Romance del Desesperado y la Suerte
Un sueño soñaba anoche,
Soñito del alma mía,
Soñaba con mis capellos
Que en mis manos los tenía.
Vi entrar un ave tan negra,
Un ave de cetrería.
-¿Qué nuevas me traes, ave
de aquello que yo quería?
-Nuevas te traigo aquí
Que nunca imaginarías.
Si quieres los tus capellos
Harás lo que te diría:
Un sueño soñaba anoche,
Soñito del alma mía,
Soñaba con mis capellos
Que en mis manos los tenía.
Vi entrar un ave tan negra,
Un ave de cetrería.
-¿Qué nuevas me traes, ave
de aquello que yo quería?
-Nuevas te traigo aquí
Que nunca imaginarías.
Si quieres los tus capellos
Harás lo que te diría:
-Oh, ave tan rigurosa
Déjame pensarlo un día.
-Un día no puede ser
Una hora lo pensarías.
Muy de prisa se calzaba,
Más de prisa se vestía,
Todo sino el capello
Que aún este no lo había.
Ya corre hacia la ventana
Do la suerte le platica:
-Abreme la puerta, suerte,
Abreme la puerta, niña.
Abreme la puerta roma
-¡Más roma será tu tía!
¿Cómo te podré yo abrir
Si la ocasión no es venida?
Nadie te tiene confianza
Aunque con fianza vendrías.
Dices cosas con la cara
Y con la zecca mentías
-Si no me abres ahora
la vida me quitarías
Un ave negra me busca
Junto a ti me escaparía.
-Te daré cordón de seda
Para que subas arriba
Aguárdame que le busco
Que entre trastos yo lo había.
¿Adonde abréle yo puesto,
Aquí o en la estantería?
La suerte va demorando
El ave que allí venía
.“Vamos, el desesperado,
que tu alma ya es la mía…”


Comentarios
Romance del pirata espaguético que quiso ser cardenal
La versión de un ministro muy forrado y criador de chanchos se intitula:
Romance del pirata espaguético (*) que quiso ser cardenal
–Flor nueva y sanitarística de viejos romances–
Un sueño soñaba anoche,
Sueñito del alma mía,
Soñaba con mis capelos,
ya en mis manos los tenía.
Y pronto, pronto, muy pronto,
ya antipapa me sentía.
Vi entrar un ave tan negra,
Un ave de cetrería.
-¿Qué nuevas me traes, ave
de aquello que yo quería?
-Nuevas te traigo aquí
Que nunca imaginarías.
Si quieres los tus capelos
Harás lo que te diría:
-Oh, ave tan rigurosa
Déjame pensarlo un día.
-Un día no puede ser
Ni una hora pensarías,
y aun tanto sería de vicio.
Muy de prisa se calzaba,
Más de prisa se vestía,
Con todo sino el capelo,
capelo cardenalicio,
que aqueste aún no lo había.
Ya corre hacia la ventana
Do la suerte le platica:
-Abreme la puerta, suerte,
Abreme la puerta, niña.
Abreme la puerta Roma
-¡Más roma será tu tía!
¿Cómo te podré yo abrir
Si la ocasión no es venida?
Nadie te tiene confianza
Aunque con fianza vendrías.
Diz las cosas con la cara
Y con la zeca mentías
-Si no me abres ahora
la vida me quitarías
Un ave negra me busca
Junto a ti me escaparía.
-Te daré cordón de seda
Para que subas arriba;
aguárdame que le busco.
Que entre trastos yo lo había
y Néstor por candidato
reavivó mis perspectivas (**)
¿Adonde habréle yo puesto,
aquí, o en la estantería?
La suerte va demorando
al ave que allí venía
.“Vamos, el desesperado,
que tu alma ya es la mía…”
——-
(*) http://es.wikipedia.org/wiki/Pastafarismo
(**) http://comandoanticlerical.blogspot.com/
Habréle
Habréle.
Habría.
Había.
Había una vez.
Había una vez un pretendiente a cardenacho.
Había una vez un capello, un carizecca, un afanancio, un aguer-rido pastor.
Muy buena pieza poética, druida, sin duda de difuso origen celtíbero pero con toques de Mester.
¿Mester de Clerecía? Supongo.
Que non es de Joglaría…
Lucanor.
Que no es-conde.