El Comentario del Día
Misa
Muchas personas afirman que van a Misa por obligación, como si ello fuera incorrecto. Pero no lo es. Todo amor impone obligaciones y aunque éstas a veces sean pesadas, como cuando una madre se queda una noche en vela cuidando a su hijo enfermo, son obligaciones que se cumplen por amor.
El amor no es un sentimiento. El amor es una decisión del corazón. Por eso como padres, o como hijos, o como hermanos, y aún como amigos, cumplimos obligaciones y realizamos actos que no necesariamente nos resultan agradables.
Pero asistir a Misa tiene su premio, que igualmente hay que pedir – y mucho -, porque progresivamente Dios nos regala más y más la gracias de participar de ella con profundísima y suave devoción que colma nuestra alma de la alegría más profunda e intensa.
Si puede, confiese al menos una vez por mes, aunque sus pecados sean veniales, y pídale a la Santísima Virgen, con mucho deseo, que le conceda la gracia de gustar la Santa Misa en toda su plenitud. Recibirá esta gracia de seguro!
Misa
Muchas personas afirman que van a Misa por obligación, como si ello fuera incorrecto. Pero no lo es. Todo amor impone obligaciones y aunque éstas a veces sean pesadas, como cuando una madre se queda una noche en vela cuidando a su hijo enfermo, son obligaciones que se cumplen por amor.
El amor no es un sentimiento. El amor es una decisión del corazón. Por eso como padres, o como hijos, o como hermanos, y aún como amigos, cumplimos obligaciones y realizamos actos que no necesariamente nos resultan agradables.
Pero asistir a Misa tiene su premio, que igualmente hay que pedir – y mucho -, porque progresivamente Dios nos regala más y más la gracias de participar de ella con profundísima y suave devoción que colma nuestra alma de la alegría más profunda e intensa.
Si puede, confiese al menos una vez por mes, aunque sus pecados sean veniales, y pídale a la Santísima Virgen, con mucho deseo, que le conceda la gracia de gustar la Santa Misa en toda su plenitud. Recibirá esta gracia de seguro!

