Silencio o Ruido según los vientos
OMISIÓN. La Agencia Zenit (29.9.09) informa que la Congregación para el Culto Divino ha reconocido un milagro atribuido a la intercesión del periodista español Manuel Lozano Garrido. Cuyos datos biográficos, según la nota, registran que padeció una larga enfermedad, quedó inválido y murió ciego.
OMISIÓN. La Agencia Zenit (29.9.09) informa que la Congregación para el Culto Divino ha reconocido un milagro atribuido a la intercesión del periodista español Manuel Lozano Garrido. Cuyos datos biográficos, según la nota, registran que padeció una larga enfermedad, quedó inválido y murió ciego. Al cambiar su vida la enfermedad y la invalidez total, desde su sillón de ruedas se conviertió en escritor y periodista fecundo: nueve libros y cientos de artículos de prensa, «que son para él el cauce de su afán evangelizador».
Pero antes -dice- a los 16 años, en plena persecución religiosa en España fue elegido para llevar clandestinamente la comunión. Por este motivo fue encarcelado. Entre las dichas más grandes de su vida, recordaba haber transcurrido la noche del Jueves Santo, junto con otros presos, en adoración al Santísimo Sacramento. Porque su pequeña hermana Lucy lo pudo pasar, escondido en un ramo de flores. Como se ve, se trata de un caso realmente conmovedor: desde la niñez una vida heroica hacia la santidad. Y lo recordado pinta claramente la perversidad de aquella República Española de los años 30.
Más allá de estas consideraciones, la noticia lleva a una reflexión automática, sobre todo de los viejos sensibilizados por la oscuridad tendenciosa que va envolviendo la verdadera historia del siglo XX. Un simple cálculo: sumando 16 años a 1920, fecha del nacimiento de Manuel, se ubican en 1936 los episodios sugeridos en el breve párrafo sobre la persecución religiosa. ¿Una persecución religiosa anónima? ¿acaso de los represores fachonazifalangistas? Esa ha de ser la duda de un joven de nuestros días, ilustrado por la enseñanza corriente y desinformado por los “prudentes” silencios.
Porque en aquella época hubo en España, una feroz persecución religiosa de los comunistas “republicanos”. Pero hoy no se usa hablar mal de comunismo, ni siquiera del soviético; y menos en una Democracia. Los únicos malos de la historia y del presente son los “nazis”; incluyendo en aquel término a cualquier enemigo de la “democracia”… de Obama, de Zelaya o de la China. ¡Qué se hubiera dicho si los “nazis” hubieran segado la vida del virtuoso varón!… Es notable cómo cunde el “negacionismo” de la atrocidad comunista, en razón directa con la condena universal a cualquier duda –o sensata crítica de cifras y métodos- sobre el supuesto “Holocausto”. Como pasó con la infamia armada contra el obispo Richard Williamson, nada más que por ser serio y veraz. Al periodista Manuel Lozano habrá que pedirle especialmente por la clara explicitud de la agencias “católicas”.
SUMISIÓN. La misma Agencia Zenit, al día siguiente -30 de Septiembre- reproduce un reportaje infame, realizado en Alemania al cardenal Darío Castrillón Hoyos, sobre el caso de monseñor Richard Williamson. A quien la agencia califica sin ambages como “negacionista”, lo cual equivale, como ha sido escrito, a “nazi antisemita”. Brevemente, no se sabe que sorprende más: si la asepsia de Zenit, la ancestral hipocresía del periodista insolente, o el miedo cerval a los judíos que preside toda esta historia. En fin, un tema para explayar una vez superada la etapa revulsiva.
Septiembre de 2009

