segni lo dejó bien en claro: ¡o ellos o nosotros! ¿Será esta la gran ocasión para condenar el CVII? Eso sería una auto-condenación porque, como todos saben, aquel Ratzinger de saco y corbata y conocido por su modernismo ya en los años 50, fue uno de los peritos más influyentes en ese concilio. En fin, todo es posible… ¡Esperemos y recemos!

          Torquemada



      Anónimo
      12/03/2010 a las 4:36 pm

      La hipótesis de un papa hereje
      Algunos autores consideraron la hipótesis de un papa herético, que perdería su ministerio. Pero hay que tener en cuenta dos cosas: en primer lugar, no se puede saltar de las miserias morales a la presunción de errores doctrinales (por ejemplo, Alejandro VI); en segundo lugar, históricamente, hubo papas ambiguos o negligentes en reprimir la herejía (por ejemplo, Honorio) pero no que hayan definido solemnemente una proposición incompatible con la Revelación; en tercer lugar, cuando hay infalibilidad en una definición, la inmunidad de error no afecta a frases que se dicen incidentalmente, a lo que se menciona de modo indirecto o a los argumentos que se emplean; y, por último, una definición infalible -carente de error- siempre puede ser susceptible de una expresión más perfecta.

      En Xto.,

      P.



        Anónimo
        12/03/2010 a las 11:26 pm

        ¡Amigo, Ud. distingue mucho!
        La hipótesis del papa herético, planteada sobre todo por Cayetano, Bellarmino, Paulo IV, y otros muchos, ¡no tiene nada que ver con sus distinciones que caen de maduro! El papa en cuanto papa NO puede caer en herejía, perdería ipso facto el pontificado, o al menos debería ser depuesto! Aquí los teólogos no hablan ni de pecados personales, ni de ambigüedades, ni de otras cosas que no vienen al tema… ¡Se habla de la herejía!

        Torquemada



          Anónimo
          13/03/2010 a las 10:29 am

          Sí Torquemada
          Sr. Torquemada:

          Efectivamente, pegué mal un par de párrafos, y salió confuso. Parece que se va de tema.

          Es verdad que se habla de herejías. Pero históricamente, la hipótesis del papa hereje, arranca con nociones amplias de herejía (v. gr. errores doctrinales de toda clase) hasta llegar a versiones más precisas con Suárez y Bellarmino.

          Pero habría que acusar al papa de hereje, permitirle que se defienda, probar su herejía formal y finalmente alguien tendría que juzgarlo y deponerlo… ¿Quién lo juzgaría? ¿Quién lo depondría? Según las respuestas se puede caer en doctrinas condenadas por la Iglesia.

          En Xto.,

          P.



          Anónimo
          13/03/2010 a las 5:52 pm

          ¡Nadie sobre la tierra puede juzgar al papa!
          Ni un Concilio, ni los cardenales, ni todos los obispos juntos tienen autoridad sobre la sede de Pedro. Es por eso que los teólogos de la Contra Reforma discutían acerca del “depositus est” o “deponendum est”, está depuesto o debe ser depuesto. Estas dos corrientes presuponen que el Papa, debido a su herejía, ya perdió su pontificado. Al margen de esa discusión, lo que queda bien en claro es lo siguiente: 1- que un papa “puede” perder el pontificado por herejía, es posible, y 2- que la herejía pública es incompatible con el papado, al menos para la gran mayoría de los teólogos. Pero como esto último es bastante complicado, es mejor no entrar y dejarlo para los teólogos…

          Torquemada



          Anónimo
          14/03/2010 a las 1:18 pm

          Como hipótesis
          Sr. Torquemada:

          En efecto, la posibilidad del papa herético fue defendida, como una hipótesis, por diversos teólogos, y no está condenada por la Iglesia. Pero tampoco está condenada la hipótesis contraria. Sobre posible pérdida del pontificado ocurrió algo semejante.

          Pero la hipótesis del papa herético, y la pérdida del pontificado, es un punto de partida que luego obliga a formular varias cuestiones derivadas. La respuesta es tan compleja, que la hipótesis se vuelve impráctica para el común de los fieles. Queda como una hipótesis de laboratorio en eclesiología. Para poder ponerla en práctica habría que acudir a la teología moral y al derecho canónico. Y siempre está la dificultad de hecho de demostrar la herejía.

          En Xto.,

          P.



          Anónimo
          14/03/2010 a las 6:23 pm

          No se que quiere decir con
          No se que quiere decir con “la hipótesis contraria no está condenada”, ni esas “varias cuestiones derivadas”. Tampoco entiendo eso de “laboratorio en eclesiología”, como si los teólogos se la pasaran discutiendo sobre el número de ángeles que caben en el ojo de una aguja… Esa discusión teológica, muy realística por cierto, muestra «como mínimo» que el caso de un papa que pierde el pontificado por herejía ES POSIBLE, como he escrito antes, y fue defendida por los mejores teólogos de la Contra Reforma: Cayetano, considerado el mejor comentador de Sto. Tomás, y S. Roberto Bellarmino, por no hablar de la bula del Papa Paulo IV “Cum ex apostolatus officio”.

          Por otro lado, si alguien negara una verdad de fe definida y propuesta por la Iglesia para ser creída, como la Inmaculada Concepción por ejemplo, debe ser considerado como hereje, sea monaguillo, cardenal o papa, al menos hasta prueba del contrario. ¿Dónde está la dificultad aquí o su problema de laboratorio?

          Gracias a Dios yo me retiré de mi oficio hace muchos años y es por eso no quise entrar en esa discusión teológica, sino me pasaría los últimos días de vida juntando leña para la hoguera…, ¿se imagina lo que me diría la gente hoy? Cómo han cambiado los tiempos…

          Torquemada



          Anónimo
          15/03/2010 a las 11:21 am

          Torquemada lo encomiendo a su tío el teólogo
          Sr. Torquemada:
          I. «La hipótesis contraria no está condenada» quiere decir que, por ejemplo, la opinión de un Alberto Pighio, para quien el Papa no puede caer en herejía, no está condenada por la Iglesia, cosa que podrá verificar, por ejemplo, en la obra de Bellarmino (ahora disponible gracias a google. Lea el capítulo XXX, el primer «respondeo», p. 429. Bellarmino se mantiene siempre en plano de lo teológicamente opinable, registrando cinco opiniones diferentes). Y significa que, para otros teólogos, puede caer en herejía y, sin embargo, no perder el pontificado.
          II. En cuanto a las cuestiones derivadas. Los teólogos que Ud. menciona coinciden en una opinión: la posibilidad de un papa herético. A partir de ahí, surgen diferencias notables, que son las «cuestiones derivadas», e. g.: si perdería el pontificado por renuncia; si lo perdería por deposición; si hace falta una declaración formal de la Iglesia o si no es necesaria tal cosa; si basta con una herejía meramente interna o si es menester una herejía externa; etc.
          III. Digo que la teoría es impráctica porque las cuestiones derivadas no tienen solución si no se aplica el Derecho Canónico y la Teología Moral para dar normas de moralidad objetiva. Y porque, en última resolución práctica, es el recto juicio de conciencia la norma próxima de moralidad. De modo que quien actúa con conciencia invenciblemente errónea, no es culpable ante Dios; pero distinto es el caso del que tiene conciencia dudosa, que antes de obrar debe aplicar las correspondientes reglas para no pecar.
          IV. El cisma es pecado grave y no admite parvedad de materia.
          V. Es temerario tratar con ligereza cuestiones disputadas entre teólogos. Y muy peligroso para la salvación de las almas si con ello se crea la ocasión del pecado cismático.
          Ruego a su tío, el Cardenal, le alcance las gracias necesarias para conocer y amar a la Iglesia que Cristo quiso, y no la que se inventaron unos pobres ideólogos.

          En Xto.,

          P.



          Anónimo
          17/03/2010 a las 6:09 am

          Mostré su post a mi tío Juan Torquemada:
          Y me dijo lo siguiente:

          I. Que en su cita del Bellarmino, que cita mal y al parecer ni el título leyó, se habla “si el papa hereje pueda ser depuesto” (De Romano Pontifice lib. II, cap. XXX. Consultable también en Google bajo Disputationes de controversiis…, págs. 615 ss), y no directamente del papa hereje que perdió el pontificado, de lo que estamos hablando aquí. El Santo responde y refuta a las 5 objeciones que presenta como opiniones. A la 1ra de Alberto Pighio, que sostenía que el Papa no puede caer en herejía y por consiguiente ‘no puede ser depuesto en ningún caso’, Bellarmino responde que esa opinión ‘non est certa’ (i.e. falsa!), y que la contraria ‘est communis opinio’ entre teólogos. Esto lo dice porque ya había explicado que el papa no puede ser juzgado por nadie (y depuesto); y contra el Cayetano (ver obj. 4ta) que sostenía que el papa hereje manifiesto ‘debía ser depuesto’ –deponendus est-, para el Bellarmino el papa hereje manifiesto ‘ipso facto depositus est’, es decir, es depuesto por el mismo hecho, sin necesidad de deposición por parte de la Iglesia, y por eso explica unas líneas más abajo: «Ratio vero et quidem certissima haec est. Non Christianus non potes ullo modo esse Papa (…) quia non potest esse Caput id quod non est membrum, et non est membrum Eccleasiae is, qui non est Christianus. At haereticus manifestus non est Christianus, ut aperte docet Cyprianus (…) Athanasius (…) Augustinus (…) Hieronymus (…) at alii: Heareticus igitur manifestus Papa esse non potest.» (traduzco: Razón sin dudas y en verdad CIERTÍSIMA es esta. Quien no es cristiano no puede de ningún modo ser Papa (…) porque no puede ser Cabeza quien no es miembro, y no es miembro de la Iglesia quien no es cristiano. Pero el hereje manifiesto (i.e. público) no es cristiano, como lo enseñan abiertamente (con claridad) Cipriano, Atanasio, Agustín, Jerónimo, y otros: El hereje manifiesto no puede ser papa). Esta posición teológica, que el papa hereje pierde ipso facto el pontificado, como dije ya repetidamente antes, es la opinión comunísima entre los teólogos (me dio por si le interesa 13 citaciones de autores que concuerdan con Bellarmino, entre los que se listan papas, santos, y teólogos de reputación internacional). La próxima vez, amigo, lea lo que cita, cite correctamente, y no le haga decir a un Santo y Doctor de la Iglesia el contrario de lo que escribió, porque entonces la gente ya no le creerá más aun cuando diga la verdad!

          II- Que no nos distraiga nuevamente con esas ‘cuestiúnculas’ que se deben dejar a los teólogos, y no es este el lugar más adecuado para tratarlas, como yo dije en un post anterior. Aquí hablamos del Papa hereje (público) que pierde el pontificado, no de esos “comos” que Ud. agrega. No confunda!

          III- Que el saber si fulano es o no es Papa es no sólo práctico sino necesario para la salvación, citándome Unam Sanctam de Bonifacio VIII, DS 469, cuando definió ex cathedra: “Ahora bien, someterse al Romano Pontífice, lo declaramos, lo decimos, definimos y pronunciamos como de toda necesidad de salvación para toda humana creatura.” Me explicó, en efecto, que el papa siendo la regla próxima de la fe, es para mí en la vida práctica más importante que la Biblia y la Tradición –reglas remotas de la revelación-, porque es Él quien me indica, guiado por el Espíritu Santo, lo que debo tomar y creer de la Biblia y de la Tradición, para no terminar como Lutero que eligió lo que quiso y rechazó el resto.

          IV- Que en efecto, como Ud. dice, el cisma es un pecado gravísimo que lleva al infierno, y se puede caer en el sea estando fuera de la comunión con el Papa, sea estando en comunión con un falso papa.

          V- Que es Ud. quien trata esta cuestión tan importante no sólo con ligereza e imprecisión (voluntaria?) sino hasta con un cierto grado de prejuicio, alegando un peligro de cisma que no existe. El tío me recordó que Ud. recomendaba a ciertos católicos correntinos de asistir a las Misas de la FSSPX. ¿No sabe Ud. que esos sacerdotes, de tendencia públicamente cismática porque predican la constante desobediencia al Papa, están todavía suspendidos ‘a divinis’, por lo que sus Misas y confesiones y todo acto ministerial son objetivamente pecados mortales? ¡Es Ud., mi amigo, quien escandaliza e incita a las almas al pecado de cisma!

          Por el resto, me dijo que por favor no le ruegue porque lo ofende, porque el sí que consagró su vida a la Iglesia de Cristo, y en lo que a mí concierne, me pasé gran parte de mi vida defendiendo nuestra santa religión y la pobres almas de las terribles amenazas de las herejías judaizantes, que más allá de matar el cuerpo, mandaban a las almas al infierno! En fin, me dijo que tenga cuidado con Ud. porque supo que sus profesores eran todos modernistas; yo le pedí nombres pero el no dijo más nada… ¿Porqué me habrá dicho eso? ¿Estudió Ud. acaso después de los años 60s en algún seminario tradicional?

          Tomás Torquemada (Tom para los amigos de la O.P.)



          Anónimo
          17/03/2010 a las 3:14 pm

          Tom vuelva a hablar con su tio…
          Sr. Torquemada:
          I. La cita de Bellarmino es correcta. Corresponde a la página 418 en el papel, y a la 429 del libro digitalizado. El capítulo XXX está en la parte inferior de la primera columna. Puede ver aquí la captura:
          http://www.imagengratis.org/?v=sshxzto7g.jpg
          En efecto, Bellarmino responde a 5 objeciones, que presenta como opiniones, y la primera a la que responde es la de Alberto Pighio. Que una opinión no sea “cierta”, no quiere decir que sea “falsa”. Es una confusión, propia de quienes no manejan el argot escolástico, identificar incerteza con falsedad. Lo que no es cierto, puede ser más o menos probable. Cuando Bellarmino expone y critica opiniones, emplea una gradación en la valoración de esas opiniones divergentes. Tomando sus palabras: entienda “lo que cita, cite correctamente, y no le haga decir a un Santo y Doctor de la Iglesia” algo distinto de lo que escribió. Le sugiero que estudie las nociones de verdad, falsedad, certeza, opinión, posibilidad, y probabilidad, en tomistas y suaristas. Y no lo haga recurriendo a manuales paupérrimos.
          ¿Puede usted probar que la opinión de un Alberto Pighio está formalmente condenada por la Iglesia?
          II. Usted puede aceptar la opinión de que un Papa hereje (público) pierde el pontificado. Sin embargo, tal opinión teológica, es una opinión. Porque no tiene definición magisterial que la consagre positivamente, así como tampoco hay definición magisterial que la repruebe formalmente. Las demás cuestiones, que usted considera menores, no lo son para los eclesiólogos que han tratado la cuestión, v. gr., Cano, Billot et al.
          III. Un estudiante reprobado de Teología, sabe que lo “práctico” dice relación con el último fin del hombre, i.e. la salvación del alma. Por eso es que la Teología Moral es ciencia práctica (especulativo-práctica, mejor).
          IV. En general, de acuerdo. Pero no olvide que quien está en comunión con un hipotético antipapa no es culpable si obra con conciencia invenciblemente errónea. Pero si duda, debe aplicar las reglas de la conciencia dudosa.
          V. Quien no sabe Teología, toma una opinión abstracta de San Roberto Bellarmino, y no la conjuga con los principios morales y canónicos correspondientes para obrar rectamente, respecto de un Papa reinante, se acerca peligrosamente a la ocasión de cisma.
          Respecto de sus opiniones acerca de la FSSPX, la Santa Sede se ha pronunciado a través de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, lo que me libera de hacer más comentarios y distinciones.
          En cuanto a las demás consideraciones que hace usted sobre fechas, lugares, e instituciones académicas, tenga a bien no atribuírselas a su tío, sino más bien a los desvaríos del médium que dice comunicarlo con el ilustre Cardenal.
          En Xto.,
          P.



    Anónimo
    11/03/2010 a las 8:25 pm

    Muy acertado el pedido de
    Muy acertado el pedido de perdón por los pecados de los hijos de la Iglesia. Iglesia somos todos y en nombre de ella se cometieron las peores atrocidades. Usted no puede negarlo, además, no dice que hayan sido los papas, que sí son guíados por el Espíritu Santo. La Iglesia la formamos todos, no los papas.
    Si su hijo se manda una macana con el vecino es de hombre de bien disculparse y de hombre de Dios es pedir un perdón histórico por los errores de los hijos de la Iglesia.



      Anónimo
      12/03/2010 a las 12:00 am

      la iglesia no puede pedir perdon por otros
      Cuando alguien comete pecado grave, en este caso un cristiano, rompe con la comunion eclesial, ahora bien, los pecados que hayan cometido, cometan y cometeran personas con el nombre de «catolicos» atañe la responsabilidad al infractor y el movimiento de conversion y reparacion, aparte de ser iniciado por una gracia divina, es a ultima instancia del infractor el pedir perdon y reparar el daño causado. El papa con su pedido de perdon humilla implicitamente a toda la iglesia y a quien representa el como pontifice, esto es a Cristo, el pedir perdon asume que la iglesia no es santa, y cae en la premisa que el cuerpo mistico de Cristo es imperfecto y corresponda a la cabeza disculparse. Quienes cometen pecado grave ya no son cristianos, por tanto, la cabeza no puede justificarles la falta si estos mismos no piden reparacion por lo hecho, es como querer absolver a los condenados del infierno, pues alli hubo tambien quienes ostentaron el nombre cristiano. Por cierto si mi hijo quebro la ventana del vecino, como buen padre, debo hacer que mi hijo se disculpe con el vecino, si yo pido perdon a nombre suyo alcahueteo la conducta del mismo y resulto mal educador si no expongo a mi hijo a las consecuencias de sus actos.



        Anónimo
        12/03/2010 a las 2:23 pm

        En primer lugar el pedido de
        En primer lugar el pedido de perdón no es por sus faltas de amor personales, lo es por el pecado cometido en nombre de la Iglesia por grupos de personas. No es un perdón individual.
        El pedir perdón no humilla, enaltece y si a usted lo humilla, ofrezca su humildad al Señor. Cristo no se humilla, al contrario, ya se humilló y fue por todos. ¿Será que el Santo Padre es la voz de Cristo que dice «perdónalos, no saben lo que hacen»?
        Quienes cometen pecado grave son cristianos que se alejaron de Dios, por eso mismo pueden retornar al redil.
        Usted no sabe si los que pecaron particularmente no repararon su falta y claman por un perdón también de la humanidad. Si su hijo rompe la ventana de un vecino, usted no alcahuetea nada si pide disculpas, eso habla de su moral. Su hijo debe saber la consecuencia de sus actos y repararla según su autoridad de padre pero eso no quita que vayan a disculparse con quien resultó afectado. Eso hizo el Santo Padre. Usted no sabe si el Señor ya perdonó sacramentalmente las faltas cometidas pero falta el perdón de la humanidad entera que es el que pidió el Papa. No habló a Dios, habló a los hombres. Dijo perdón y perdonen, amen y ámense. Lo dijo como padre y como Vicario de Cristo.



          Anónimo
          20/03/2010 a las 11:13 pm

          ¿alguien se convirtió por ese
          ¿alguien se convirtió por ese perdón que pidió? ¿se convirtió algún judío, musulmán, ateo, protestante?
          no, al contrario nos odian mas.



          Anónimo
          21/03/2010 a las 2:49 pm

          ¿Quién dijo que se buscaba
          ¿Quién dijo que se buscaba convertir? Recuerde que no sólo pidió perdón sino también que perdonemos.



          Anónimo
          23/03/2010 a las 11:29 pm

          El mundo lo que menos quiere
          El mundo lo que menos quiere es perdonar a la Iglesia los suspuestos pecados que le endilgan.



          Anónimo
          24/03/2010 a las 11:43 am

          Claro, me olvidé que
          Claro, me olvidé que conversión es una mala palabra para algunos. No vaya a ser que los hermanos mayores y los hermanos separados de Juan Pablo se conviertan.



      Anónimo
      27/03/2010 a las 1:42 pm

      Clásico razonamiento de
      Clásico razonamiento de autodemolición…



    Anónimo
    12/03/2010 a las 1:42 am

    Zapatero a tus Zapatos
    Señor Augusto, no se que extraño espíritu lo infiltra como para criticar de forma tan temeraria los documentos y actos de «un Siervo de Dios» basándose en opiniones de laicos como Amerio, Messori, Chesterton, Belloc y Pernoud entre otros, cuando la moda es sujetarnos a «la sabiduria, prudencia e investidura» de los «especialistas» en este tipo de temas.
    Augusto… si no se percató, vivimos tiempos de cambio. ¿Cómo se animá ud. a una crítica tan encarnizada cuando ni de los «púlpitos» se escuchan cosas semejantes?
    Temas tan «elevados, herméticos e inaccesibles» al «vulgo»´, actualmente se tratan en discusiones doctrinales herméticas e inaccesibles justamente para proteger a ese «vulgo» ignorante expuesto a los vaivenes mediáticos de hoy en día.
    Augusto… no sea impaciente, cuide su quintita que hay quienes velan por conservar intácta la Tradición, aunque es cierto que quizás tengamos que esperar un poco para saber cual es la «última» definición de Tradición.
    Unidos en Xto y María.

    Minimus



    Anónimo
    17/03/2010 a las 8:14 pm

    El meaculpismo pone en jaque la Indefectibilidad de la Iglesia?
    Estimados amigos todos,

    Leyendo un texto de Gregorio XVI y algunos comentarios en este foro, me parece que aquel tristísimo ‘mea culpa’ de Juan Pablo II ponga una grave dificultad no sólo a la buena conciencia de muchos católicos consternados (no a los católicos liberales que siempre soñaron con el presente matrimonio de la Iglesia y el mundo), sino también a la misma indefectibilidad de la Iglesia. Dejo a Uds. el juicio de mis consideraciones.

    “La Iglesia que es columna y sostén de la verdad y que manifiestamente recibe constantemente del Espíritu Santo la enseñanza de toda verdad, no puede mandar, ni conceder, ni permitir nada que vaya en detrimento de la salvación de las almas, y que se vuelva en desprecio o daño de un sacramento instituido por Jesucristo.” (Enc. Quo Graviora, 4 oct. 1833).

    Ahora bien, ¿cómo conciliar esos ‘pecados de los hijos de la Iglesia’ (que en realidad son de la Iglesia misma) con la indefectibilidad solemnemente prometida por Cristo a su Iglesia: “las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella”? Digo ‘la Iglesia misma’, puesto que Ella no sólo permitió, sino que más aún concedió y ordenó que se llevaran a cabo tales empresas, y sus autores eran nada menos que los papas en persona, santos y príncipes de la Cristiandad. Baste pensar a los Papas medievales que ordenaron, promulgaron y bendijeron con indulgencias plenarias las cruzadas; un San Bernardo o un San Luis rey de Francia, que en nombre de la Iglesia emprendieron tan nobles empresas de defender la Santa Religión, los lugares más sagrados y los millares de cristianos oprimidos en Tierra Santa por el yugo musulmán; o un gran San Pío V, Inquisidor durante la Reforma Protestante de grandísimas virtudes y que tanto veneramos en estos tiempos de apostasía general, por su grandísimo celo en defender la Cristiandad no sólo contra los infieles, Nuestra Señora de las Victorias en Lepanto por ejemplo (¡Non vires, non arma, non duces sed Maria Sacratissimi Rosarii fecit nos victores!), sino también contra sus enemigos internos, aquellos lobos rapaces vestidos de ovejas, los herejes que tanto daño causaron al rebaño de Cristo con la perdición eterna de tantas almas. La lista de estos hombres grandes y venerables, no por sus dotes personales sino por sus vidas enteramente consagradas al servicio y en nombre de la Iglesia, podría seguir indefinidamente.

    Mi pregunta es la siguiente: ¿Cómo puede ser que la Iglesia de hoy, Santa e Inmaculada, pida perdón y condene la Iglesia de ayer, también Santa e Inmaculada? ¿No estaremos dando la razón a sus enemigos de ayer, que son amigos hoy, de las tantas blasfemias y aberraciones despotricadas contra la Esposa de Cristo? Nótese bien que, más allá de las pretendidas aclaraciones de JP-II, todo el mundo tomó su meaculpismo en nombre de la Iglesia, y no en cuanto persona privada, así como también en el pasado, las empresas de un gran San Pío V y muchos otros papas y santos, fueron tomadas como empresas de la Iglesia misma. Si la Iglesia de hoy condena el pasado y la de mañana condenara la de hoy: ¿dónde van a parar las promesas de su divino Fundador?

    Santa Cuaresma a todos in Xto.,

    fr.ercoli



      Anónimo
      19/03/2010 a las 2:10 am

      JAMAS HUBO ACLARACION DE JUAN PABLO II
      Estimado Fr. Ercoli: me parece que coincidimos esencialmente en calificar, por lo menos, de “imprudentes” a tales actos de perdón. Pero me permito precisarle –salvo que Ud. tenga la cita documentada– que el papa Juan Pablo II JAMAS HIZO NINGUNA “PRETENDIDA ACLARACION” SOBRE EL TEMA. Insisto en que el Mundo interpretó como se le cantó ese acto de perdón y de Roma no hubo ningún tipo de aclaración que pudiera desmentir la tergiversación sistemática universal del acto del 12 de marzo de 2000.
      Cordialmente

      Augusto del Río



        Anónimo
        19/03/2010 a las 8:45 pm

        Eso es mentira, triste
        Eso es mentira, triste mentira. Lo hace en nombre de los hombres, no de la Iglesia. Estuve presente en el Encuentro Eucarístico y así fue. Si usted no lo oyó, no hable. Usted se lo perdió y, me parece correctísimo pedir perdón por los hombres de la Iglesia ya que eso somos todos los bautizados aunque le pese.
        Un pequeño ejemplo del discurso de Juan Pablo ll:

        «»4. ¡Perdonemos y pidamos perdón! A la vez que alabamos a Dios, que, en su amor misericordioso, ha suscitado en la Iglesia una cosecha maravillosa de santidad, de celo misionero y de entrega total a Cristo y al prójimo, no podemos menos de reconocer las infidelidades al Evangelio que han cometido algunos de nuestros hermanos, especialmente durante el segundo milenio. Pidamos perdón por las divisiones que han surgido entre los cristianos, por el uso de la violencia que algunos de ellos hicieron al servicio de la verdad, y por las actitudes de desconfianza y hostilidad adoptadas a veces con respecto a los seguidores de otras religiones.

        Confesemos, con mayor razón, nuestras responsabilidades de cristianos por los males actuales. Frente al ateísmo, a la indiferencia religiosa, al secularismo, al relativismo ético, a las violaciones del derecho a la vida, al desinterés por la pobreza de numerosos países, no podemos menos de preguntarnos cuáles son nuestras responsabilidades.

        Por la parte que cada uno de nosotros, con sus comportamientos, ha tenido en estos males, contribuyendo a desfigurar el rostro de la Iglesia, pidamos humildemente perdón.

        Al mismo tiempo que confesamos nuestras culpas, perdonemos las culpas cometidas por los demás contra nosotros. En el curso de la historia los cristianos han sufrido muchas veces atropellos, prepotencias y persecuciones a causa de su fe. Al igual que perdonaron las víctimas de dichos abusos, así también perdonemos nosotros. La Iglesia de hoy y de siempre se siente comprometida a purificar la memoria de esos tristes hechos de todo sentimiento de rencor o venganza. De este modo, el jubileo se transforma para todos en ocasión propicia de profunda conversión al Evangelio. De la acogida del perdón divino brota el compromiso de perdonar a los hermanos y de reconciliación recíproca.»»



          Anónimo
          20/03/2010 a las 1:02 am

          REITERO: NO HUBO ACLARACION
          Supongo que el Sr. Anónimo se refiere a mi entrada “Jamás hubo aclaración de Juan Pablo II”. En primer lugar, en todo caso estaré equivocado, habré cometido un error, pero eso no es necesariamente una mentira porque mentir es (como lo dice la misma palabra) “ir contra la mente”, mente iri) y yo no miento porque estoy totalmente convencido de lo que digo. Pero vamos al centro de la cuestión:
          Si el Sr. Anónimo hubiera leído mi primera entrada “A 10 años de un acto infame” se hubiera dado cuenta que lo que afirmo es que el discurso de Juan Pablo II que él cita en su defensa NO ESTA DIRIGIDO CONTRA LA INTERPRETACION QUE EL MUNDO ENTERO HIZO DE SUS ACTOS DE PERDON. En ningún momento de esos discursos hay algo parecido a una aclaración que distinguiera suficientemente, por ejemplo, entre los abusos de los inquisidores (que estaba mal) y la correcta normativa de la Santa Inquisición (que estaba bien) para combatir a los herejes que hacían perder la fe a los cristianos, (y recuerde que para nosotros los cristianos lo peor que nos puede pasar no es la pérdida de la vida física, sino la pérdida de la fe que nos pone en riesgo de muerte eterna). Tampoco distingue entre los abusos de los cruzados (que estaban mal) y la legítima defensa y el USO DE LA FUERZA JUSTA en defensa de la fe que se ha verificado tantas veces en la historia de la Iglesia (y que está bien). ¿O es que también tenemos que pedir perdón por Lepanto y tantas otras batallas? En todos los discursos del Papa jamás he visto la distinción entre VIOLENCIA INJUSTA Y FUERZA JUSTA. Distinción que siempre ha hecho la Iglesia en sus documentos. Si así no fuera, ¿podría haber un Papa convocado legítimamente a la cruzada? ¿Y qué diremos de San Bernardo de Claraval y de los santos canonizados que ejercieron el Santo Oficio de la Inquisición? Este tipo de actos públicos deben ser muy cuidadosos precisamente porque LAS IMAGENES MUCHAS VECES SON MAS PODEROSAS QUE CUALQUIER DISCURSO. Y que el Papa hablara de los actos de violencia de algunos en el servicio a la verdad, “LA MASA” lo interpretó (ayudados por todos los medios del mundo) automáticamente como una condena IN TOTO a cualquier acto de fuerza, sea justo o injusto, que los católicos hayan emprendido en defensa de su fe. A eso me refiero Sr. Anónimo. A que el Papa NO HIZO USO DEL PODER DE SU PALABRA cuando 24 hs. después de su acto de perdón del 12 de marzo de 2000, los católicos del orbe vieron cómo TODOS LOS MEDIOS DEL MUNDO USABAN ESE MISMO ACTO PARA ATACAR A LA IGLESIA Y A SUS INSTITUCIONES, A SUS LEYES Y A LOS HEROES QUE LAS ENCARNARON. Es cierto que no se trata de oponer a la leyenda negra otra de color rosa. Pero bastaba un mínimo de perspicacia prudencial para darse cuenta de que los enemigos de la Iglesia iban a utilizarlo como efectivamente lo hicieron y que la confusión cundiría entre los católicos de buena fe. ¿O me va a decir, Sr. Anónimo, que es fácil encontrar entre esos mismos católicos los que hacen la distinción entre los pecados “de los hijos de la Iglesia” y los pecados DE LA Iglesia? Las innumerables veces que me he visto en la necesidad de hacer ese tipo de aclaraciones entre católicos supuestamente “formados” me confirman en la imprudencia del acto papal. Y recuérdese que ese solo fue UNO DE LOS MAS DE CIEN ACTOS DE PERDON QUE SE HICIERON (e insisto en que no sé si no me quedo corto con la cifra).

          Sr. Anónimo, los actos de un Papa deben ser sopesados cuidadosamente. Porque esos actos no deben provocar el escándalo de los sencillos. No se duda de la fe profunda de Juan Pablo II. Pero justamente la solidez de esa fe NO PUEDE SER EL PARAMETRO con que se mide la fe de los demás, y mucho menos la fe de los sencillos. Que el Papa, él personalmente estuviera SEGURO de su fe sabiendo que ese acto de perdón no conmovería para nada su adhesión a Cristo y a su Iglesia (al contrario, puede creerse que él pensaba sinceramente que la confirmaría) no lo habilita para creer que todos los demás participan de esa misma fuerza de convicción. El debía (como cualquier católico) tener en cuenta todas las circunstancias que rodeaban a un acto de tal naturaleza. Y máxime teniendo presente su enorme responsabilidad en el cargo, tendría que haber tenido presente todos los elementos (“partes integrales” las llaman los moralistas) del acto prudente (memoria de lo pasado, inteligencia de lo presente, docilidad y respeto, sagacidad, providencia, circunspección y cautela o precaución).

          Qué razón tenía el padre Menvielle cuando decía en De la Cábala al Progresismo: “No hay dificultad en admitir que LA IGLESIA DE LA PUBLICIDAD pueda ser ganada por el enemigo y convertirse de Iglesia Católica en Iglesia gnóstica. Puede haber dos Iglesias, la una la de la PUBLICIDAD, Iglesia magnificada en la PROPAGANDA, con obispos, sacerdotes y teólogos PUBLICITADOS, y aun con un Pontífice de actitudes AMBIGUAS; y otra, IGLESIA DEL SILENCIO, con un Papa fiel a Jesucristo en su enseñanza y con algunos sacerdotes, obispos y fieles que le sean adictos, esparcidos como “pusillus grex” por toda la Tierra. Esta segunda sería la Iglesia de las promesas, y no aquella primera, que pudiera defeccionar. UN MISMO PAPA PRESIDIRIA AMBAS IGLESIAS, QUE APARENTE Y EXTERIORMENTE NO SERIA SINO UNA. El Papa, con sus actitudes ambiguas, daría pie para mantener el equívoco. Porque, por una parte, profesando una doctrina intachable sería cabeza de la Iglesia de las Promesas. Por otra parte, PRODUCIENDO HECHOS EQUIVOCOS Y AUN REPROBABLES, aparecería como alentando la subversión y manteniendo la Iglesia gnóstica de la Publicidad” (pág. 462). ¡ESTO ESTA ESCRITO EN 1970!

          ¡Que jamás de los jamases (Dios no lo permita) se llegue a decir con verdad de un Sucesor de Pedro: “Preferís agradar antes que mandar, seducir antes que ser obedecido” (Abbé de Nantes).

          Augusto del Río



          Anónimo
          20/03/2010 a las 2:16 pm

          Mentir es conducir al error o
          Mentir es conducir al error o a un razonamiento falso. No de vueltas, es sencillo usted dice que no hablaba de los hijos de la Iglesia y le he demostrado que sí lo hizo. En sus palabras puede leerlo.
          No trate de aclarar porque oscurece, lo que es verdad no debe torcerse.
          Augusto, usted se equivocó. El Papa lo aclaró y también nos pidió a cada uno de nosotros que perdonemos los pecados de los hijos de la Iglesia, NO DE LA IGLESIA.
          Es una necedad negar algo tan evidente, si quiere atacarlo, es su problema, pero no empuje a otros a error.
          Me extraña que Ercoli no haya leído el mensaje, es más que no lo haya escuchado. Yo lo escuché y lo que dijo no es lo que ustedes dicen.
          No doy vueltas al asunto, ni enredo, expongo claramente la verdad de un hecho que buscan tergiversar. Esto mismo sostenían una corriente de izquierda, progresista o pro-iglesia piquetera. Su argumento era que había pedido disculpa porque la Iglesia hizo golpes de estado, ayudó a Hitler y demás cositas que ustedes ya saben. Simplemente me paré y pedí que se me autorice a leer el discurso del Santo Padre, lo hice y debieron reconocer su mala interpretación. Se que ustedes no lo harán porque acostumbran a dar vueltas y discutir lo indiscutible.
          No es necesario hacer complicado algo tan sencillo: lo que transcribí es lo que dijo …. ergo no es lo que usted dice señor Augusto.



          Moderador
          20/03/2010 a las 4:07 pm

          Sugiero leer
          «Mea Culpa» de Luigi Accatoli, donde el periodista italiano recopila los innumerables mea culpas de Juan Pablo II. La impresión que deja y que queda en la gente, es que el Papa pide perdón por «pecados de la Iglesia».



          Anónimo
          21/03/2010 a las 2:48 pm

          La gente siempre quiere
          La gente siempre quiere llevar agua para su propio molino. El perdón pedido por el Santo Padre fue una necesidad histórica. Cabe a los propios «hijos de la Iglesia», que también son Iglesia, salir a defender y apoyar a los que se equivocan o le buscan provecho para denostar al Santo Padre y la Iglesia misma, que no es nuestra sino de Cristo. La vida del Cristiano Católico es una lucha constante contra sí mismo, en sus flaquezas y contra los que quieren destruir la Fe. Quien se presta al juego del enemigo cruzando la calle y atacando a quienes fueron y a quien es Vicario de Cristo en esta tierra, se traicionan no sólo a ellos mismos sino también a Cristo. Me parece que algunos anteponen la figura del Papa a la de Nuestro Señor y se equivocan.
          No tiene porqué el Papa estar aclarando dudas personales, para eso estamos nosotros pero en lugar de hacerlo cruzamos a la otra la vereda y atacamos.
          Repito, lo que queda en la gente ignorante es lo que nosotros como pueblo sacerdotal debemos aclarar. Todo puede ser mal interpretado si así se quiere, ¿verdad?

          «Todo el culto cristiano deriva del sacerdocio de Cristo. Y por eso es evidente que el carácter sacramental es específicamente carácter de Cristo, a cuyo sacerdocio son configurados los fieles según los caracteres sacramentales [bautismo, confirmación, orden], que no son otra cosa sino ciertas participaciones del sacerdocio de Cristo, del mismo Cristo derivadas» (STh III,63,3).«Todo el culto cristiano deriva del sacerdocio de Cristo. Y por eso es evidente que el carácter sacramental es específicamente carácter de Cristo, a cuyo sacerdocio son configurados los fieles según los caracteres sacramentales [bautismo, confirmación, orden], que no son otra cosa sino ciertas participaciones del sacerdocio de Cristo, del mismo Cristo derivadas» (STh III,63,3).

          Muchas veces nos quedamos con las manos caídas y perdemos las batallas. Recuerden que a Moisés lo ayudaban sosteniendo sus manos en alto para no perder las batallas. ¿porqué actuamos distinto?

          Una católica Fiel



          Anónimo
          21/03/2010 a las 5:08 pm

          Sólo el 0´004% de los casos de abusos son de la Iglesia
          Traidores metidos a curas

          Es verdad, sólo el 0´004%, es decir 94 de los 210.000 casos de abusos sexuales de algún tipo registrados en Alemania desde 1995 afectan a personas o instituciones de la Iglesia católica, ya que la mayoría (no sé qué es peor), ocurren en el seno de las propias familias. Aún así, Benedicto XVI ha hablado claro: “Tenéis que responder ante Dios y ante los tribunales”, amenazando a los sacerdotes indignos que traicionaron la confianza de Dios, de la Iglesia y de los padres de los jóvenes abusados. Una de las causas de esta debacle reside en que personas no idóneas, que ingresaron en los seminarios sin una llamada específica de Cristo, fueron incapaces por ello de guardar la castidad. El sacerdocio instituido por Jesucristo con la función de dilatar la santidad de los fieles acercando el cielo a la tierra, está sufriendo un grave desprestigio, y como siempre pagan justos por pecadores. Los curas que cumplen su grave misión pasan desapercibidos pero no para los laicos que sabemos apreciar sus desvelos y los sostenemos con nuestra oración para que no sean del mundo, sino figura de Dios entre los hombres.

          Lisa Justiniano
          Madrid



          Anónimo
          20/03/2010 a las 6:14 pm

          Me parece que no atendió a lo que dijo Agusto del Río
          Sr. Anónimo:

          Me parece interesante, en un sentido enriquecedor, lo que se está tratando, y lo que dice Augusto del Río.
          Disculpe que tercie, pero me parece que hay un (otro) malentendido (así como lo hubo hace 12 años).
          Lo que dice el Sr. Augusto del Río, es que el Papa, NO se ocupó de aclarar posteriormente, los malentendidos a que dió lugar su acto del 12/3/10.

          NO dijo Augusto del Río, que el Papa no usó las palabras «hijos de la Iglesia».
          Fíjese que asi comienza el comentario de A. del Rio:

          «Se cumplen el 12 de marzo diez años de uno de los actos más nefastos del pontificado de Juan Pablo II. Este pedido de perdón por los pecados de «los hijos de la Iglesia» fue el más famoso de todos, porque fue en el marco del Jubileo del año 2000.»

          Y a esto lo reafirma, mostrando la posición que adoptó al respecto Vittorio Messori:

          «Hasta un periodista como Vitorio Messori (siempre gran entusiasta defensor del papado de Juan Pablo II) se hallaba perplejo por este acto infame y lo dijo públicamente (para corona de su honestidad intelectual) en un artículo de La Nación (“Preguntas a un Papa penitente”) que todos recordamos.»

          Lo que re-afirma entonces Augusto del Río en lo que le contesta a usted, es que Juan Pablo II
          «NO HIZO USO DEL PODER DE SU PALABRA cuando 24 hs. después de su acto de perdón del 12 de marzo de 2000, los católicos del orbe vieron cómo TODOS LOS MEDIOS DEL MUNDO USABAN ESE MISMO ACTO PARA ATACAR A LA IGLESIA Y A SUS INSTITUCIONES, A SUS LEYES Y A LOS HEROES QUE LAS ENCARNARON.»
          Que todos lo interpretaron como cabía esperar, mal, y él no aclaró nada.
          Si no entiendo mal, eso dice él.

          Me parece que es verdad lo que dice Augusto del Río.
          Pese a que me caia bien, JP II, y me tocó su muerte, y recé por él, parece verdad esto dicho.
          Lo que usted le contesta no atiende a lo que A. del R. dijo.
          Si quiere refutarlo, así me lo aclara a mí también, hágalo sosteniéndose en hechos que nieguen lo que afirma Augusto del Río.
          Él no niega que haya hablado de «hijos de la Iglesia». Niega que haya hecho algo, Juan Pablo II, para aclarar el malentendido a que dieron lugar sus palabras.
          También dice Augusto del Río, que no hizo JP II un reconocimiento del bien de muchas «cosas» que quedaron sindicadas como malas todas ellas en sí mismas, entre otras, el uso de la violencia justa en las Cruzadas, o la defensa de la doctrina de la Fe.

          Otro anónimo



          Anónimo
          21/03/2010 a las 12:33 am

          GRACIAS OTRO ANONIMO POR AHORRARME OTRA RESPUESTA
          Gracias Otro Anónimo, me sacó las palabras de la boca.

          Augusto del Río





Anónimo
11/03/2010 a las 11:47 pm

Padre Wilson
vean el videito del Padre Wilson en http://fetradicion.blogspot.com/
a primera viste puede parecerle carismatico pero escuchen, habla sin pelos en la lengua sie stuviera en Buenos Aires ya estaría censurado por JB.
In Christo
Darius



Anónimo
27/03/2010 a las 1:56 pm

Mejor sería que canonizaran a
Mejor sería que canonizaran a esa monja de Oasis de Jesús Sacerdote (oasisjesussacerdote.es) que ofreció su vida y su enfermedad por Juan Pablo II y murió en olor a santidad.



Anónimo
14/04/2010 a las 1:05 pm

AUGUSTO DEL RÍO: SU ATENCIÓN POR FAVOR (SOBRE JP II)
Quedé impresionado por sus palabras acerca de lo que aquí escribió.
Descuento no tener tanto conocimiento como usted sobre el tema, si bien me parece -creo que desgraciamente- muy sensato lo que usted dice.
Incluso hasta me puede parecer sensato que haya quienes, (como manera de decir) «pierdan la sensatez», ante la constatación de lo que usted dijo (quiero decir, se chiven, se enojen, y se enojen «mal» -aunque no esté «bien», ni sea en general lo mejor-, sobre todo ante el «esta-todo-biáaaeen-ismo» respecto del tema del pontificado de JP II, con una actitud mimética propia de la conducta de masas -aquella con la cual tal vez yo me hubiera hecho «el sota» cuando lo condenaban a Cristo, si no es que hubiera vociferado a favor de Barrabás, si no es que un valientuco «¡Crucifícalo!»-).

Confieso que me he tomado la libertad de usar algunas de sus palabras, y de su amigo (como le resultará obvio, si las lee), si bien a conciencia, o en parte «fe», de su verdad. Le doy mis créditos, pero aquí.
De todos modos, no tengo un conocimiento lo suficientemente profundo sobre la cuestión como para intervenir convenientemente, si es menester hacerlo. Tal vez con lo que escribí sea suficiente. Tal vez no.
En este sitio, se publicita un Congreso Mundial sobre «Juan Pablo II, el Magno»:

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=8178

El título de la Conferencia de Apertura parece una tomadura de pelo, y eso me motivó a intervenir allí:

“Juan Pablo II: un Papa que interpela al Mundo Contemporáneo”

(Es escandaloso lo inverso que yo veo la situación. La Iglesia es «recontra» «interpelada» por el mundo. Y creo que lo ventilado aquí sobre los Tuas Culpas, aporta a esta situación -me parece que esta gente lee el «diario de Irigoyen»-.)

A mí, aunque ahora menos, me cae, o tal vez caía, más bien afectuosamente bien Juan Pablo II, pero me produce sentimientos inversos estos actos, por así decir, alter-flagelantes (siguiendo a don Pelayo) y confundidores, así como lo que pasa en nuestra Iglesia después de 26 años de su pontificado (desorden que no creó él, cierto, y que podría, tal vez o seguramente, ser peor, no sé) y ahora se suma esta ceguera magñosa del papa magno.

Otro anónimo (algo sobre las hojas verdes, allá)



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *