La FSSPX condena oficialmente las actividades del P. Ceriani
Es tiempo de hablar
Desde principios de años un rumor se difunde por la web, las ondas de radio, en conversaciones después de misa: “La Fraternidad será infiel… Se va a pasar a la Roma modernista… ¡Seguro que sucederá!”. Para abonar esta tesitura, se toman los textos de los Superiores de la FSSPX y se los pasa por la criba; lo mismo sucede con los sermones de los sacerdotes y con algunas publicaciones.
Es tiempo de hablar
Desde principios de años un rumor se difunde por la web, las ondas de radio, en conversaciones después de misa: “La Fraternidad será infiel… Se va a pasar a la Roma modernista… ¡Seguro que sucederá!”. Para abonar esta tesitura, se toman los textos de los Superiores de la FSSPX y se los pasa por la criba; lo mismo sucede con los sermones de los sacerdotes y con algunas publicaciones.
Respecto a este mismo tema, se observa también que entre quienes fueron amigos durante toda una vida, ahora unos excomulgan a otros; que los fieles de la primera hora conciben dudas infundadas; y que otros se entregan sin reparos al celo amargo.
Estas personas, que viven en una especie de temor obsesivo, han depositado de una vez y para siempre toda su confianza en un maestro: el Padre Ceriani, que acaba de abandonar la Fraternidad, al cual siguen en detrimento de cualquier otro pastor de almas. Cual si fuera un oráculo, denuncia por las ondas de radio, de la web y desde el púlpito una supuesta infidelidad del Superior General, acusándolo de buscar un acuerdo práctico con la Roma conciliar, con perjuicio de la fidelidad al combate de la Tradición católica que llevamos desde hace 40 años. Él va incluso más allá, ¡porque no duda siquiera en criticar al propio Monseñor Lefebvre! Aprovecha la puerta que le abre Radio Cristiandad, autoproclamada “voz de la Tradición” y empeñada desde hace varias semanas y meses en calumniar sin escrúpulos la Fraternidad y sus Superiores.
Todo este pequeño mundo profesa, por supuesto, amar la Fraternidad San Pío X, pero permaneciendo fiel a la Fraternidad “de los inicios”, a la que oponen a la “neo” Fraternidad de hoy. No son muchos, es verdad, quizá unos 50 en todo el Distrito, y trabajan activamente para inocular en otros su acritud.
Ante el cúmulo de invectivas, errores, amargura y riesgos de división, me ha parecido que ya era tiempo de hablar o, más bien, dejar la palabra a nuestro fundador, Monseñor Lefebvre, que hace precisamente 20 años denunciaba al Padre Morello y a sus discípulos, por haber provocado graves problemas en el Seminario de La Reja.
Seguidamente tienen Ustedes un extracto de la carta que Monseñor Lefebvre envió a Monseñor de Galarreta, y que fuera publicada en el nº 6 de la revista Iesus Christus, correspondiente a los meses de julio-agosto de 1989. Sus líneas conservan toda su actualidad. Bastaría con cambiar el nombre del Padre Morello por el del Padre Ceriani, quien, con todo, en aquel remezón, no se alineó junto a los que se fueron.
“El que piensa estar firme, mire, pues, no sea que caiga”[1]. Que la Virgen María y nuestro santo protector, San Pío X, nos guarden a todos en la paz y la fidelidad a la Tradición. ¡Que Dios los bendiga!
Padre Christian BOUCHACOURT
Carta de julio 1989 a Monseñor de Galarreta y a los sacerdotes,
seminaristas y fieles del Distrito de Sudamérica
Queridos sacerdotes, seminaristas y fieles:
Con ocasión de la nueva escisión que afecta a nuestra querida Fraternidad, provocada en América del Sur por el P. Morello, me parece oportuno que analicemos cómo procede el demonio, buscando debilitar o destruir nuestra obra.
Los autores de estas separaciones, ¿no proceden acaso según dos principales tentaciones que luego se diversifican?
La primera tentación consiste en mantener relación con el Papa o con los obispos actuales. Evidentemente es más normal y más agradable llevarse bien con las autoridades que estar en dificultades con ellas, sobre todo cuando esas dificultades pueden concluir en sanciones.
La Fraternidad es entonces acusada de exagerar los errores del Vaticano II, de criticar abusivamente los escritos y los actos del Papa y de los obispos, de aferrarse de una manera demasiado rígida a los ritos tradicionales, en definitiva, de tener una tendencia al sectarismo que llevará algún día al cisma.
Una vez evocado el fantasma del cisma se asustará a los seminaristas y a sus familias y se los llevará a la decisión de abandonar la Fraternidad, tanto más fácilmente cuanto que los sacerdotes, obispos y Roma misma, dicen ofrecer garantías para una cierta Tradición.
Podríamos establecer una larga lista de aquellos que nos han abandonado por estos motivos.
Era evidente que las consagraciones episcopales y la excomunión aparecerían como motivos más que suficientes para dejar la Fraternidad, sobre todo con las garantías ofrecidas por la Roma conciliar en favor de la tradición litúrgica.
A pesar de que las mentiras de la Roma conciliar han sido varias veces confirmadas por los hechos, siempre vale la pena reiterar el intento, porque nunca falta quien muerda el anzuelo.
Pero los errores del Vaticano II y su espíritu se ven continua y públicamente confirmados en las palabras y en los hechos. Nada cambia a nivel de los principios liberales y modernistas. La apostasía se expande, la fe católica continúa desapareciendo.
La mayoría de nuestros sacerdotes, seminaristas y fieles no se hacen ilusiones y están convencidos de que no es posible confiar en las autoridades de la Iglesia conciliar, mientras éstas profesen dichos errores.
La segunda tentación que el diablo suscita en el espíritu de algunos de nuestros sacerdotes, que provoca ahora una nueva escisión a la Fraternidad, se puede resumir así: “Hemos tenido confianza en la Fraternidad de los comienzos, en sus principios y en su acción; sin embargo, verificamos que su espíritu cambia y de este modo, por fidelidad a la Fraternidad inicial, dejamos la Fraternidad actual”.
Para justificar esta actitud se les hace necesario buscar las evidencias de los cambios. A partir de allí, los hechos más ínfimos serán explotados, agrandados, llegando a transformarse en verdaderas calumnias. (…). La acusación me alcanzaba a mí mismo.
A ellos se les hacía necesario, también, engañar a los fieles, a fin de que los siguiesen. Una empresa basada, verdaderamente, en la mentira.
En aquel caso, los que buscaban oponer la Fraternidad de hoy a la de ayer eran “sedevacantistas” y rehusaban rezar públicamente por el Papa.
En el caso del P. Morello, el principio es el mismo, pero los presuntos cambios que él dice advertir se situarían más bien en el nivel espiritual y moral. Esta actitud del P. Morello se origina en una psicología personal, una necesidad innata de hacerse discípulos personales, exclusivos, pues él está persuadido de que lo anima un carisma particular para santificar las almas.
Esta actitud ya se había manifestado respecto de las religiosas, queriendo fundar su propia congregación, según sus ideas personales. Desgraciadamente los seminaristas han sido víctimas de esta tendencia posesiva y un grupo de ellos se convirtió en “su grupo”.
La decisión del cambio de destino del P. Morello produjo la ruptura de ese grupo con el Seminario. Se les hizo necesario encontrar motivos para justificar la salida de la Fraternidad. Fue fácil: “nosotros somos los puros, los otros son los impuros”.
A partir de ese momento, es verdaderamente un espíritu diabólico el que se apodera de ellos y los conduce a buscar manifestaciones de todo tipo de taras y vicios.
No me hago ilusiones. Pronto yo mismo seré calumniado como ya lo he sido por parte de todos aquellos que han desgarrado a la Fraternidad.
El proceso es siempre el mismo, se les hace necesario justificar a todo precio el acto escandaloso que significa desviar a un grupo de sacerdotes, seminaristas y fieles.
Esforcémonos por esclarecer a quienes nos dejan sobre el grave daño que causan a la obra de la Tradición, pero no nos dejemos perturbar, guardemos la paz en medio de la prueba. La historia de la Fraternidad se asemeja a la de la Iglesia y la continúa: Oportet haereses esse (Es necesario que haya herejes). La Providencia permite estas purificaciones a fin de evitar que la obra se contamine.
En este último caso, se trata de un falso concepto de la formación espiritual, que tiene un dejo de jansenismo. ¡Dios nos preserve de este espíritu! Nos dimos cuenta tarde y el mal ya se había realizado en algunos jóvenes sacerdotes y en casi la mitad de los seminaristas.
La prudencia exige que no tengamos absolutamente ninguna relación con los que nos dejan, ni siquiera epistolar, excepto si alguno de entre ellos manifiesta signos serios de arrepentimiento. Recemos por ellos, esa es la verdadera caridad que podemos ejercitar para con ellos.
Que estas separaciones sean la ocasión de hacer un examen de conciencia, a fin de vigilar valerosamente para no admitir debilitamientos en lo doctrinal, moral, espiritual y disciplinario. Vigilate et orate (Velad y orad).
Dios continúa bendiciendo a la Fraternidad en medio de las pruebas pero no puede hacerlo sino a condición de que permanezcamos fieles a nuestras Constituciones, en la vida de oración, de sacrificio, viviendo el Santo Sacrificio del Altar en nuestra vida interior y exterior, como la Santísima Virgen María y como todos los santos.
Todo vuestro en Cristo y María,
+Marcel Lefebvre
Ecône, 16 de julio de 1989,
en la Fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo.
[1] 1 Cor. 10, 12.
Fuente: Editorial de la Revista Iesus Christus, Nº 124 Nov-Dic de 2009
Comentario Druídico: Hemos conocido a ambos sacerdotes (al P. Morello -que actualmente funge de obispo- y al P. Ceriani) desde que eran seminaristas. Sería absurdo hablar de otra cosa que una deriva espiritual, en ambos casos, claramente marcada por el temperamento.
En ambos casos se postergó demasiado la decisión de darles la baja de las filas de la FSSPX, lo cual de hecho no sucedió porque terminaron retirándose por sí mismos, pero buscando succionar la mayor cantidad de fieles que pudiesen.
En ambos casos se trata de auténticas vocaciones sacerdotales, de hombres inteligentes, malogrados por el deseo de ejercer una influencia desmesurada sobre sacerdotes y fieles. Cierto espíritu de «gurú» y la convicción de que gozan de una quasi infalibilidad, un claro desorden espiritual y psicológico. Tenían sus lazos espirituales con fieles y clero, los usaron para arratrar a los que pudieron a su causa, que normalmente concluye penosamente en la condición de «clérigo vago», aunque se la disfrace con solemnidades apocalípticas. Es una pena, pero es la realidad.
Años atrás, conversando con un miembro de alto rango de la FSSPX le preguntamos porqué no se tomaban medidas drásticas con estos personajes que a todas luces parecían irrecuperables. Nos contestó ciertamente molesto (quizás por el atrevimiento de hacer la pregunta-sugerencia) que no se podía arrancar así como así a las personas del seno de una comunidad religiosa o del amparo de la vida sacramental, en el caso de los laicos. Evidentemente ha primado un criterio de tolerancia mucho más generoso de lo que muchos podrían esperar. Lamentablemente la ampitud de miras no genera gratitud sino resentimiento en estas personas. No saben irse como caballeros…
La disyuntiva de la autoridad es recia. Arrancar tempranamente (no dar tiempo a la corrección…) o lamentar tardíamente (cuando el perjuicio mayor está hecho)… En ambos casos hay daños graves. Parece evidente que la pasada experiencia ha inclinado la balanza hacia una pronta y taxativa separación de quienes pretenden pertenecer a dos naves que navegan en direcciones opuestas. Parece haber llegado el tiempo de las definiciones. Dios ilumine a los que aún tienen que elegir.


Comentarios
Traición
El Padre Ceriani podía retirarse de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, como lo hizo antes el Padre Morello. Y hasta allí, aún en la discrepancia, todo podría haber marchado como SIEMPRE marchó en la Iglesia.
Pero lo que han hecho ambos, cada uno a su turno, es una manifiesta TRAICIÓN. Enceguecidos, apuntan a la Fraternidad como la culpable de los males que vive la Iglesia y arrojan todos sus proyectiles contra ella.
Como decía en otro tiempo don Amadeo, uno puede cambiar de club por propia conveniencia, pero jamás cambiar de equipo en medio de un partido para patear en contra del propio arco. Eso es TRAICION. Es lo que hace el Padre Ceriani, porque su altivez derivó en SOBERBIA, y ésta lo ha perdido.
Pero más grave aún su TRAICIÓN, porque ha aprovechado su pertenencia a la Fraternidad para arrastrar a ciertos fieles que confundieron FIDELIDAD con OBSECUENCIA.
Que Dios los juzgue en sus intenciones. Yo sólo señalo la bajeza en su accionar. Sin pretensiones de erudito, porque en tal caso escribiría en el maloliente blog de Radio Cristiandad, lamentable página de desertores de la Fe.
Saludos a los amigos católicos de Siempre. Viva la Fraternidad Sacerdotal San Pío X!! Que Dios Nuestro Señor ilumine a sus Obispos y Sacerdotes en esta hora de prueba.
Ermindo de la Banda Roja
Estimado Ermindo
Como publico lo suyo y no he publicado algunas lindezas que me han puesto acá por este comentario de Panoramix, podrá parecer que apruebo todo lo que Ud. dice. Y por eso me tomo la libertad de aclarar.
Ud. dice que algunos fieles confunden fidelidad con obsecuencia. Yo mismo debo al P. Ceriani favores que no podré pagarle (así como incomprensibles desdenes que no borran lo anterior). Muchos le deben, como instrumento, por cierto, pero eso no quita la deuda, su conversión a la Fe, o a una vida cristiana, etc. Porque de hecho siempre fue un sacerdote muy apostólico.
Pero también siempre renqueó por el lado de su altivez, como Ud. bien señala y su particular psicología le impedía retractarse, pedir perdón, humillarse, que es el remedio de la altivez. Bueno, tiene tiempo, aunque más vale que se apure.
Lo que quiero matizar de su comentario es que no todos los que siguen al P. Ceriani por razones de gratitud personal pueden ser tildados de «obsecuentes». Quizás técnicamente Ud. haya usado las palabras precisas, pero hay en ellas una cierta malsonancia que sería bueno eliminar.
Hay personas con cierta «dependencia» del sacerdote -de alguna manera, todos en algún momento caemos en ese estado por los vaivenes de la vida espiritual, las penas, etc-. Tal vez no sea bueno, pero es inevitable. Es deber del sacerdote no aprovechar de esta situación, más que potestad de los fieles.
Por otra parte, «no querer dar la espalda a un amigo en desgracia» es un gesto noble. El problema es el error de juicio.
En este caso particular, no hay desgracia sino una situación buscada deliberadamente por quien ellos suponen ·»en desgracia». Y la gratitud, aún después de extinguida la amistad, obliga a toda alma noble. Lo trágico ocurre cuando se confunden los deberes de la gratitud y se emprende el camino dell suicidio espiritual.
Flaco favor se le hace a un extraviado alentándolo en su extravío. Lo mejor es rezar por él y si alguna influencia se puede ejercer, tratar de convencerlo de que desista de sus propósitos extraviados.
Disculpe, toda esta cháchara es para matizar el uso de la palabra «obsecuencia» que me parece muy dura para aplicar a muchas personas, movidas por un sincero sentimiento de gratitud, quienes sin duda se exponen a las artes de seducción intelectual del sacerdote en cuestión.
Oración por él, y distancia por el bien de todos sería la fórmula, me parece. Con la primera se cumple con el deber de gratitud. Con la segunda, el mandato de preservar la propia vida del peligro, en este caso, la vida espiritual, mucho más valiosa que la física.
Amigo Ermindo, disculpe, esencialmente Ud. tiene razón.
Vergüenza
vergüenza le debe dar por escribrir estas cosas Marcelo… vergüenza… pido a Dios por ud.. no quiesiera estar en su juicio particular al ser juzgado por estas cosas que ud escribe acá… rezo por ud…
Gracias por sus oraciones
Cada uno estará en su propio juicio particular, descuide.
Soberbia
La soberbia ha sido y es la raíz misma de todos nuestros pecados. No hay otra. Y es así.
Gracias a nuestro Dios Santísimo, tenemos el auxilio de su Madre. Que Ella, que nos asiste en toda hora, no nos suelte la mano y devuelva al camino verdadero a los errantes, en particular a los errantes de buena fe.
Resistite fortes in fide.
Recemos por ellos, recemos por la Fraternidad carísima.
Aclarado. Muchas gracias, como siempre
Muchas gracias, don Marcelo. Disculpe ud., pero en mi apuro por patear al arco no usé el mejor perfil (siempre nos excusamos así los que jugamos fulbo).
Desde luego que no he querido ofender a quienes han acudido al Padre Ceriani -pues yo mismo lo hice alguna vez- ni a quienes lo han seguido de buena fe en esta nueva etapa.
Pero duele que éstos estén privilegiando ese vínculo personal con el sacerdote sin reparar en que justamente se formó porque él pertenecía a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, de la que ahora ha desertado. Y más duele porque contribuyen a la murmuración y a la maledicencia alentados por los libelos que el Padre Ceriani publica, a modo de «pastoral», ultrajando a la Fraternidad a que ha pertenecido.
Su aclaración salva cualquier deficiencia en mi apreciación anterior, y yo la agradezco de todo corazón, con mi afecto de siempre.
Y colorín, colorado…me voy a patear penales mientras se hace el asado!!
Ermindo de la Banda Roja
Esclarecedor
«La Providencia permite estas purificaciones a fin de evitar que la obra se contamine… ¡Dios nos preserve de este espíritu!»
En una de esas la Providencia tenga algo que ver con lo que está pasando en la Fraternidad…
Saludos
Matías
Providencia
Estimado Matías: no es de cristianos atribuir a designios de la Divina Providencia la PAVADAS DE LOS HOMBRES, decía el Padre Castellani.
En Xto y en Maria
CLEROMAQUIA
Todo se ha convertido en VERGONZOSO y VERGONZANTE.
Desde cualquier postura se trata a las ovejas de Nuestro Señor («fieles»,dicen) como CLIENTELA. Fieles¿A QUIÉN?
Casi no hay diferencia con lo que en los 80 cuando frecuentaba «Verbo» e iba a los retiros de «Cristo Rey», si decía que normalmente concurría a la «Extraordinaria», me sugerían que lo evitara y que no diera dinero. Si consultaba a un Padre de la Tradición me decían que aquella era la Misa PASTELERA igual que las del Carmelo de Amenábar. Y el que celebraba la Misa en el Carmelo decía que la Misa Tradicional era una misa MUY TÉCNICA.
NOS HAN TOMADO EL PELO y ya me resuena aquello de «si os dicen que el Cristo estás aquí o allá NO LES CREÁIS».
De sacerdotes a MERCADERES.Déjense de JODER.
Un católico de 70 abriles.
Oda al antiacuerdismo hodierno.
Amamos la Radialidad,
o mí amada Cristiandad.
Nadie con más caridad,
nos supera en la verdad.
Si no saben preguntad,
qué hacer a Cerianidad.
En bastión de la Puntanidad,
se convierte esta ciudad.
Razonamientos rechazadad,
y mesura al criticad.
Y al pequeño rebaño entrad,
si nosotros aceptad.
DAD, poeta épico.
DAD
Dedíquese a otra cosa. La poesía no es lo suyo.
Atte.
la misma historia, la misma lluvia…
Reconozcamos en el asutno Ceriani, como en Morello, la misma logica que origina la FSSPX. Cuando no se reconoce la autoridad papal cada uno se erige en cabeza y logra algunos seguidores. Hay que preguntarse quien define cual es la verdadera tradicion: Morello, ceriani, De Galarreta, Lefebvre, Benedicto, Pablo? Quien. A quién iremos si sólo tú tienes palabra de vida eterna. Hay que ir al que sea Pedro ahora.
..y el mismo doloroso daño de la división
a través de familias, amigos, iglesias y siempre en nombre de la «verdad» y seguros de la correcta asistencia hasta el final de los
tiempos.
Pablo E.
¡Bravo!
El mejor comentario que he leído hasta ahora. Totalmente de acuerdo.
ACLARACION
Sr. Marcelo Gonzalez, después de leer los comentarios que se ha permitido hacer acerca de mi superior, Mons. Morello, debo constatar lo que se viene haciendo dentro de la Fraternidad cuando alguien “se atreve” a ver la situación con mayor claridad o bien cuando se aleja de ella. Inmediatamente una lluvia de denigraciones, con apreciaciones apasionadas y del todo personales, cae sobre él. Total ¿quién las constatará? Máxime si la gente a donde se habla no conoce a los interesados. O ¿Es que será el celo amargo del que habla su superior de distrito, lo que los mueve a proferirlas? Sea lo que fuere, de la abundancia del corazón habla la boca, Dios tomará debida cuenta en su momento.
Debe darse cuenta que usted es un laico que asiste a la misa con frecuencia, que habla con los sacerdotes, que los estudia. Posiblemente el primer acólito, el ceremoniero o turiferario, la voz cantante del coro, el primer corneta de la capilla, o lo que se le parezca, pero ¿Qué le da derecho a juzgar irrecuperables a sacerdotes que además de tener una formación y el visto bueno de quien los formó, tuvieron un cargo y superior que se los otorgó?
«En ambos casos se trata de auténticas vocaciones sacerdotales, de hombres inteligentes, malogrados por el deseo de ejercer una influencia desmesurada sobre sacerdotes y fieles. Cierto espíritu de «gurú» y la convicción de que gozan de una quasi infalibilidad, un claro desorden espiritual y psicológico. Tenían sus lazos espirituales con fieles y clero, los usaron para arratrar a los que pudieron a su causa, que normalmente concluye penosamente en la condición de «clérigo vago», aunque se la disfrace con solemnidades apocalípticas.» Imagine si sus palabras anteriores son aplicadas al mismo Mons. Lefevbre por un jerarca del Vaticano.
En lo que usted expresa sorprende, que un miembro de alto rango de la FSSPX, que debe ser obispo o superior de distrito, se permita tener estas conversaciones con un laico a quien no le compete el tema. Salvo que usted también decida lo que le corresponde a tales altos rangos.
Usted se queja de que algunos no saben irse como caballeros, pero, ¿usted sabe quedarse como tal? Sus palabras no lo muestran.
Usted dice que «En ambos casos se postergó demasiado la decisión de darles la baja de las filas de la FSSPX, lo cual de hecho no sucedió porque terminaron retirándose por sí mismos, pero buscando succionar la mayor cantidad de fieles que pudiesen.» Esto es una calumnia con todas las letras. En el caso de Mons. Morello se le pidieron condiciones y plazos de tiempo a fin de que pudiera quedarse, imposibles de cumplir. Así como el Vaticano acepta la renuncia de los obispos que llegaron a los 80 años por límite de edad. En lo que respecta a los fieles quisiera que presente pruebas de su afirmación, pues nuestro planteo como congregación ha sido formar nuestra propia feligresía, sin buscar entre la gente que asiste a la Fraternidad.
La carta de Mons. Lefebvre, plantea una cuestión, habla sobre la tendencia posesiva de Mons. Morello, sin tener en cuenta que por lo menos cinco de los seminaristas que nos apartamos de la Fraternidad en ese momento ni siquiera conocíamos a Mons. Morello. ¿Seríamos víctimas de esta tendencia? ¿También serían víctimas de esta tendencia los seis sacerdotes que salieron de la Fraternidad por la misma causa en el distrito de E.U., México y América del Sur?
El informe presentado por los seminaristas se basaba en hechos morales sobre los que se pedía una investigación, tal investigación no se realizó. Pero no era eso lo básico sino sólo una consecuencia. Pues se dejó de lado el informe, presentado por sacerdotes, que alertaban sobre infiltración en las filas de la Fraternidad. Esto era más grave y causa de lo que viven hoy. Ahí se detallaban los nombres de dos sacerdotes, uno de ellos profesor del seminario, con pruebas de ser verdaderos infiltrados. (De esto presentaré documentos en otro lugar, pues no tengo seguridad que aquí los publiquen). Dejo la carta que Mons. Morello escribiera a Mons. Lefebvre, el lector juzgará.
R.P. Hugo Esquives.
CARTA DE MONS. MORELLO A MONS. LEFEBVRE
Buenos Aires 29 de Octubre de 1989
Cristo Rey
Esta carta, considerados los acontecimientos, tiene una sola pretensión y un solo deseo, la pretensión de ser leída y el deseo, tal vez desmedido, de ser comprendida. Bien considerado su sabio principio de no responder a ciertas cartas, no pretendo una respuesta a la mía; de igual manera no sé si Ud. me escribió a Chile de donde partí a fines de junio, si es preciso me excuso de no haberle respondido.
Esta carta no tiene una intención conflictiva, quiero simplemente escribirle algunas líneas como un derecho que le es debido y al que quiero corresponder de buen grado, a fin de confiarle lo que encierra mi espíritu en este momento de mi vida y las intenciones que guían mi actitud presente, sin tener la veleidad de una bendición, aunque con un profundo deseo de tenerla, ya sea sobre esta tierra, ya sea desde lo alto del cielo.
Se podría definir esta carta como una simple declaración de principios respecto a la Fraternidad y a su persona.
Aún si se pudiera pensar de otra manera con o sin motivos, tengo la obligación en conciencia ante Dios, de reconocer siempre la paternidad de Aquel que me ha hecho sacerdote de la Iglesia Católica sin haberlo merecido; y también mi filiación hacia la Congregación que me cobijó durante años en medio de esta crisis post-conciliar.
Con una intención que he creído recta a mi pobre juicio le rendí visita en Econe y al P. Superior General, temiendo un grave peligro para la Fraternidad que es una obra suscitada por Dios; las consecuencias son conocidas el juicio humano está hecho, falta aún el juicio de la historia y el de Dios, del cual ni yo ni nadie podrá escapar.
Cuando dejé La Plata para salvar mi vocación lo hice en conciencia, de igual manera cuando últimamente le presente un informe en Econe, por igual escribiéndole esta carta.
Los seminaristas idos o expulsados permanecen juntos y desde hace más de cinco meses viven en carpas y duermen sobre la tierra, observando el reglamento y las oraciones del Seminario en cuanto es posible; ninguno abandonó, no hay discordias, no hay celo amargo.
Vamos a continuar el Seminario esperando que el Buen Dios nos bendiga un día con las ordenaciones para el bien de la Santa Iglesia Católica; la fidelidad a la integridad de la Fe, la continuidad de los principios aprendidos y prometidos en Econe antes de nuestra ordenación, el respeto y el amor a su persona serán nuestras obligaciones presentes y futuras, y yo ruego al Buen Dios que nos tome juicio de ello.
Si nos equivocamos rogamos al Cielo nos salve, si tenemos razón le pedimos la fidelidad y la humildad, en las dos soluciones rogamos a Nuestra Señora que le bendiga y proteja a la Fraternidad. Yo no pretendo que Ud. Crea en mi palabra pero sí puedo rogarle que crea en nuestra vida, “ex fructibus eorum cognoscetis eos”.
Dios le bendiga Monseñor y tenga la caridad, de decir un Ave María por nosotros.
In Corde Mariae Virginis
P. Andrés Morello.
AL ARBOL POR LOS FRUTOS…
Mucho no entiendo de nada, de teología, acuerdos, latín, masonería, etc, etc; y por ello mereceré de alguno de los conspicuos escritores de éste foro el improperio de: «Andar a lavar los platos»
Digo yo, ¿que frutos vienen dando el motu propio, el levantamiento de las excomuniones y las discusiones doctrinales?
Leticia
Frutos perceptibles hasta ahora
1) Legitimación de la Misa Tradicional a los ojos de las personas de buena fe que no tenían suficiente esclarecimiento sobre el tema (la mayoría) o que estaban atadas por escrúpulos de conciencia. La autoridad competente dijo lo que debía decir sobre el Rito Tridentino. Se ganó una batalla de 40 años. Ya nadie puede discutir seriamente la legitimidad del Rito Tridentino, ni si fue abolido, ni si cayó en desuso.
2) Difusión de la misa tradicional. En muchos países el crecimiento es geométrico. En otros lento, particularmente en los latinos, donde no hay tan fuerte reflejo antiprotestante. Se han formado ya institutos religiosos de rito tradicional, como permite el Motu Proprio, inclusive en la Argentina, donde luchan a brazo partido por sobrevivir a la persecución de la mayoría de los obispos.
3) Se ha aclarado quienes, en el campo tradicional o consevador, realmente quieren la misa tridentina y quienes solo declaman sobre ella pero en la práctica no están dispuestos a mover un dedo por su difusión. Y esto es bueno. Ya no quedan dudas. Los que siguen guardándose para otro combate, nunca darán ningún combate.
4) Se dejó en claro, esto es mucho más importante de lo que Ud. quizás crea, estimada Leticia, qué obispos están del lado del Papa y quienes no. Los que, sea más o menos interesados en lo personal, dejan hacer y no persiguen. Comienza a insinuarse la fractura que habrá de ocurrir, tarde o temprano, para purificación de la Iglesia.
5) El aumento enorme del interés de sacerdotes jóvenes y seminaristas por la liturgia tradicional. Esto es una verdadera esperanza. Son muchos, son miles, los que han pedido recibir videos, misales, asesoramiento, etc. sobre la celebración del rito. Se está valorizando cada vez más la liturgia entre los jóvenes, y también entre muchos obispos, aunque los países hispanoamericanos estén lamentablemente a la cola de esta reacción tan saludable.
Estos son algunos frutos del Motu Proprio.
Sobre el «levantamiento de excomuniones», creo que el principal fruto es la profundización de la ruptura de los modernistas con el Papa, a quien consideran un traidor al Concilio. La «falla teológica», si me permite usar esta analogía geológica, pasará por un lugar que sospechamos, pero no tenemos aún certeza real de cuál sea hasta que se produzca. Y Dividirá los terrenos. Solo podremos saber cuántos obispos católicos quedan cuando se produzca el terremoto. El levantamiento de las excomuniones fue una de las sacudidas de ese terremoto. Habrá más, no lo dude.
También es algo de no menor importancia la caída de una barrera que impedía en conciencia a mucha gente acercarse al tradicionalismo. Acercarse no significa ingresar. Significa estar más cerca, ir entendiendo las cosas, ir volviendo a pensar de un modo católico, al menos en algunos temas. Esto es muy bueno. Pero para entender y valorar esta cosas hay que pensar con una mente católica, en el bien de la Iglesia, de la Iglesia toda y con visión estratégica.
Dios puede hacer lo que quiere con la historia, pero tiene el gusto de usar medios humanos o causas segundas para ir desarrollándola según sus planes. Es nuestro deber ser dóciles instrumentos de Dios, obedecer sus mandatos, que son los de siempre, los de cualquier momento histórico de la Iglesia, salvar el alma y contribuir a la salvación de las almas, cada uno según su estado. El sacerdote santificando y santificándose. El laico, santificándose y orando y sacrificándose por la Iglesia, la patria y las almas. Esto como si a la historia le quedaran 5000 años más. Esto aunque nos anuncien la Parusía para mañana. Todos tenemos nuestra propia parusía particular, que es la muerte y no por eso dejamos de hacer lo que nos es mandado hasta que la muerte nos sorprende. ¿Por qué habríamos de abandonar el apostolado, la santificación personal, las obras de misericordia, etc. aún en la presunción de que el mundo tiene poco resto?
Pues el Motu Proprio y el levantamiento de las excomuniones son instrumentos para el progreso de la santificación de las almas, de diverso modo.
Es mi convicción, estimada Leticia. Y espero que además lave los platos, porque imagino es parte de su deber de estado.
Atte.
ME VOY A A LAVAR LOS PLATOS
La verdad Marcelo que me ha mandado a lavar los platos, y bueno, por lo menos es el mas conspicuo (como dice Tita) de los disertantes del foro, por nada es el dueño del circo.
Como buena mujer tengo tendencia a ver el medio vaso vacío y es por ello que me pareció que los frutos eran:
*DISENCIONES
*CONFUSION
*INSERTIDUMBRE
*DESCONFIANZA
*TEMOR
Que se yo. Vio, son las cosas que tanto oigo decir en el living de casa mientras con las chicas charlamos en la cocina.
La verdad, más vale me vuelvo a la cocina porque por lo visto no entendí nada.
LETICIA
LETICIA …
no se vaya.
Aquí hay demasiados varones y pocas damas.
No nos prive de esa gota de encanto tan escasa como diáfana que sólo le fue dado arrimar a las mujeres.
En estos temas, muy mayoritariamente, verá intervenciones masculinas. Las mujeres, si bien no todas, están inclinadas hacia otros temas, menos gigantescos y rimbombantes, pero más concretos y palpables.
Un hombre puede creer que deja la vida en una discusión sobre sedevacantismo o física nuclear, en cambio, las damas, sólo dejarán la vida por lo que cuidan «de un tapial al otro, y hasta el fondo», como enseñó el bueno de Gustavo Thibon.
Así ustedes no solucionarán la crisis de la Iglesia, pero harán bien su trabajo, en cambio, nosotros, tampoco la solucionaremos, pero, además, se nos pasan los fideos.
No quiera desaparecer, que perderíamos el anclaje hacia lo real. Anclaje y encanto, por cierto, que le hizo decir a Lugones que la civilización viene por la mujer.
Cordialmente,
El Carlista.
Prosa poética
Carlista, lo veo más poeta. Me alegro.
Leticia: no sea susceptible. Ud. preguntó y yo le respondí. Yo también cocino y lavo platos. No es una ofensa a la inteligencia.
Atte.
El Moderador
Leticia, no se vaya a lavar los platos …
¿No vio a la chica de «NO ENTIENDO – ¿PARA JUGAR AL FUTBOL HACE FALTA PLATA?», en la nota sobre «Juan Luis Gallardo: Los Ombuses del Falucho» ? Está en
http://panoramacatolico.info/articulo/juan-luis-gallardo-los-ombuses-del-falucho#comment-18628
Se ve que estos varones necesitan que acá las chicas sean como esa,
http://www.dailymotion.com/video/xb2gta_elizabeth-lambert-female-soccer-pla_sport
Vuelva y deles como corresponde; más vale entrenarse en el campo de juego que en la cocina
De mi mayor consideración:
De mi mayor consideración:
Me dirijo al director de Panorama Católico con el fin de disculparme por mi exabrupto de la semana pasada expresado en un comentario, el cual no fue publicado, en el cual lo he insultado, le he injuriado y también he emitido juicios temerarios hacia usted, su familia, sacerdotes y sobre feligreses de la Fraternidad.
Estas disculpas se las pido, siendo que no he obrado acorde a lo que defiendo, hasta con mi sangre si es necesario, que es la REALEZA SOCIAL DE CRISTO.
Lo único que le pido es, que no mezclen las cosas, el blanco es blanco y el negro es negro, y no anatemicen los escritos o dichos de Ceriani por ser Ceriani. Primero lean los y si tienen algo encontra de lo que manifiesta contradigan lo, en lo que este mal, no con la simple justificación de el modo en que lo hace, que es lo único que se a oido en su contra, y si hay laicos que asisten a la misa celebrada por el, no quiere decir que esten en contra de JESUCRISTO o lo hayan olvidado, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, el es tan sacerdote como cualquier otro de la fraternidad, de el bien sabemos que fue bien ordenado y que sus sacramentos son tan balidos como los de los otros de la hermandad.
No se crea que que yo lo sigo ciegamente a uno u otro sacerdote, que desde que Ceriani llego al país, todabia no lo he visto, solo sigo lo que se me hiso aprender de chico con las Hermanitas en catecismo y los sacerdotes en sus sermones y en sus charlas, sin olvidar todo lo que aprendi de labios de mis padres, que gracias a DIOS he nacido en un hogar católico apostólico romano.
EN CRISTO Y MARIA.
PD. : sepa tomar a bien lo escrito, y haga lo que quiera con esta disculpa, si la quiere publicar hagalo y si no, no lo haga
Acepto sus disculpas.
Aunque no sé quien es Ud. Tampoco importa para el público. Sospecho que es joven.
Bueno, su disculpa es señal de nobleza, y eso es bueno. Tal vez le falte la prudencia. En fin, Dios sacará bien de estos males que sufrimos todos.
Rece por mí. Y yo lo haré por Ud.
Un saludo cordial.